¿Cómo evitar convertirnos en lectores cínicos?

A medida que nos exponemos a más y más historias, es normal que empecemos a confundir los arquetipos y estructuras narrativas con falta de originalidad, y dejemos de ver las historias por lo que son y empecemos a criticarlas por la forma en la que repiten patrones que ya hemos observado con anterioridad.

A su vez, podemos empezar a creer que nuestra opinión es absoluta y que si nuestra primera impresión es positiva o negativa, entonces esa es la percepción que todo el mundo debería tener o, de lo contrario, están completamente equivocados.

Esto es un gran problema porque corremos el riesgo de convertirnos en lectores cínicos, más dispuestos a criticar una historia para sonar inteligentes en lugar de observar sus méritos y deméritos con un cierto semblante de objetividad.

Y, peor todavía, nos volvemos presas de historias mal construidas que abusan de recursos como la subversión de expectativas y la deconstrucción para parecer más artísticas y profundas de lo que son en realidad.

Independientemente de si quieres ser un escritor, un crítico o simplemente quieres disfrutar tus historias favoritas por mucho más tiempo, es importante que no dejes que el cinismo nuble  tu juicio, y justo por eso pensé que un artículo como este sería útil para muchos.

Si te interesa este tema, ¡no pares de leer!

La razón y la lógica no lo son todo

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Con esto no quiero decir que las historias pueden tener fallas internas de lógica y salirse con la suya. Eso es un error narrativo garrafal y es trabajo de los escritores impedir que esto ocurra.

En realidad, con esto me refiero a lo que es “lógico” para nosotros. Por ejemplo, si un personaje se sacrifica por gente que no conoce, eso puede ser estúpido para nosotros, pero eso no significa que sea estúpido en el contexto de la historia y del personaje.

De la misma forma, un personaje que se enamora de otro, a pesar de que siempre lo trata mal, tampoco es una falla narrativa si este comportamiento tiene sentido con su personalidad y sus anhelos.

A veces, con el afán de ser lógicos queremos minimizar las acciones de los personajes e introducir argumentos que en realidad no van al caso.

La deconstrucción no es una respuesta absoluta

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Cuando un género en particular se vuelve muy popular, es normal que eventualmente salgan historias que deciden darle la vuelta desde el punto de vista conceptual, y exponer con una luz negativa los aspectos más romantizados del género.

Esta no es una práctica nueva en lo absoluto, como te harán creer algunos críticos. En realidad, la deconstrucción es al menos tan vieja como Don Quijote, una historia diseñada para deconstruir las novelas de caballería.

Este elemento puede ser muy útil y entretenido, pero si se construye con la mera perspectiva de ridiculizar el género o actuar como si no tuviera nada rescatable, entonces termina siendo un elemento incompleto y deshonesto, porque no está contando la historia completa.

Es algo así como en The Last Jedi donde se hace una inmensa deconstrucción del arquetipo de El Elegido así como de la saga de Star Wars en general. Está hecha con un gran desprecio por el material en el que se basa y eso impide que realmente tenga cosas profundas que decir.

Es por eso que, muchas veces, la deconstrucción más efectiva se realiza en parodias o sátiras porque estas, a pesar de que de se burlan del género, también hacen gestos cariñosos hacia aquello que le permitió resonar con tantas personas.

Uno de los mejores ejemplos de esto es One Punch Man, que hace una deconstrucción del típico protagonista shonen que tiene todo el poder y hace virtualmente inútil a los personajes secundarios. Al mismo tiempo que se burla de este elemento y expone sus aspectos negativos, también muestra lo positivo, enseñándonos lo importante que es para todos contar con un héroe que sabemos podrá salvar el día, sin importar lo lúgubre que se vuelva la situación.

Sí, One Punch Man es un héroe ultrapoderoso que aparte tiene su poder por decreto de los autores y poco más, pero al final del día es un HÉROE, y es capaz de inspirarnos y hacernos mejores de lo que ya somos.

Esta es mi forma de decir que la deconstrucción en sí misma no tiene nada de especial, y solo porque una obra la utiliza, no significa que sea profunda en lo absoluto.

Lo clave siempre está en los personajes y la forma en que enfrentan los conflictos

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Cuando subí mi crítica sobre The Last of Us Part 2 recibí algunos mensajes comentándome que la razón por la que no disfruté el juego fue porque no entendí las temáticas que la historia proponía.

A pesar de que creí haber sido claro sobre el tema en el artículo, tuve que explicarles que el problema de esa historia no son esas temáticas en sí, sino la mala construcción de personaje que no está alineada con la ejecución de esas temáticas y conceptos interesantes.

Sin embargo, el juego obtuvo muchísimas puntuaciones perfectas e incluso ganó juego del año, así que, ¿qué sucedió ahí? Bueno, básicamente, es un síntoma del ambiente altamente politizado y elitista de la industria de los videojuegos.

The Last of Us Part 2 no ganó por contar una buena historia con buenos personajes, sino porque intentó transmitir un mensaje, decir algo específico a la audiencia.

Muchos críticos modernos creen que este tipo de sermones son lo que permite que una historia tenga profundidad, pero en realidad la convierten en propaganda de un modo de pensar en particular. No es una historia, es un anuncio que te dice qué pensar.

Eso es porque ni los creadores ni los críticos recordaron que el corazón de una historia, lo que permite que esta realmente sea memorable y única, son los personajes. Ellos no deben ser tratados como conveniencias narrativas o marionetas andantes, sino como personas de carne y hueso que toman sus propias decisiones y reaccionan a su manera ante la adversidad.

Quizás el juego se llevó muchos premios y fue aclamado, pero no tendrá longevidad, porque eso solo te lo puede otorgar una gran historia con personajes geniales.

No seas prejuicioso

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Especialmente cuando estás demasiado acostumbrado a un solo género, es normal que tengas ideas preconcebidas sobre otros tipos de historias.

Quizás pienses que las comedias románticas son para niñas, que los animes son para nerds, que los musicales son para raritos o que las historias filosóficas son para gente elitista y, aunque puede que algunas obras de esos géneros estén construidas con ese prejuicio en mente, no significa que todas caigan bajo la misma definición.

Un género nunca será lo que determine si una historia es buena o mala, eso es algo que la trama, los personajes y el uso de los recursos narrativos define, y partir con la idea de qué ya sabes qué obtendrás es un error.

Así no solo te volverás un lector cínico, sino que serás un compañero insufrible para conversar sobre historias.

¡Y con eso llegamos al final! Espero que este artículo haya resultado interesante para ti.

Si quieres agregar algo a la conversación, ¡asegúrate de participar en la sección de comentarios!

3 Replies to “¿Cómo evitar convertirnos en lectores cínicos?”

  1. HOLA JEFS
    Estuve escuchando criticas acerca de historias y fue una que me llamo la atención la cual fue: ”Esta historia se tomo demasiado enserio a si misma y fue la principal razón por la que fracaso” lo cual es un concepto que aun no comprendo y me gustaría saber ¿Cuándo una historia se toma enserio a si misma y cuando no y como podemos evitar que falle de esa manera?

    1. ¡Hola, Ikki! Haha sí, esa es una crítica muy común. Básicamente, lo que significa es que la historia está exagerando el drama y conflicto que experimentan los personajes. Esto suele suceder por una incongruencia en el tono narrativo. La mejor forma de evitarlo es entendiendo muy bien a nuestros personajes y el contexto del mundo, y nunca traer consecuencias y conflictos que no se justifican con los eventos de la trama.

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