¿Cómo definir la meta de un personaje?

Uno de los aspectos más importantes de las historias, que está ahí arriba, muy cerca de la temática y la premisa, es la meta de un personaje, particularmente la del protagonista.

Eso es porque una meta condiciona, de cierta forma, toda la historia, porque tienes que lograr que el viaje del personaje, de una forma u otra, ponga en sus manos la posibilidad de alcanzar su meta. No necesariamente tiene que tener éxito, pero por lo menos tienes que explorarla para que la trama tenga un propósito.

Si quieres aprender más sobre este elemento, ¡no pares de leer!

¿Qué es la meta de un personaje?

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La meta de un personaje es el sitio al que quiere llegar, la forma física y menos abstracta de explicar aquello que representará una victoria para él o ella.

Ese objetivo importa muchísimo porque es lo que marca la pauta y relaciona los símbolos con decisiones concisas y acciones que el personaje puede realizar.

Es decir, si tu personaje quiere darle sentido a su existencia y que los demás lo acepten, entonces quizás vale la pena que su meta sea convertirse en Hokage.

Si quieres que tu personaje aprenda a quererse a sí mismo y descubrir su propio valor, quizás su meta pueda ser convertirse en el guerrero Dragón.

O, si lo que quieres es que tu personaje se perdone a sí mismo por permitir que su familia muera, su meta puede ser buscar que su hermana demonio vuelva a ser humana.

En fin, la meta debe ser algo que hace que la audiencia entienda de una forma tangible qué significa progreso en la historia y se mantenga interesada.

¿En qué se diferencia de la motivación?

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Quizás en este punto estés pensando que la meta y la motivación de un personaje son lo mismo, pero eso no es cierto. Bueno, para ser honesto, si es lo que creías no te culpo, porque la diferencia es muy sutil, pero es importante de todas formas.

La diferencia está en que la motivación es algo más abstracto, y responde el por qué el personaje quiere la meta. Es muy clave que entiendas esto porque una meta sin una motivación tangible no tiene ningún sabor, y es puro ruido sin sustancia.

Por ejemplo, la meta de Luffy es encontrar el legendario tesoro “One Piece”, pero su motivación es que quiere ser el hombre más libre de la tierra.

La motivación es abstracta y muy idiosincrásica, mientras que la meta es clara y fácil de recordar, y marca un norte para la historia.

¿Cómo construirla?

Como te podrás imaginar, construir una meta interesante y que sea exactamente la que tu personaje necesita, no es algo tan sencillo y cambia mucho de historia a historia y de personaje a personaje. Sin embargo, hay algunas buenas prácticas que te pueden ayudar.

¡Sigue leyendo y conócelas!

Debe ser algo difícil de alcanzar para él o ella

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La meta debe ser algo tan interesante y complicado que justifique la existencia de tu obra. Si la haces demasiado fácil, no hay conflicto y, por lo tanto, no hay historia.

Por supuesto, la dificultad la determinan las reglas de tu mundo y las competencias de tu personaje. Es decir, no es lo mismo viajar de un país a otro en el 2020, que tener que cruzar el océano en un mundo medieval. Un problema se resuelve con una elipsis narrativa, mientras que el otro justifica una gigantesca odisea.

De la misma forma, no es lo mismo que Batman se enfrente a un rufián armado a que lo haga mi abuelita. Como lo veas, que la segunda gane es muchísimo más interesante y sorprendente.

Debe ser algo relacionado con su debilidad personal

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Si es cierto que la motivación y la meta son dos caras de la misma moneda, entonces también lo es que la meta, de cierta forma, tiene que estar conectada con la debilidad más grande del personaje.

En el caso de Luffy, su debilidad pasa por su incapacidad de someterse, que lo pone en aprietos una y otra vez. En el caso de Sherlock, pasa por su necesidad de retar su intelecto.

Como la meta se relaciona con la debilidad del personaje, entonces puede ayudarle a crecer y a que la audiencia sienta que la historia avanza, porque ve evolución y crecimiento.

Debe existir una forma de medir el progreso

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Como mencioné antes, una de las mayores ventajas de la meta es que permite a la audiencia entender si la historia avanza o no. Esto es clave porque te ayudará a darle peso a los conflictos de la obra.

¿Alguna vez te has preguntado cómo le hace Jojo’s Bizarre Adventure para hacer que cosas sencillas como un juego de ajedrez o dos adultos apostando en un videojuego se sientan tan intensas? Eso es, en parte, porque entiendes la meta y el retraso que supondría perder.

Los riesgos están claros y por eso puedes ponerte en los zapatos de los personajes.

Por supuesto, cuando digo que debe haber una forma de medir el progreso, no estoy hablando de una barra de EXP o de un indicador en las páginas, sino que exista una manera de saber que las acciones del personaje le están haciendo avanzar.

Por ejemplo, si la meta fuera vengarse del rey, entonces un indicador sería qué tan cerca está el personaje del castillo o cuánto le falta para tener la fuerza para retarlo.

Procura que tu historia siempre tenga una meta palpable, o de lo contrario será difícil que enganche a las personas y sea memorable.

¡Espero que te haya gustado este artículo y hayas aprendido mucho! Si quieres exponerte a más consejos para mejorar tu escritura, ¡considera suscribirte al newsletter del blog!

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