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La importancia de entender el simbolismo de una escena

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La importancia de entender el simbolismo de una escena

Mucho más seguido de lo que me gustaría, me topo con historias que están intentando imitar un momento especial que otra obra ejecutó a la perfección, pero fallan estrepitosamente porque no comprenden a fondo todos los elementos que permitieron que la escena en particular tuviera tanto impacto.

Eso es porque lo que realmente permite que un momento narrativo mágico aparezca, no es solo la forma en la que se describe, la manera en la que la cámara se mueve, o el estilo de los diálogos, sino todo el simbolismo que la escena es capaz de ofrecer; un simbolismo que eleva todo lo que la historia está tratando de decir.

Por supuesto, esta habilidad no solamente es útil para que “imites” momentos que sucedieron antes, sino que entender a fondo estos elementos te permitirá crear otros que solo tu obra podría presentar.

Si te interesa aprender más al respecto, ¡este artículo es ideal para ti!

La sutileza del simbolismo

Una de las cosas más importantes que el simbolismo es capaz de ofrecer, es que dice cosas muy complicadas sobre la historia que no son nada fáciles de explicar con palabras.

De hecho, justamente el propósito de la tarea artística es representar una idea tan compleja que reducirla a una sola oración resulta un sacrilegio, porque hay tantas perspectivas, tantas formas de explorarla y de interactuar con ella, que necesitas algo superior a tu intelecto para llegar al fondo de ella.

Es algo así como El Jorobado de Notre Dame, en la misma historia, maneja la dicotomía del monstruo desde el punto de vista de la anomalía natural, el punto ético, el religioso e incluso el del deber.

Podríamos hablar por horas sobre esas perspectivas y no llegar a ningún lado, pero en una historia… podemos entrar en un mundo nuevo que nos enseñe algo especial.

Lo interesante es que el simbolismo nos mete cosas en la cabeza sin que nos demos cuenta; o mejor dicho, sin que seamos capaces de explicar qué fue lo que nos erizó la piel, qué nos hizo llorar, enojarnos o alegrarnos como si fuéramos niños pequeños.

El simbolismo no le habla a la parte racional de tu cerebro, sino a tu alma, y la conversación puede ser tan profunda que dejará una marca para siempre. Esa sutileza es lo que le da un inmenso valor artístico y parte de lo que hace la creación de arte una tarea tan heroica.

Pequeños cambios pueden hacer una gran diferencia

Si es cierto que el simbolismo es sutil y que busca decir muchas más cosas de lo que parece de buenas a primeras, entonces está claro que si no lo entiendes bien, existirá una alta probabilidad de que cambies o dejes algo importante afuera.

Pequeños cambios pueden impactar radicalmente lo que una escena dice, y tienes que tomarte eso en serio si quieres que las mejores escenas de tus historias tengan verdadera profundidad.

Nada demuestra esto mejor que los remakes de Disney, donde la mayoría justo lo que buscan es imitar la magia de un producto anterior, pero sin entenderla en lo más mínimo.

De hecho, justo de ahí me vino la idea de escribir este artículo.

Verás, la realidad es que hasta ahora me ha costado mucho disfrutar estos remakes porque se sienten como si le hubieran removido el alma a alguien que conocí y un titiritero lo hiciera bailar.

Por mucho tiempo pensé que esto se debía a la nostalgia, al hecho de que tengo tanto favoritismo por el producto original que no estoy dispuesto a aceptar a este “impostor”.

Por eso, decidí tomar una historia de Disney que no había visto y experimentar las películas de manera inversa. Es decir, tomé el remake de La Bella y la Bestia e inmediatamente después me expuse a la versión original, sin haber visto ninguna de las dos con anterioridad.

No albergaba ningún cariño por esta historia y en general nunca me había llamado la atención, así que podía estar seguro que mi subjetividad sería un factor menor.

Me sentí muy mal cuando me di cuenta que mi experiencia con el remake no mejoraba, y que a medida que llegaba a las escenas icónicas que aparecen en todas las compilaciones de películas Disney, me costaba entender por qué merecían esa connotación.

La película se sentía muerta, sin alma, con personajes planes e inconsistentes, con una trama que se alargaba sin necesidad, con expresiones en las letras que no parecían tener sentido con lo que representaban los que las cantaban.

