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¿Qué significa ser un buen escritor?

J.R.R Tolkien buen escritor

¿Qué significa ser un buen escritor?

Hace unos días en nuestro servidor de Discord, llegó un escritor un poco triste porque sentía que no tenía claro qué significaba ser un buen escritor.

En su caso, estaba un poco deprimido porque sentía que muchas historias populares tenían una calidad extremadamente deficiente y aún así producían millones en ganancias, mientras otras obras mucho mejores ni siquiera eran conocidas.

Eso le hacía temer mucho por la obra en la que estaba trabajando y sentía que quizás todo el esfuerzo no valía la pena; que el concepto de ser un “buen escritor” en realidad no tenía nada de útil o relevante.

Al contrario de lo que puedes pensar, sus preocupaciones no son algo que deberíamos desechar de inmediato, porque lo cierto es que tiene un punto importante.

Por eso, creo que vale la pena que hablemos un poco sobre el tema en este artículo. Te compartiré mi opinión con la esperanza de que me compartas la tuya y juntos lleguemos a una conclusión más completa de lo que significa ser un buen escritor.

¡Aquí vamos!

¿Por qué escribes?

Esta es la primera pregunta que te debes plantear para empezar esta conversación porque su respuesta afectará drásticamente el debate que podamos tener.

Quizás pienses que aquí lo sencillo es decir algo estilo: “para crear historias que enamoren a mi audiencia y cambien su forma de ver el mundo”.

Eso sería algo cliché que no nos servirá de nada principalmente porque es extremadamente vago.

Obviamente, cualquier escritor quiere hacer historias que otros disfruten y representen un antes y un después. Lo realmente profundo es preguntarte por qué rayos te interesa que otros disfruten tus historias o tengan reflexiones interesantes gracias a ellas.

Esa respuesta es mucho más compleja y quizás te dirá algo sobre ti que no quieres escuchar.

Quizás descubras que la única razón por la que quieres que otros compren tus historias es porque te imaginas a ti mismo viviendo rodeado de lujos y placeres.

Quizás descubras que quieres llegar a otros porque consideras que todos son unos estúpidos y necesitan escuchar de ti de qué se trata la vida.

O tal vez solamente quieras vivir una fantasía personal y la experiencia de tus lectores te importa poco o nada.

Independientemente de, necesitas entender las bases que te fundamentan como escritor, incluso si no te gustan. Así tendrás la oportunidad de conocerte mejor y a lo mejor ajustar tu actitud si no te parece la adecuada.

Yo, por mi parte, te puedo decir por qué escribo y por qué me trae sin cuidado la popularidad o el dinero.

Durante toda mi vida he tenido la sensación de que no soy tan buena persona como creo ser. Constantemente me he atrapado a mí mismo haciendo cosas que jamás creí que alguien como yo podría hacer y eso ha sucedido siempre que me he descuidado al pensar “vamos, soy un buen chico, no pasa nada con que haga una que otra cosa que sé que está mal”.

Inevitablemente, esa actitud me arrastra a sitios que no me gustan en lo absoluto, y siempre me deja preguntándome “¿cómo demonios llegué aquí?”.

Si analizo con la suficiente profundidad, tarde o temprano me doy cuenta que los hoyos en los que caigo fueron fabricados por mí. Quizás algún factor externo me empujó a sus profundidades, pero eso no cambia que el arquitecto del desastre soy yo.

Eso me ha llevado a ser consciente de que no soy mejor que nadie y que soy tan propenso a cometer fechorías innombrables como el peor sujeto en el que puedas pensar.

El horror de la humanidad se esconde dentro de mí con la misma intensidad que en el alma de cualquiera que haya conocido… pero eso no es todo lo que soy.

Después de todo, hay una parte de mí que se resiste y me permite actuar como una persona razonablemente civilizada; una parte que quiere ayudar a los demás, que se alegra cuando alguien que quiero tiene éxito, que se conmueve ante la belleza, generosidad, compasión y empatía del ser humano.

Esta dualidad me confunde y me atormenta constantemente porque NO LA ENTIENDO en realidad, sin importar cuánto lo intento.

Filosofar sobre estas cuestiones me parece una actividad interesante, pero siempre se queda corta. Son puros conceptos y teorías que suenan bien, pero carecen de substancia.

Sin embargo, escribir una historia y “actuar” estas teorías… eso es otro ejercicio completamente distinto.

