The Last Jedi: cuando crees que eres más inteligente que tu audiencia

Si leíste mi artículo sobre los personajes femeninos, sabes muy bien que no soy fanático de The Last Jedi. De hecho, incluso podrías decir que me causa desagrado.

Realmente, no soy un gran fanático de las películas de Star Wars y nunca lo he sido. Las disfruto y me entretienen, pero jamás me he obsesionado con ellas. Incluso, cuando terminé de ver The Last Jedi simplemente quedé un poco decepcionado, pero sentí más indiferencia que otra cosa.

Lo que genuinamente me molestó y que me hizo detestar la película fue la forma en la que los creadores afrontaron las críticas: diciendo que todo aquel que la criticara lo hacía porque era un machista, alguien poco educado y racista.

Siendo un latino trigueño de Puerto la Cruz, Venezuela, no entendí para nada esta explicación y fue entonces cuando decidí volver a ver la película y analizarla para ver si es cierto que solo un nazi tendría derecho a disgustarse con lo que veía.

Y, wow, de verdad que no es así. Esta es una de esas películas que mientras más la analizas peor se pone y más errores le consigues. Esto generó una reacción negativa en mí, pero la gota que derramó el vaso fue la lluvia de testimonios de los actores diciendo que el director de la película es un genio, y que realmente todos somos idiotas por no comprender los designios de su intelecto superior.

Ahí fue cuando capté lo que sucedía: Rian Johnson genuinamente cree que es más inteligente que su audiencia, y eso es un error que ningún escritor debería cometer.

En este artículo, voy a explicar 3 puntos que demuestran que esta película presenta razones de sobra para ser odiada desde el mero punto de vista narrativo y que, además, demuestran el peligro que asume cualquier escritor que piensa que lo sabe todo.

Nota: si te gustó la película estás en todo tu derecho y no te estoy criticando a ti de ninguna manera. Créeme que yo también soy fanático de muchas historias que están repletas de errores garrafales. Esta crítica está dirigida a aquellos escritores que pervierten el arte y mancillan el género fantástico.

1. Subversión de expectativas: ¿qué es y para qué sirve?

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Si has leído cualquier artículo defendiendo esta película, verás que constantemente mencionan el término “subversión de expectativas” y comentan cómo la película es un perfecto ejemplo de cómo usar este recurso.

Todos los que digan eso no solamente no tienen idea de lo que es la subversión de expectativas, sino que genuinamente no entienden cuál es el propósito del recurso y por qué la simple idea de construir una película que se fundamente en el concepto es simplemente ridículo.

En pocas palabras, la subversión de expectativas es jugar con los elementos de la historia para que la audiencia genere expectativas contrarias a lo que sucederá.

Hay cientos de ejemplos de esto en el 90% de las películas y libros. De hecho, incluso podrías sacar varios del Señor de los Anillos:

  • Saruman siendo presentado como un poderoso sabio y gran amigo por Gandalf solo para revelar más tarde que es un traidor;
  • La supuesta muerte de Gandalf solo para volver a la vida como Gandalf el blanco;
  • Frodo rehusándose a arrojar el anillo al llegar al Monte del Destino.

Como ves, la subversión de expectativas no tiene nada de especial en sí. No es una técnica difícil de ejecutar porque lo único que tienes que hacer es darle información falsa a la audiencia, esconderle cosas o, de plano, hacer que los protagonistas tomen decisiones súbitas que van en contra de sus propósitos.

Por ejemplo, si Tolkien nos hubiera dicho antes que Saruman se había hecho malo, la revelación de Gandalf no hubiera sido una subversión de expectativas, simplemente una confirmación.

Esta técnica es tan sencilla que incluso películas como Frozen la manejan. El hecho de que el príncipe Hans termine siendo malo al final es una subversión de expectativas, y surgió a costa de mentirle a la audiencia deliberadamente para confundirla.

Ahora, algo clave que hay que entender acerca de este recurso es que, para que sea efectivo, debe generar expectativas nuevas y revelar algo nuevo sobre el mundo. De esa forma, el cambio es significativo y aporta a la narrativa.

El problema que tiene The Last Jedi es que no hace esa segunda parte. Las revelaciones y cambios en la trama simplemente son: “de hecho, ahí no hay nada interesante, te la creíste”.

Por ejemplo, la película hace todo un show de los “libros sagrados de los Jedi”, pero cuando Yoda aparece, lo primero que hace es tirarle un rayo al árbol y decir que no sirven para nada.

O como cuando desde la película anterior se la pasan soltándonos la cantaleta de los papás de Rey solo para revelarnos que no tienen importancia, son unos Don Nadie.

Eso no solo no es inteligente, sino que es descomunalmente perezoso.

¿Sabes qué sería realmente brillante? Que a Rian Johnson se le ocurriera una forma de darle peso a los padres de Rey de una forma que conectara con todas las películas anteriores y le diera sentido a las habilidades increíbles del personaje; y crear un propósito para los libros Jedi que de alguna forma justificara el enfrentamiento entre Sith y Jedi y le diera pistas a Rey sobre cómo lograr que Kylo Ren volviera a la luz.

Decirle a tu audiencia “lol, qué estúpido eres por esperar algo bueno de la historia”, simplemente es arrogante y sirve más para inflar el ego del autor que para beneficio de la narrativa.

Además, de por sí, la subversión de expectativas no es un recurso del que debas abusar, ya que para preparar la sorpresa tuviste que dedicar aunque sea un tiempo de la historia en crear la expectativa falsa.