Fue una experiencia muy aburrida y fastidiosa, y cuando mi esposa me dijo que, en realidad, el original era prácticamente la misma historia, suspiré con pesadez, listo para exponerme a otra película mal construida y superficial.

Sin embargo, eso no ocurrió.

Te puedo decir con toda confianza que La Bella y la Bestia original es una de las mejores películas animadas que se han hecho jamás, que está llena de corazón, que sus personajes son complejos y profundos, y que su mensaje te llega al alma y se queda grabado ahí.

Como no te puedo hablar sobre cada detalle que permitió que existiera esta diferencia tan grande, solo te daré como ejemplo una escena: la introducción de Gastón.

En el remake, Gastón es uno de los personajes más inconsistentes que he visto. Empieza como un sujeto arrogante y soberbio, pero también parece ser alguien con cualidades positivas y te cae bien; después de todo, está claro que es la única persona en el pueblo que aprecia a Bella; claro, lo hace porque es hermosa, pero en lugar de decir que es una tipa rara y mirarla de arriba para abajo como hacen los demás, se acerca a ella con flores y la invita a cenar de una forma relajada. Bella, por su parte, lo trata horrible y actúa como si fuera superior a él porque ella lee libros y Gastón no.

La protagonista es prepotente y engreída, y como Gastón tampoco es un santo que digamos, terminas con la impresión de que ninguno de los personajes del relato te cae bien. Es un pésimo inicio, especialmente cuando se supone que la historia quiere que nos identifiquemos con Bella y despreciemos lo que Gastón representa.

En la historia original, sin embargo, la escena es prácticamente igual, pero hay varios detalles que cambian radicalmente lo que representa simbólicamente.

Para empezar, durante la canción de Bella, el pueblo no la mira con odio y desprecio como en el remake, sino con curiosidad e incluso le sonríen. Es decir, la gente simplemente no la entiende, y eso permite que la ansiedad de Bella por escapar y vivir una aventura se ate más con su mente soñadora y ambiciosa, no con evitar la horrible vibra que le ofrecen sus vecinos.

A su vez, Gastón no llega como un enamorado con flores, sino que le quita su libro favorito de las manos, se lo arroja al barro y le dice que en lugar de pensar, debería estar viéndolo a él. Y, A PESAR DE TODO ESO, Bella es amable y paciente con él cuando todos seríamos capaces de entenderla si decidiera cachetearlo hasta que se desmayara. Con su astucia y mano izquierda se lo saca de encima, y queda claro que tiene carácter, pero que sabe cómo luchar sus batallas.

La protagonista aparece como alguien virtuoso, comprensivo y con carácter, algo que es crucial para entender las decisiones que toma en el futuro, especialmente al lidiar con un personaje como la Bestia que justamente necesita a alguien con esas características.

Esos cambios afectan drásticamente la historia, y el hecho de que se cambiaran o no se incluyeran demuestra que los creadores del remake no entendían para nada la base sobre la que construían.

¿Cómo analizar a profundidad el simbolismo de una escena?

Después de todo eso, seguramente te queda la duda de cómo puedes analizar el simbolismo de una escena correctamente; al final del día, estamos hablando de algo que es complejo y presentado de forma sutil, así que no debe ser nada fácil interpretarlo acertadamente.

Primero que nada, es importante que entiendas que analizar los símbolos de una historia siempre tendrá una importante porción de subjetividad y que no hay razón por la que debas creer que tu análisis es incuestionablemente correcto; lo cual está bien, porque justo el punto de estos elementos es proveer a la audiencia de una fuente virtualmente inagotable de diálogo y conocimiento.

Dicho esto, sí hay parámetros que puedes seguir que te ayudarán a ir en el camino correcto y no saltar a conclusiones y argumentos falsos que en realidad no están presentes en la historia.

¡Aquí te los comparto!

Analiza el arco del protagonista o protagonistas

El arco de tu personaje principal (o principales) es en buena medida lo que más es impactado por el simbolismo de cada escena. Por lo tanto, si quieres entender el valor de esos símbolos, debes primero ser capaz de entender cuál es siquiera el arco que vive el protagonista.

