El elegido: ¿cómo evitar que se vuelva un cliché aburrido?

Uno de los arquetipos más recurrentes en las historias, especialmente las de fantasía, es sin duda el del elegido, ese personaje que parece destinado a cumplir todas las profecías que existen en su mundo fantástico.

Existen un sinnúmero de malos ejemplos de esta clase de personaje (Rey, Número Cuatro, Tris Prier, Katniss Evergreen, etcétera), pero también hay unos increíbles (Aragorn, Sarah Connor, Luke Skywalker, Neo, etcétera). Es decir, este es un recurso que puede ser terrible para tu historia, como memorable y espectacular.

Pero ¿por qué existe esa dicotomía tan marcada en este arquetipo? ¿Cómo evitar que arruine tu historia? Si quieres descubrir todo al respecto, ¡no pares de leer!

¿Qué es un “elegido”?

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En pocas palabras, un elegido es un personaje relativamente ordinario cuyo destino está marcado por fuerzas ajenas a él, lo cual lo lleva a tomar un lugar importante en el mundo y lo convierte en alguien más especial que el resto.

Es un recurso muy útil si quieres que tu audiencia se interese de inmediato por él o ella, y es genial para transmitir la idea de una fantasía propia. ¿Por qué? Porque todos quisiéramos que algún día nos llegara una lechuza blanca invitándonos a Hogwarts que está en un mundo mágico donde somos famosos; nos encantaría que Excalibur fuera para nosotros; ser los próximos power rangers, y cualquier otra cosa que se te ocurra.

Prácticamente, cualquier excusa que tengamos para salir de la monotonía y embarcarnos en una aventura fantástica e inigualable es bienvenida. Por eso es que el elegido, a pesar de lo mucho que la gente lo critica, sigue siendo un cliché relativamente exitoso y divertido.

¿Por qué la gente suele rechazar estos personajes?

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Ahora, es importante recalcar que el hecho de que exista cierto rechazo por estos personajes es completamente justificado.

El elegido, a pesar de que tiene razones muy poderosas para existir, fácilmente puede corromperse y convertirse en algo genuinamente molesto y dañino. ¿Cómo? Muy sencillo: el arquetipo del elegido puede convertirse en una excusa para que el escritor solucione todos los problemas de la historia artificialmente.

¿Por qué no murió el personaje en esta situación completamente desesperada? Es el elegido.

¿Por qué la princesa más hermosa o el rey más valiente se enamoraron de él o ella? Obvio, es el elegido.

¿Por qué es más capaz que todos los personajes a pesar de tener medio día de entrenamiento? Bueno, es que tiene un destino que cumplir, ¡es el elegido!

Los elegidos mal construidos sufren mucho de esta falla narrativa, y terminan arruinando sus historias y haciendo que la audiencia se sienta engañada porque, incluso los que están buscando vivir una fantasía en la que son especiales, jamás se encariñarán con un personaje que no “gana” sus victorias, sino que se las dan en una bandeja de plata.

Eso, además de acercar a tu personaje peligrosamente al territorio de las Mary Sues, le roba al protagonista toda oportunidad de tener un arco memorable y un impacto en la historia, porque sus decisiones se sienten insignificantes y ajenas a él.

¿Cómo construir un elegido?

Si quieres evitar que tu audiencia odie a tu protagonista y elegido, entonces necesitas tomar en cuenta cada uno de los puntos que te compartiré a continuación.

¡No te los pierdas!

Dale defectos importantes

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Que tu personaje sea el elegido no significa que puedas saltarte su arco de personaje. De hecho, es todo lo contrario. Aquí es cuando más debes enfocarte en sus defectos y fallas porque, aunque tenga un importante destino que cumplir, nadie puede lograr grandes cosas sin ser un gran hombre o mujer.

Tu elegido debería tener defectos que directamente se interpongan entre su destino y él; cosas que tenga que superar forzosamente para llegar a su meta. Algo así como Luke teniendo que controlar su impulsividad y Midoriya teniendo que adquirir un carisma y confianza que es completamente ajeno a él.

