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La batalla final: ¿cómo hacerla memorable?

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La batalla final: ¿cómo hacerla memorable?

Muchas historias, ya sean de fantasía, de guerra, de Sci-Fi o incluso de deportes, tienen alguna especie de batalla final; un momento climático donde tanto la trama central como las subtramas de la narrativa se juntan y culminan de una forma épica y satisfactoria…

Bueno, en realidad, muchas historias intentan que ese momento sea el más memorable, pero no todas lo consiguen y solo unas pocas realmente logran grabarse en nuestra mente.

Pero ¿por qué? ¿Cuál es la diferencia entre las obras que lo hacen con éxito y las que no? Si te interesa descubrir la respuesta, ¡este artículo es para ti!

¿A qué me refiero con batalla final?

La batalla final es el momento crucial donde el conflicto central de la obra debe concluirse. Es decir, no cualquier combate ni cualquier enfrentamiento anterior puede parecérsele, porque aquí es donde todos los elementos de la historia deben cobrar un sentido final que les aporte su verdadero valor.

Por ejemplo, en el Señor de los Anillos, el combate final no es ni Helm’s Deep (aunque esta es la batalla final de Las Dos Torres) ni tampoco la batalla por Minas Tirith, sino la marcha hacia la Puerta Negra de Mordor, el momento en el que todos los personajes apuestan sus vidas y dan lo último que les queda para obtener la victoria.

Este momento está cargado de emoción y de significado narrativo, porque todos los arcos de los personajes han apuntado hacia él.

¿Por qué conviene incluirla en tu historia?

Para empezar, una batalla final es genial para desarrollar un final tenso y emocionante, uno que haga que la audiencia esté extremadamente ansiosa por saber qué es lo que sucederá.

Sin embargo, el simbolismo de estas escenas en realidad está marcado por las oportunidades de heroísmo y/o fechoría que tienen los personajes que participan en este suceso de alto riesgo.

Es decir, una batalla es un elemento diseñado para sacar lo peor y lo mejor de los personajes, permitiéndoles demostrar lo que han aprendido a lo largo de la historia.

En ocasiones, es factible que el momento crucial del arco del personaje se termine antes, pero ese cambio debe reflejarse en la batalla final para que adquiera verdadero poder simbólico y temático.

Es algo así como Greed en Full Metal Alchemist entiende el valor de los amigos con anterioridad, pero no es hasta la batalla final, cuando comete un acto generoso, que somos capaces de ver hasta qué punto ha evolucionado como personaje.

¿Qué elementos debe contener para ser memorable?

Ahora que ya establecimos lo que es una batalla final y el impacto que puede tener en una historia, es hora de que hablemos sobre aquellos elementos que son necesarios para que el momento sea memorable y poderoso.

¡Sigue leyendo!

Clímax de arcos de personaje

Como seguro ya sabes, el corazón de una historia son los personajes y por eso mismo, si quieres que tu batalla final tenga corazón, necesitas asegurarte que los protagonistas del relato tengan su oportunidad de brillar.

Cada uno debe aportar a la pelea, pero lo debe hacer de acuerdo a su arco de personaje, de acuerdo a la evolución que ha tenido a lo largo de la historia y el crecimiento que ha sufrido para ser capaz de marcar la diferencia.

Es en parte por esto que muchas personas estaban agresivamente cerradas a la posibilidad de que la Capitana Marvel derrotara a Thanos. Se sentiría anti-climático y ridículo, porque su arco no se ata para nada con la derrota del villano.

En cambio, que lo haga Iron Man, un hombre que empezó siendo egocéntrico y mezquino, nos recuerda todo lo que ha vivido y crecido como persona. Todas las decisiones que tomó, los amigos que perdió en el camino, los golpes, derrotas y victorias, lo llevaron a ese momento, al cierre de la batalla final. Solo él podía haberlo hecho, y por eso nos lo recuerda diciendo: Soy Iron Man.

Por supuesto, este es solo un ejemplo, en realidad, en una batalla final mientras más momentos como este puedas incluir de forma orgánica, mejor.

De la misma forma, considera que muchos criticaron con justa razón la falta de participación de Hulk y Thor en este desenlace. Sus arcos quedaron un poco pelones, y es por eso que no todos estuvieron felices con el resultado de Endgame.

Dinamismo en la incertidumbre de victoria

Una buena batalla final constantemente cambiará de aparente ganador. Por un instante, puede parecer que el villano lo tiene todo controlado, pero entonces es cuando los héroes hacen algo especial y cambian la balanza.

