Subversión de expectativas: el recurso peor usado y más malentendido de Hollywood

Si has prestado cierta atención a las críticas que se le han hecho a completos desastres narrativos como The Last Jedi o la octava temporada de Game of Thrones, entonces es muy probable que hayas escuchado el término “subversión de expectativas” varias veces.

El problema que veo en la forma en la que se critica (y se defiende) la escritura de estas obras del entretenimiento, es que no pareciera que muchas personas entienden realmente qué es esta herramienta y cuál es su propósito.

Por supuesto, cabe destacar que con esto me refiero también a los mismos escritores, ya que la forma en la que aplican la subversión de expectativas es completamente errónea y ridícula.

En este artículo, quisiera aclarar algunos mitos que rodean este concepto para que un escritor novato o alguien que simplemente lee/ve/escucha una historia pueda diferenciar cuando la subversión de expectativas se hace bien a cuando se hace mal.

¡Empecemos!

La narrativa siempre es lo primordial

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Si leíste mi artículo sobre The Last Jedi, entonces sabes que la subversión de expectativas simplemente es jugar con los elementos de tu historia para que la audiencia tenga expectativas muy distintas a lo que realmente sucederá.

Esto es algo mucho más común de lo que algunos pseudo intelectuales de Hollywood pretenden y ni siquiera es algo complicado de hacer en la mayoría de las historias.

El problema está en que el escritor siempre tiene que tener muy presente que, sin importar qué tan “genial” sea el twist que se le ocurrió, si no tiene un propósito narrativo que genuinamente mejore la historia, entonces el recurso está mal usado.

Por ejemplo, la razón por la que la muerte del Night King fue tan decepcionante, es porque todo el arco de Jon Snow giraba en torno a esa batalla. Arya, por su parte, no tenía ningún propósito narrativo que diera a su hazaña un simbolismo poderoso y memorable.

Nos sorprendió, sí, pero fue a costa de la narrativa y por eso nos dejó vacíos y decepcionados por dentro.

Una buena subversión de expectativas nunca destruye la narrativa, sino que la fortalece. Un buen ejemplo es en El Imperio Contraataca cuando descubrimos que Luke realmente es hijo de Darth Vader.

Esta revelación, además de ser sorprendente, cambia por completo el curso de la narrativa y fortalece los elementos más profundos de la historia. Esta diferencia es clave, puesto que es lo que separa una historia que recordaremos por décadas de una que nos enoja por unos días, y luego desaparece de nuestra memoria.

Engañar < sorprender

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Probablemente, el pecado más grave que cometieron los escritores de The Last Jedi fue la forma en la que dependieron exclusivamente de engaños para crear sus elementos “sorpresivos”.

Es decir, desde la primera película la información que se nos daba y los elementos que se crearon claramente daban a entender una cosa. No es que los “hardcore fans” de la serie se inventaron teorías, sino que la narrativa y la dirección cinematográfica había colocado ciertos puntos en la trama que eran inequívocos como por ejemplo:

  • La importancia de los padres de Rey.
  • Su relación con los personajes principales de la trama (Han, Luke, etcétera).
  • El rol clave de Snoke como villano de la saga.
  • La transformación de Kylo Ren.
  • Y mucho más.

Ignorar todos estos elementos no es “subversión de expectativas”; es no tener la menor idea sobre conceptos narrativos y activamente destruir la historia.

Si bien es cierto que nadie esperaba que los padres de Rey fueran unos cualquiera, eso no ayuda a convertirla en un personaje más interesante, quitarle su status de Mary Sue (en todo caso lo confirma) o reforzar la temática de la historia.

Es simplemente una acción perezosa que los escritores tienen el descaro de tratar de enmascarar con un discurso pretencioso que indica implícitamente que todos somos “demasiado estúpidos para entender lo brillantes que son”.

La subversión de expectativas bien hecha le da la sensación al lector de que el twist, por descabellado que parezca al inicio, tiene perfecto sentido y termina haciendo que se emocione todavía más con el curso que está tomando la historia.

En el Señor de los Anillos, por ejemplo, la vuelta de Gandalf es sorpresiva e inesperada, pero está tan bien manejada y basada en el lore de la Tierra Media que es innegable su sentido narrativo (aunque a George R.R Martin no le guste).

“Shockear” a la audiencia está sobrevalorado

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El mejor tip que le puedo dar a un escritor novato que quizás se siente atraído a utilizar este elemento y quiere hacerlo de la mejor manera, es que no se preocupe demasiado por impactar a su audiencia.

De hecho, algunas de las mejores películas/series/libros que hay suelen empezar con la escena final y construyen paulatinamente la trama para llegar a ese punto de nuevo. Las personas las disfrutan de todas formas y las vuelven a ver una y otra vez.

Además, una historia que es contada con honestidad y que tiene personajes complejos y creíbles será impactante e impredecible sí o sí porque, como buena representación de la realidad, imita la característica indescifrable de esta.

Por supuesto, otra de las razones por las que no vale la pena dar demasiado peso a los twists de tu historia, es que arruina por completo la experiencia cuando tratas de volver a ella.

Es como lo que sucede con la película de El Ilusionista o las malas historias de crímenes: después de la primera vez que las ves, pierden todo el chiste porque dependen demasiado del impacto de la revelación final.

La subversión de expectativas, cuando se utiliza en su máxima expresión, nunca es el soporte de la trama, sino que aparece de manera orgánica y soluciona los “huecos” que faltaba llenar. Es una herramienta que permite mantener el misterio, pero no se supone que deba cargar la historia.

¡Y listo! Espero que esto te haya ayudado a entender a profundidad todo lo que involucra una “subversión de expectativas” bien hecha.

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2 Replies to “Subversión de expectativas: el recurso peor usado y más malentendido de Hollywood”

    1. Hahaha pues, en algunas de sus películas sí, y en otras está bien usado el elemento. Me temo que en el caso de Shyamalan, su problema es que como llegó a la fama gracias a sus increíbles plot twists, siente que cada película que hace debe tener uno, y muchas veces termina arruinando su propia historia.

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