No es lo mismo un sujeto que debe superar su arrogancia a uno que debe ser más asertivo, incluso si la historia es prácticamente la misma.

No es lo mismo el Aragorn de los libros, que sale de Rivendel decidido a ser rey, que el Aragorn de las películas que lo decide definitivamente hasta el tercer volumen.

En estos casos, la historia y los símbolos deben fortalecer esas diferencias que, aunque puedan parecer menores, resultan cruciales para que la culminación del arco sea congruente y poderosa.

Si no entiendes este elemento, tiene muy poco sentido que busques analizar el simbolismo de la historia en general o incluso de una escena en particular.

Analiza su relación con la temática de la historia

Todas las historias, lo quieran o no, manejan una temática en su centro que es importante reforzar, y la forma más efectiva de hacerlo es con el simbolismo.

Eso suena muy bonito, hasta que te das cuenta que eso también implica que un símbolo mal colocado puede modificar drásticamente una escena y quitarle peso a la temática.

Por ejemplo, en el remake de La Bella y la Bestia, cuando la Bestia despierta convertida en príncipe, Bella está emocionada y feliz, así que cuando la cámara hace un enfoque en los ojos de él, lo que está diciendo la película es que Bella se sintió atraída por su belleza y, con la alegría de verlo vivo otra vez, corre a abrazarlo y besarlo.

Quizás eso no te parezca mal, pero en realidad es pésimo, porque se supone que Bella es justamente una persona a la que la belleza física le importa un rábano. Tan es así, que rechazó al hombre más guapo del pueblo y se enamoró de una bestia simplemente por lo que era en su interior.

Entonces, cuando reduces todo eso a “mira que lindos ojos azules”, estás menospreciando la temática de la historia: la verdadera belleza está dentro de la persona.

En la historia original, esto no sucede, porque cuando el príncipe aparece Bella está confundida, como preguntándose “¿quién rayos es este tipo y donde está mi hermosa bestia?”. No es hasta que ve sus ojos y reconoce a su amado en ellos, que se lanza sobre él y lo besa.

Ese símbolo lo que representa es que Bella ama a la Bestia por lo que es en realidad, por esa belleza que está escondida detrás de sus ojos, que podrían ser negros o rojos y daría lo mismo.

Eso refuerza la temática y, por ende, el valor simbólico de la escena. Por eso debes asegurarte que lo que sucede está relacionado con el mensaje central de la obra y no es simplemente algo tierno que apareció en la escena y ya.

Analiza la metáfora impresa en los elementos de la escena

Una de las cosas más interesantes de analizar símbolos en una historia, es la forma en la que su significado puede cambiar.

Por ejemplo, en una película como Moana, el agua representa la libertad, los mundos inexplorados, el camino del héroe y la sabiduría de la naturaleza.

Pero en Unbreakable, el agua representa la sofocación de la vida, el peligro que yace y cambia, el lugar donde las reglas usuales no aplican y estás a merced de una fuerza que no entiendes.

Es el mismo elemento, pero la metáfora es diferente, y ahí es donde entra tu habilidad como crítico para interpretar la metáfora que los elementos de la escena tratan de representar.

Esto no es nada fácil y es justo lo que impide que un análisis de símbolos pueda ser completamente objetivo. Sin embargo, es crucial para que puedas extraer todo el mensaje que se está construyendo frente a tus ojos.

¡Y eso es todo! Bueno, en realidad hay muchísimo más que decir sobre este tema, pero creo que esto es más que suficiente para empezar.

Si te gustó este contenido, sin lugar a dudas disfrutarás este otro sobre la sutileza en las historias. ¡No te lo pierdas!

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3 comentarios

  1. Kncr

    Sí. Lo admito, de niña tuve un exceso de culpa. Al ver la película me “enamoré” (si podemos decirlo así) de la Bestia y verlo en el cuerpo de un hombre normal se me hizo incluso menos atractivo. Por supuesto, dado que cuenta con varias características físicas animales mi parte más cristiana se sintió culpable. Pero vamos, si logras que alguien se sienta más atraído por un sujeto en apariencia feo (incluso animalístico), que del mismo sujeto pero más apuesto y físicamente humano sólo porque casi no le viste con esa apariencia, es que quizás hiciste algo muy bien.

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