Esta dinámica debe repetirse constantemente durante el enfrentamiento, no solo porque ayuda a que la audiencia se mantenga tensa y enganchada, sino porque permitirá demostrar que tanto los héroes como los villanos están al mismo nivel, dándole poder temático al combate.

Es algo genial que no te puede faltar si realmente quieres que el momento sea lo más épico y memorable posible.

Relación con la temática

Precisamente porque la batalla final te ayuda a mostrar de forma literal el crecimiento de los personajes, también se convierte en el momento ideal para trabajar símbolos que ayuden a cerrar la temática de la historia.

Es algo así como cuando Harry Potter muere para derrotar a Voldemort, demostrando que para vencer al mal tienes que estar dispuesto a sacrificarte a ti mismo por los demás; o cuando Frodo falla al arrojar el anillo, demostrando que, tarde o temprano, si estás lidiando con la tentación del mal, caerás.

Estos momentos tienen todavía más poder en las batallas finales porque es cuando las decisiones de los personajes tienen un impacto más directo y claro sobre el desarrollo de la historia y, por lo tanto, el mensaje central puede enviarse con mayor nitidez.

Un conflicto que escala

¿Alguna vez te has preguntado por qué en los combates de los animes shonen parece que los luchadores siempre se guardan sus habilidades más poderosas para el final? Vamos, es lógico que te preguntes por qué no la utilizan de entrada y así se ahorran los golpes y momentos tensos de la pelea.

Si bien esto es una crítica que en algunos casos es bien merecida, la realidad es que una batalla final siempre debe tener un conflicto que escala paulatinamente. ¿Por qué? Justamente porque eso es lo que te ayudará a incluir la mayor cantidad de arcos de personaje en el conflicto y mantener la tensión y la atención de la audiencia.

Vamos, si Harry Potter venciera a Voldemort de entrada, ¿realmente te importaría lo que sucediera con Bellatrix Lestrange? Bueno, puede que sí, pero narrativamente ya no tendría el mismo impacto.

El escalamiento del conflicto también invita a los personajes a tomar decisiones cada vez más arriesgadas, haciendo que la batalla se vuelve cada vez más emocionante.

Consecuencias reales

Crepúsculo es una saga con muchos problemas, pero uno de los peores errores narrativos de la historia es la forma en la que la batalla final anula su propia relevancia para la historia.

Pareciera que Stephanie Meyer no se decidió entre matar a sus personajes más queridos o darles a todos un final feliz, así que se le ocurrió hacer un poco de trampa, mostrándole a la audiencia una cruda e intensa batalla, y luego saliendo con un Deus Ex Machina de “¡Te la creíste! En realidad, era una visión!”.

Es realmente terrible, no solo porque cimentó con más fuerza la existencia de Alice como una mera conveniencia narrativa, sino que anuló las poderosas consecuencias que podían nacer de la batalla final.

Claramente, no estoy diciendo que tienes que matar a todos tus personajes para que el combate de cierre tenga fuerza, pero sí debes comprometerte a respetar las consecuencias que deja.

Las cicatrices, los miembros perdidos, los amigos que fallecieron… todos ellos son recuerdos de lo que se sacrificó para obtener el final de la historia, sea este feliz, agridulce o triste. Quitarlos no solo le quita valor simbólico a tu obra, sino que también anula la importancia de la batalla final.

¡No lo olvides!

Culminar con el cierre del arco del protagonista

Tu protagonista, si lo construiste bien, debe ser el personaje más interesante del relato, y por eso mismo es que la batalla final debe centrarse en permitir que luzca los aprendizajes que obtuvo y reciba una recompensa acorde con el esfuerzo que ha puesto en su victoria.

Puedes intentar hacer una gracia como la octava temporada de Game of Thrones, obligando a que Arya matara al Night King, pero realmente te estarás haciendo una jugarreta a ti mismo, porque con esa subversión de expectativas anularás todo el buen trabajo que has hecho con el verdadero protagonista del conflicto.

Que Jon Snow no matara al Night King es un error narrativo garrafal, porque impide que el personaje pueda cerrar su historia y deja volando en el aire muchos símbolos que ya no tienen posibilidad de obtener verdadero valor en la obra.

No le robes eso a tu protagonista. Al contrario, procura que este sea el momento más memorable de su historia, el que quedará impreso en la mente de la audiencia para siempre.

¡Y con eso concluimos! Espero que este artículo haya sido de tu agrado.

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