Yo escribo porque quiero entender de qué se trata todo esto que llamamos “vida” y qué es esa cosa extraña que llamamos “ser humano”. Escribo para entender cuál es el punto de mi vida y cómo debo actuar para beneficiarme a mí y a los que me rodean.

Por esa razón escribí Jagger y El Halcón y el Dragón (échales un ojo, seguro te gustarán).

Que las personas lean mis historias me gusta, por supuesto, pero que me compartan sus conclusiones y reflexiones es lo que realmente me enamora como escritor; porque estoy plenamente consciente de que soy un idiota y necesito la ayuda de los demás para responder esas preguntas que me interesan.

Dicho de otra forma, escribo porque hay algo que me inquieta, algo que solo puedo trabajar a través de una historia. Si buscas en lo más profundo de ti mismo, seguro que encontrarás algo parecido.

¿Qué significa ser un “buen escritor”?

Desde MI PUNTO DE VISTA, para ser un buen escritor necesitas dos cosas:

  1. Ser capaz de escribir con un alto estándar de calidad.
  2. Ser capaz de escribir con honestidad.

Yo soy un fanático descomunal de los clásicos de la literatura y en parte por eso me cuesta mucho sentirme impresionado por obras modernas y domingueras.

Esos escritores que se han vuelto inmortales con el paso del tiempo escribían obras increíbles con una profundidad inexplicable no solo porque eran muy cultos y educados, sino porque se tomaban en serio la temática de su historia. La exploraban con honestidad y, por ende, hacían parte a su audiencia del viaje.

Muchos de esos autores no vivieron con lujos (Edgar Allan Poe), muchos otros estuvieron ahogados en deudas toda su vida y a veces tenían que escribir simplemente para mantenerse a flote (Alejandro Dumas), y unos hasta murieron creyendo que eran unos absolutos fracasados (Franz Kafka).

Es gracias a esos ejemplos que estoy muy claro de que ser un “buen escritor” no tiene nada que ver con la cantidad de libros que vendes o la cantidad de personas que te piden tu autógrafo.

Se trata de cómo tu historia refleja esa preocupación que te invade y haces partícipes a los demás de su complejidad para que te ayuden a resolverla.

Los artistas son esos sujetos extraños que se aventuran en lo desconocido antes de que siquiera el resto de las personas sepan que “ese lugar” existe. Son los precursores de los filósofos, los académicos, los ingenieros, los científicos y los teólogos.

Como autor, tienes una responsabilidad contigo mismo y con el mundo de explorar una historia A TU MANERA, con tu propia idiosincrasia, fallas y todo.

Si logras hacer eso, por lo menos en mi lista, eres un buen escritor.

¿Qué hacer si no eres un buen escritor?

Ahora, ¿qué pasa si no eres un “buen escritor” (¿por lo menos, no de acuerdo a la forma en que yo lo estoy definiendo)?

En ese caso, ¡no te preocupes! De entrada, que consideres que te falta profundidad y necesitas esforzarte más para trabajar tus historias con honestidad demuestra que estás en la dirección correcta.

Si, además de eso, también eres consciente de que no manejas los elementos narrativos con suficiente maestría, ¡mejor aún!

Lo importante aquí no es ponerse a llorar ni lamentarse porque no eres un buen escritor, sino pensar de forma positiva en que TODAVÍA no lo eres.

Te queda mucho camino por recorrer, pero no hay razón por la que eventualmente no puedas escribir una obra maestra que realmente refleje tu calidad de autor.

Si las personas la leen, la compran o lo que sea, eso es un tema aparte y, probablemente, no es la razón más profunda por la que escribes.

¡Y con eso llegamos al final! Quiero que me compartas tu opinión porque estoy más que claro de que esto es solo mi perspectiva.

¡Dime lo que piensas en la caja de comentarios!

Publicado en Escribir

1 comentario

  1. Santiago lozano

    Nada mal. Aunque, ¿de verdad tiene que ser así de filosófico la razón de escribir? En mi caso, yo escribo porque quiero contar historias y mostrarlas al mundo, que no estén solo en mi cabeza.

    Lo sé, bastante mundano y no tan filosófico como tus razones, pero aun así.

    No quiero pensar que hago esto por razones egoístas. A nadie le importa mis fantasías de poder, es triste que yo me parta la cabeza pensando en mi historia, mientras que otros de calidad cuestionable ganan apoyo y vista.

    Ni siquiera soy capaz de conocerme o tan siquiera hablar de mí sin autodestruirme en el proceso, y la verdad es que a nadie le interesa eso, ¿cierto?

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