Esos defectos te permitirán explorar los símbolos de la historia y dotarlos de significado, y la historia del elegido ya no se sentirá cliché, porque no le pertenece a un vasto y abstracto género, sino a los personajes que participan en ella.

Ser el elegido es también una maldición

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Algo que exploran a la perfección las mejores historias de elegidos (la trilogía original de Star Wars, Matrix, El Señor de los Anillos y más) es que ser la persona en la recaen todas las esperanzas del mundo no es NADA fácil.

Aquellos que son padres lo entenderán a la perfección, esa sensación de que la vida de alguien depende de ti y que tus errores ya no solo te costarán caro a ti, sino también a tus hijos.

Es una gran responsabilidad y la del elegido es igual, excepto que involucra al mundo entero.

Haz que tu personaje sienta ese peso y entienda su importancia, que tenga que explorar lo que eso significa y la responsabilidad que conlleva.

Historias como Marvel’s Spiderman exploran esto genial, porque permiten que el personaje se abrume y se sofoque con lo difícil que es cumplir su destino.

De hecho, en ese videojuego, hay una frase que me encanta:

“No puedes pensar en salvar el mundo. Tienes que pensar en salvar a una sola persona”.

Es genial porque ayuda al elegido (en este caso Spiderman) a recordar que la única persona que importa salvar es aquella que tiene en frente. No son números ni estadísticas, son personas y debe verlas como tal.

Es perfecto para el arco del personaje, pero también se amarra de manera espectacular a la temática de la historia.

¡Por eso necesitas explorar por qué ser un elegido no es solo un camino de rosas, sino también de espinas!

Crea villanos interesantes

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Otro de los problemas que aparecen con mucha frecuencia en estas historias es que los villanos son débiles y poco capaces, porque el escritor no entiende que su elegido, a pesar de ser un elegido, no debe ganar cada batalla.

La diferencia principal entre Kylo Ren y Darth Vader, narrativamente hablando, no tiene nada que ver con sus personalidades, sino con el hecho de que en la primera película Rey vence a Kylo.

Más allá de que Rey no tuviera entrenamiento, de que Kylo estuviera herido, o lo que sea, lo terrible aquí es que el villano ya no es un obstáculo. Ya sabemos que la elegida lo puede vencer, y por eso no nos interesa. De manera orgánica, llegamos a la conclusión de que Kylo es historia antigua, y buscamos expectantes al siguiente villano que sí pueda ser un muro inamovible para Rey.

Eso no solo es un error garrafal porque arruina todo significado narrativo para el villano, sino que es pésimo para el elegido, porque para que su meta se sienta realmente importante, tiene que ser algo prácticamente imposible de alcanzar, incluso cuando el destino está a tu favor.

Tus villanos deben pasarle por encima a tu elegido por una buena parte de la historia y, además, no deben ser simples muñecos inflables que golpear, sino tener motivaciones reales y personalidades propias que les den profundidad.

Lo memorable de Darth Vader es justamente que, a pesar de su increíble maldad, tenía un extraño sentido del honor y esa ínfima luz era suficiente para que creyéramos que su conversión era posible.

Luke es un gran elegido no porque resolvió todo a los golpes y ganó todas sus batallas, sino porque se enfrentó a sus propios demonios y los derrotó, y logró que su padre hiciera lo mismo.

¡Piensa en eso cuando construyas a tu elegido!

Construye su crecimiento progresivamente

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Sé que esto te parecerá que no hace más que apoyar el cliché, pero es infinitamente necesario para que esta clase de historias tengan sentido.

Como el elegido comienza siendo un personaje ordinario, necesitas que crezca y evolucione lo suficiente para estar a la altura del destino que se espera de él o ella.

