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Proceso artístico: ¿en qué consiste?

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Proceso artístico: ¿en qué consiste?

Una de las razones por las que estoy profundamente enamorado de la escritura es por la forma en que interactúa con el proceso artístico, algo que, lamentablemente, los autores modernos no siempre se toman demasiado en serio.

Pareciera que hoy en día todos son demasiado propensos a “educar” a los demás, a hacer que “tomen conciencia” de los grandes problemas del mundo y decirnos cómo mejorar como personas, cuando la realidad es que la mayoría no tiene idea de lo que habla.

No estoy argumentando a favor de la relatividad moral, sino a favor de la complejidad de la experiencia humana y la importancia de tomarse esa complejidad en serio.

Si quieres ser un escritor de verdad, entonces es crucial que comprendas esto si quieres crear arte y no propaganda. ¡En este artículo te hablaré a fondo sobre el tema!

¿Qué es el proceso artístico?

En palabras llanas y sencillas, el proceso artístico es el proceso por medio del cual es posible crear arte.

¿En qué consiste el proceso?

Está conformado por tres fases:

1. Conflicto moral del autor

El autor tiene una duda moral sobre la existencia humana que es simplemente incapaz de articular.

Quizás tenga que ver con su maldad interna, con la injusticia del mundo, con la complejidad del amor, o lo que sea.

El punto es que no tiene una buena idea de lo que es y, por ende, necesita aterrizarlo en un formato que le permita explorarla.

2. Exploración abstracta del conflicto moral

Por medio del arte, el artista explora esta idea sin forma en su cabeza y la representa de la mejor manera que puede.

En este punto, es muy probable que todavía no sepa qué nombre ponerle al problema, pero poco a poco logra sumergirse en él, aprendiendo y creciendo en el proceso.

3. Descubrimiento

El artista descubre el problema gracias a la historia, pero no la respuesta. Esa se la deja a la audiencia para que la descifre por su cuenta.

Los artistas tienden a descubrir la idea que les atormentaba en este punto, y por eso son capaces de retocar su trabajo para que profundice en ella todavía más.

¿Por qué vale la pena entender el concepto?

Quizás con la primera definición pensaste que el concepto era demasiado simple, pero en realidad esa explicación conlleva más de lo que crees.

Para empezar, nos dice que el arte no es “cualquier cosa”, sino algo que nace de un proceso. No es simplemente arrojar pintura a un lienzo y llamarle “arte moderno”, sino que algo tiene que suceder primero en la mente del autor para que este pueda ganar el derecho a llamar “arte” a su producto”.

Quizás te parezca elitista decir “esto es arte y esto no lo es”, pero es todo lo contrario. Justamente, entender el concepto del proceso artístico ayuda a que los artistas y los críticos sean más humildes y dejen de creerse los seres más inteligentes y moralmente perfectos del mundo.

¿Por qué? Bueno, porque el proceso artístico es una exploración que nace justamente de la idea de que un autor no es más que alguien tratando de lidiar con un problema que ni siquiera él mismo entiende.

Esto, a su vez, es lo que explica por qué los artistas son una pieza crucial de la sociedad: ellos son los que se adelantan a la articulación de la idea y nos ayudan a descubrirla para empezar. ¡Por eso es que las historias, canciones, pinturas y esculturas clásicas tienen el poder de cambiar la cultura!

Si no entiendes esto, la probabilidad de que tu historia sea profunda no solamente es mínima, sino que al mismo tiempo aumentarás las probabilidades de que no sea más que propaganda, porque rápidamente pasarás a decirle a las personas la respuesta en lugar de plantearles el problema para que ellas lo resuelvan.

¿Cómo saber si lo estás siguiendo?

La mejor forma de saber si estás siguiendo un proceso artístico profundo es evaluando si estás dándole el peso que se merece a las perspectivas con las que no estás de acuerdo.

Si todos los malos piensan distinto a ti y todos los buenos están en tu bando, es muy probable que tu historia no tenga mucho de exploración, porque no te está retando a ponerte en una situación incómoda.

Si eres de los que cree que matar animales es malo, entonces tu historia debe jugar con esa idea de muchas maneras, tanto mostrando escenarios en donde la acción es mala como otras en las que es, como mínimo, moralmente ambigua.

Digamos que puedes mostrar a un enfermo torturando a un pobre animal, pero también a un hombre que mata a un conejo indefenso para alimentar a su moribunda familia.

El punto aquí es que la historia es una exploración porque justo lo que estás evaluando en este caso es si la idea de “matar animales es malo” se puede ajustar a la realidad. Aunque tu opinión sea una, tu historia no está para que des tu opinión, sino para que explores la complejidad la idea y la pongas frente a frente con la realidad humana.

Si logras eso con éxito, estarás creando algo tan valioso que no se le puede dar otro nombre que arte, y ese es tu verdadero rol como artista.

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Publicado en Escribir

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