Una vez que destruyes la expectativa, esas escenas ya no tienen significado por sí solas, sino que forman parte del grupo de momentos que hacen que el desenlace final tenga más impacto.

Es por eso que muchas películas en las que de repente un personaje es revelado como traidor o como un doble agente, terminan haciendo que este, al final, sea bueno. Ya sabes, la típica “esa era mi intención al inicio, pero, después de conocerte, cambiaste mi opinión”. Esto ayuda a que las escenas sigan teniendo un significado por su cuenta y mantengan su nivel de relevancia en la trama.

Sin embargo, si te comprometes a construir una película basada completamente en una subversión tras otra, terminas con un montón de arcos de personaje e historias sin terminar, con finales anticlimáticos o que simplemente no tienen sentido.

Dicho esto, el mal uso de la subversión de expectativas no es el único problema de The Last Jedi. ¡Continuemos! 

2. Malos personajes y escenas sin propósito

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Apestas.

Uno de los mayores problemas que tiene esta película es la falta de sentido en los arcos de personaje (en parte, la subversión de expectativas es culpable de esto, pero no entremos en detalle sobre eso).

El caso más obvio de esto es Rey, quien genuinamente no tiene un propósito en la película. Al inicio, pareciera que su trabajo es lograr que Luke la entrene, pero eso nunca sucede y, aún así, ella termina haciéndose más habilidosa manejando la Fuerza.

Es lo peor de lo peor: un arco inconcluso que de todas maneras le da la recompensa al protagonista.

Es como si Harry Potter hubiera derrotado a Voldemort sin necesidad de destruir el último Horrocrux. Inmediatamente, lo que te debes preguntar es: entonces, ¿cuál fue el punto de todo eso?

Igual que la escena de “Mary Poppins” de Leia en la que vuela por el espacio, revelando lo poderosa que es en el dominio de la Fuerza por primera vez en la saga, y nunca nadie más vuelve a mencionar este hecho que, obviamente, debería tener inmensas ramificaciones en la historia y el personaje.

Esa falta de reacción por parte de los otros personajes no hace más que revelarte que no son seres reales ni tienen ningún tipo de autonomía.

Y mejor ni hablemos de la escena del casino. Una escena que… no, sabes qué… mejor no hablemos de la escena del casino.

3. Eventos críticos sin peso emocional

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¿Sabes por qué la muerte de Holdo no te afectó en lo más mínimo o por qué el beso de Finn y Rose se sintió extremadamente artificial? Pues, es porque durante toda la película esos momentos no se prepararon.

Nunca se intentó que Holdo fuera un personaje con el que te encariñaras ni que se entendiera cuáles eran sus motivaciones y sueños. Sin esas dos cosas, no sabemos todo lo que ese personaje perdió al morir.

Por ejemplo, la muerte de Trinity al final de Matrix es desgarradora porque sabemos cuál era su meta final y lo que la movía: su amor por Neo y la idea de ser feliz con él. Al momento de morir, nos afecta el saber que ella nunca conseguirá hacer su sueño realidad y esto es acentuado cuando recordamos que, por ende, el de Neo tampoco se cumplirá.

Esto permite que los últimos momentos de Neo sean todavía más heroicos y trágicos, porque sabes que él ya no está peleando por él mismo, sino por los demás. Su vida y su futuro fueron destruidos, pero aún tiene la fuerza para cumplir su misión.

¿Alguien sabe qué es lo que quiere Holdo, qué la hace especial? Digo, es obvio que quiere que la resistencia gane, pero eso no la hace distinta a cualquiera de los otros personajes. Si no existe ese rasgo único, entonces no es muy distinto que se muera Holdo a que se muera un extra.

En el caso de Rose sucede algo similar, pero no solo porque la escena en sí sale de la nada y no tiene sentido con ninguno de los personajes; ahí también entra en juego el hecho de que el arco de Finn se desmoronó por completo.

El chiste de Finn es que él es un Stormtrooper que se convirtió. Él primero quería escapar y no se sentía parte de la Rebelión ni de la Primera Orden, lo único que le importaba era seguir con vida. En el momento en el que decide sacrificarse, Finn oficialmente culmina su arco de personaje y su crecimiento está completo: sacrificará su vida para salvar a la  Rebelión, su verdadera familia…

Y, ¡PUM! Rose le roba ese momento, le dice uno de los diálogos más insensatos que existen y le da un beso. ¿Eso qué? No aporta nada a la historia, además de que va en contra del supuesto propósito de ambos personajes que es “salvar a la Rebelión”.

Pareciera que Rian Johnson vio la misma escena en varias películas y nunca la entendió ni se preocupó por incluir los elementos que hacen que esos momentos sean impactantes.

Nunca serás más inteligente que tu audiencia

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Los espectadores, aunque no sean necesariamente maestros en el arte de analizar historias, siempre serán expertos en verlas y extraer inconscientemente sus mensajes más profundos.

No importa qué tan listo crees que eres, jamás podrás ganarle al conocimiento intuitivo del ser humano, y no deberías ni siquiera intentarlo porque no hace falta. Después de todo, esa intuición es justamente la que permite que existan historias increíblemente profundas y memorables.

De todas formas, esta es mi opinión. Me gustaría saber qué es lo que tú piensas. ¡Deja un mensaje en los comentarios!

6 Replies to “The Last Jedi: cuando crees que eres más inteligente que tu audiencia”

  1. Ok, se que sonara raro, pero como hago para evitar esto? Es decir, para darme cuenta y no cometerlo

    Soy de esas personas que hacen las cosas mal, sin ser consientes de ello

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