El protagonista: los elementos que separan a los grandes personajes de los malos
Estoy seguro de que si revisas mentalmente cuáles son tus series, películas o novelas favoritas, todas tienen algo en común: te agrada el protagonista.
Ya sé, ya sé, no se requiere ser una persona demasiado analítica para darse cuenta de la importancia que el protagonista tiene en la historia. Es totalmente obvio.
Dicho esto, hay distintos niveles de protagonista. Hay algunos que apenas y logramos recordar su nombre, y otros que jamás olvidaremos independientemente de cuánto tiempo pasemos sin verlos de nuevo; y esto tampoco es casualidad.
Verás, hay algunos elementos que forman parte de la estructura narrativa que debe tener cualquier gran protagonista, y en este artículo vamos a hablar sobre ellos.
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Sus debilidades
Este elemento lo coloco primero porque es, probablemente, el más importante. Uno de los errores más comunes que comenten los escritores novatos es construir un personaje demasiado perfecto.
Ya sabes, me refiero al personaje que es guapo, inteligente, carismático, habilidoso, poderoso, valiente, etcétera. Ese que parece estar a gusto sin importar en qué situación lo pongan (alguien como Captain Marvel, por ejemplo).
El problema de este tipo de personajes es que son completamente falsos.
A menos que sufras de un desorden de narcisismo increíble, es muy difícil que algún día te veas en el espejo y digas: “listo, alcancé mi máximo potencial, soy perfecto en todos los sentidos”.
No, eso nunca sucederá y lo mejor de todo es que realmente no querrías que sucediera. Parte de la aventura de vivir es tratar de mejorar la persona que eres, encontrar algo nuevo por lo que levantarte todos los días.
Si de repente resulta que no tienes ningún problema que resolver, entonces tu vida sería aburrida, estática e insoportable.
Por eso, ver a un personaje así es aburrido y hace que sea imposible identificarnos con él o ella.
Mira a Iron Man, por ejemplo, es un personaje sarcástico, encantador, inteligente y poderoso, pero también es egocéntrico, arrogante, no sabe manejar bien sus emociones y tiene traumas internos que lo consumen todos los días. Ese cóctel de cualidades es justamente lo que lo hace tan entretenido de ver: porque estás presenciando a una persona luchar contra sí misma, algo no muy distinto a lo que tú haces todos los días.
Un buen protagonista siempre tendrá debilidades muy claras y su arco de personaje se debe enfocar en solucionar las más graves, aquellas que literalmente pueden destruirlo.
Sus motivaciones
Una de las pocas críticas que tengo contra Harry Potter como protagonista, es que en demasiadas ocasiones actúa de una manera demasiado reactiva. Es decir, alguien más crea el conflicto y Harry simplemente se ve involucrado sin querer; él casi nunca forma parte activa de la historia.
Esto no significa que sea un mal personaje ni mucho menos, pero sí le quita un elemento clave que le impide estar a la altura de los más grandes protagonistas: le falta una motivación clara.
Harry nunca parece tener una verdadera razón por la que salir de sí mismo y actuar como un héroe. Digo, lo hace de todas formas, pero la mayoría de las veces es por una especie de moralidad demasiado idealista.
En el primer libro, por ejemplo, Harry pone su vida en peligro simplemente porque es “lo correcto”, pero eso por sí solo no significa nada. La pregunta es “¿por qué es importante para Harry hacer lo correcto?” “¿Qué lo mueve?”.
Compáralo con Monkey D. Luffy, el protagonista de One Piece. Este personaje persigue un sueño prácticamente inalcanzable en el contexto de su mundo: convertirse en el rey de los piratas.
Luffy, al contrario de Harry, siempre forma parte activa de la historia. Jamás huye de la aventura y nunca pierde de vista su objetivo principal, sin importar qué clase de obstáculos aparezcan frente a él.
Luffy no se presenta a sí mismo como un héroe (al contrario, en oportunidades se ha negado rotundamente a que lo llamen así) y no pretende ser una especie de santo al que hay que imitar. Cuando él salva a alguien, es porque quiere a esa persona; cuando vence a un villano, es porque tiene un conflicto personal con él; cuando se levanta después de una paliza, es porque tiene algo por lo que luchar.
Este tipo de detalles hacen que sea profundamente humano y que nos ayude a inspirarnos. Luffy es un gran protagonista porque vive su propia vida como cualquiera de nosotros.
Su manera única de entender el mundo
Por supuesto, el hecho de que un personaje tenga que tener motivaciones personales para actuar, no significa que no pueda ser alguien con una ideología altruista.
Al contrario, es importantísimo que un protagonista tenga una forma de ver el mundo que tenga sentido con su vida, sus habilidades y su personalidad.
Al final del día, lo que hace especial a cada uno de nosotros es la forma en la que interactuamos con el mundo y lo que consideramos que es mejor para él. No importa si lo haces “bien” o “mal”, lo importante es que lo hagas a tu manera y siempre tengas el propósito de mejorar.
Eso es justamente lo que hace que Batman sea un personaje tan memorable: tiene unas convicciones tan fuertes que no puedes hacer más que admirarlo. Sí, tal vez puedas ser cínico y burlarte de él cuando su propia filosofía se interpone en sus objetivos, pero al final del día es tan importante alcanzar tus metas como la manera en que llegas a ellas.
Su cambio al final de la historia
Una de las cosas que más me hizo disfrutar Logan, fue la manera en que el personaje de Wolverine evoluciona a lo largo de la trama.
Lentamente vamos viendo cómo pasa de ser una bestia a un padre, y también presenciamos como este cambio, a pesar de que provoca su muerte, finalmente le permite estar en paz consigo mismo.
Este tipo de transformaciones son muy poderosas y no hay nada más increíble que presenciarlas en una película.
Por supuesto, esto también funciona cuando ocurre lo contrario: cuando el protagonista empieza siendo bueno y termina convirtiéndose en un monstruo, como en el Padrino.
La vida es cambiante, es una realidad que nadie puede ignorar, y por eso es aburrido ver la historia de un protagonista que es el mismo de principio a fin.
¡Y listo! Estos son los elementos que hacen a un gran protagonista. Si estás pensando en escribir una novela, ¡considera cada uno de estos puntos!
Por supuesto, si no estás de acuerdo o crees que me faltó agregar algo, ¡deja tu comentario!














raymundo
Con respecto a Captain Marvel es que Marvel no supo aprovechar a Carol Danvers, en los comics hasta el 2010, antes de la locura de ideologia de genero Carol era un personaje interesante, alcoholica, imprudente, temeraria y tenia mchos defectos como persona a pesar de ser una de las heroinas mas fuertes, de hecho en varios comics de los Vengadores arruino varias misiones por su adiccion, pero en vez de trasladar alguno de estos elementos la convirtieron en una mary sue