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La tragedia como elemento narrativo: ¿cómo manejarla?

tragedia nico robin

La tragedia como elemento narrativo: ¿cómo manejarla?

Si eres fanático de las historias, existe una altísima probabilidad de que seas fan del drama y, por una extraña regla de tres, es casi seguro que también tienes afinidad por la tragedia como elemento narrativo.

Incluso sin haber tomado un solo curso de redacción o construcción de historias, es probable que las historias que tienes en tu mente involucren una buena cantidad de tragedia, ya sea que los padres y hermanos del protagonista pierdan la vida o que el mundo entero se encuentre en un estado apocalíptico nefasto.

Eso es porque este elemento es tan poderoso, que no necesitas un experto que te diga “oye, inclúyelo, creo que puede ser una buena idea”. Pero ¿por qué? ¿Qué lo hace tan interesante y cómo se maneja correctamente en una historia?

¡Sigue leyendo y descúbrelo!

¿Qué es la tragedia?

En este artículo no estoy hablando de la tragedia como género literario (eso lo dejaré para el siguiente artículo), sino de la tragedia en sí como elemento narrativo.

Una tragedia es una situación o sucedo con CONSECUENCIAS IRREMEDIABLES y funestas que producen dolor y sufrimiento.

Ojo con esa palabra, “irremediable”, porque resulta fundamental para entender cómo se introduce correctamente un elemento trágico en una historia y lo que representa.

Similar a la derrota, la tragedia representa un punto de inflexión para el personaje, un momento en el que pierde algo de valor que le obliga cambiar su forma de ser. Este cambio puede ser para bien o para mal, pero siempre debe venir a costa de dolor y sufrimiento.

El hecho de que sea “irremediable” es crucial porque es lo que le da fuerza al elemento a lo largo del contexto narrativo y es lo que lo diferencia del resto de conflictos en la historia.

Por ejemplo, que al personaje se le muera su hija, es una tragedia, pero que esta sea secuestrada para que eventualmente la salve, es solo drama y no cumple el mismo rol en la historia.

El primer ejemplo empuja un cambio grande en el desarrollo del personaje, pero el otro es un mero vehículo narrativo para avanzar la trama. ¡Es importante que sepas identificar esta diferencia!

¿Por qué es más compleja de lo que crees?

La tragedia es un elemento que afecta de manera directa el arco de un personaje, y a partir de ahí todas sus decisiones y motivaciones se verán impactadas de una forma u otra por lo que vivió.

Esto no significa que la tragedia tenga que ser algo sumamente tétrico y triste (un error en el que caen fácilmente los autores novatos), sino que tiene que girar en torno a algo que el personaje valora.

Por ejemplo, puede ser una verdadera tragedia para un personaje perder su trabajo o perder un collar que su esposo le regaló. No tienes que estar lidiando con actos inmorales y monstruosos para manejar la tragedia porque muchas veces los extremos dramáticos solo distraen y no aportan nada bueno a la obra.

No se trata de “mientras más dolorosa y triste sea, mejor”. Se trata de incluir algo que te ayude a guiar el arco del personaje en una dirección que fortalezca la historia.

¿Cómo darle profundidad narrativa?

Esta es una pregunta bastante compleja de responder, pero en general hay tres consejos que te resultarán de mucha ayuda. ¡Aquí te van!

Haz que forme parte de la personalidad del personaje

Como mencioné antes, la tragedia es un punto de inflexión que impulsa a un personaje a cambiar, ya sea para superar lo sucedido, para evitar que le vuelva a suceder o para buscar retribución.

Todos estos desenlaces generarán un impacto distinto en la personalidad del personaje, y es importante que tu historia demuestre ese cambio.

¿Se hace más huraño? ¿Se hace más tímido? ¿Se hace más humilde? ¿Se hace vengativo? ¿Una mezcla de varias de estas características y otras más?

Aquí es donde tu tragedia empezará a tener valor narrativo más allá del shock inicial para la audiencia. ¡No lo olvides!

Haz que forme parte de la falla central del personaje

Cabe destacar que mucho de lo que mencioné en el punto anterior se perderá si no permites que ciertos aspectos de la personalidad del personaje afectados por la tragedia también formen parte de su falla central de personaje.

¿Por qué? Porque la tragedia es una herida abierta que el personaje arrastra dentro de su alma. El hecho que se haya visto en la necesidad de cambiar, precisamente se debe a que, de otra forma, moriría, quizás no físicamente, pero sí psicológicamente.

Tu personaje después de la tragedia está congelado en este estado agónico, ni completamente vivo, pero tampoco del todo muerto. Ahí es donde surge el dolor y el sufrimiento que lo atormenta, y en el contexto narrativo es donde yace la falla central que debe explorar su arco de personaje.

Lo mejor de todo es que unir la tragedia con esta falla hará que sea mucho más poderosa, porque en realidad tiene verdaderas razones para existir. No es algo falso e inventado, sino algo real y terrible que se solucionar lo antes posible o de lo contrario destruirá al personaje.

Asegúrate de que tenga un impacto relevante en la trama

Otra cuestión importante es que la tragedia en sí debe ser importante para la trama de alguna forma u otra. Es decir, las condiciones particulares de la tragedia deben tener relevancia en el desarrollo de la historia.

Es por esta razón que es común hacer que el villano sea el culpable directo de la tragedia, pero también el por qué los personajes desarrollan traumas relacionados con lo sucedido, como ser incapaces de acercarse a las personas o quizás un miedo irracional a elementos como el agua o la tecnología.

Estos puntos no deben ser “curiosidades” del personaje, sino algo que le genera conflictos con los que se ve obligado a lidiar para superar su falla y profundizar su arco de personaje.

Algo así como en I, Robot donde el protagonista culpa la muerte de su hija sobre sí mismo y el androide que lo salvó, quien optó rescatarlo a él en lugar de la pequeña por una simple ecuación matemática que determinaba quién tenía mayores probabilidades de sobrevivir.

Esta tragedia deja una marca fuerte en el personaje y un desdén y odio por los robots, que luego se vuelve tanto una motivación para la mover la trama como una falla que le impide comprender al “robot humano” y resolver el caso.

¡Y con eso acabamos! Ahora ya conoces cómo la tragedia puede utilizarse con éxito en una historia.

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