Si te saltas esta parte, harás que la historia se sienta falsa, porque al final del día el elegido es una metáfora que tiene como mensaje que todos podemos llegar a lograr algo valioso e importante, y nadie te creerá que eso es posible si no te dejas la piel en el intento.

Si la gente sabe que graduarse de la universidad es un gran desafío que requiere mucho esfuerzo y sacrificio, jamás te comprará la idea de que las habilidades necesarias para salvar el mundo están al alcance de alguien con “talento puro”, por muy habilidoso que sea.

Esto es algo que la saga de Eragon maneja de forma magistral, porque el protagonista es muy habilidoso y aprende muy rápido cuestiones complejas del mundo, a pesar de ser solo un campesino, pero en el primer libro hay muchos personajes que son mejores que él, y muchas veces se equivoca, falla terriblemente por su inexperiencia y es salvado más de una vez.

Eso permite que el crecimiento del personaje se vaya volviendo cada vez más evidente hasta que, cuando es verdaderamente poderoso, sientes que se lo ganó y que su facilidad para aprender cosas, si bien le ayudó, no fue el factor determinante, sino su voluntad y perseverancia.

Permítele recibir ayuda

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Aunque sea cierto que, al final del día, tu elegido debe resolver el problema del mundo, no cometas el error de creer que un conflicto global puede ser solucionado por una sola persona.

Eso, en vez de lograr que tu protagonista se sienta poderoso y especial, terminará por minimizar lo que consiguió porque, al final del día, es algo que UNA SOLA PERSONA podía lograr.

Además, un conflicto mundial debe tener, de facto, muchas facciones que no quieren perder y que siguen sus propios intereses. Si te saltas esto, entonces tu mundo jamás se sentirá real.

Sin embargo, más allá de todo eso, el principal problema es que tus personajes secundarios no tendrán una razón de existir. Si tu elegido puede hacer todo, entonces, ¿para qué incluir a alguien más?

Es importante que tu elegido tenga habilidades útiles, pero también que deje respirar al resto del elenco y permita que ellos tengan ocasión de brillar. Ya sea porque son más rápidos, más estratégicos, más creativos, más tecnológicos o más adeptos en la magia, lo importante es que haya ocasiones donde el protagonista necesite ayuda y apoyo del resto.

¡No subestimes este elemento!

¡Y ahora estás listo para construir grandes historias de elegidos! Aunque puede ser que el cliché no te guste, no olvides que hay razones genuinas para acudir a esta estructura, especialmente si quieres crear una odisea fantástica en la que sea fácil meterse.

Si te gustó este artículo, seguro disfrutarás mucho este sobre cómo construir un sistema mágico. ¡Te ayudará mucho a crear un balance de poder interesante en tu obra!

2 Replies to “El elegido: ¿cómo evitar que se vuelva un cliché aburrido?”

  1. Gracias por el artículo.
    Yo siempre he pensado que el cliché del elegido es algo malo, casi tomando en cuenta que la mayor parte de los personajes que caen en esta categoría terminan o pecan de ser Gary stus. (Ejemplo vendrían siendo Rey o Eragon, más que nada a partir del segundo libro) Y porque la mayoría de los críticos en YouTube y Booktubers como el geek furioso de la literatura lo tachan como algo malo.

    Aunque, para ser sincero, no sé cual es la base que quiero usar para mi protagonista. (hasta pensaba en hacer algo tipo Spider-Man, es decir, un tipo nerd que pese a ser benevolente y amable tiene defectos bien marcados)

    No sé si me di a entender

  2. Me encanta este artículo. En muchos sitios dicen que la profecía/lo que sea del elegido es un cliché que arruina toda historia, pero yo pienso como tú. Si le das una vuelta puede ser genial, el problema es no meter la pata. Al final, muchas de nuestras obras favoritas lo llevan.
    En Canción de Hielo y Fuego también está el tema de Azor Ahai, que estoy segura de que Martin le dará una vuelta para que, si finalmente es Daenerys, todo salga del revés XD
    Me ha encantado! Tu blog engancha!

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