¿Ha bajado la calidad narrativa con el paso de los años?

Una opinión que se repite con mucha frecuencia en los círculos literarios, es que la historias modernas contienen una calidad narrativa considerablemente inferior a la de trabajos anteriores.

Aunque entiendo perfectamente por qué esa perspectiva ha surgido (incluso yo la he sostenido en el pasado), también me parece que muchas veces se presenta de forma exagerada sin que realmente se llegue a la raíz del problema.

Recuerda que si tú eres un aspirante escritor, no te conviene pretender que todo lo que salga en este siglo, simplemente por ser moderno, tendrá una calidad narrativa baja; después de todo, ¿cuál es el punto de esforzarte si igual nunca crearás algo mejor o siquiera al nivel de lo que ya existe?

Esta forma de ver las historias modernas es pesimista y no necesariamente cierta, y justamente por eso te quiero hablar del tema. Si te interesa, ¡lee hasta el final!

¿Por qué sentimos que lo moderno siempre es peor?

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Esta perspectiva es mucho más común de lo que crees. De hecho, no estaremos muy lejos de la realidad si decimos que absolutamente todos pensamos esto en algún punto de nuestra vida: lo nuevo que se saca es inferior a lo que ya teníamos.

Esto lo vive un viejo de cuarenta años al recordar a Maradona y compararlo con Cristiano, y lo experimenta un joven de catorce años al sentarse dos minutos a ver las caricaturas nuevas a las que su hermanito menor está expuesto.

Este fenómeno tiene nombre y se llama “nostalgia”, una emoción tan poderosa que Disney se ha dedicado a monetizarla con este incesante flujo de remakes y reboots.

La nostalgia hace que recordemos las cosas de una manera idealista e inflada, pero que no está justificada en la realidad. Por eso es que si vuelves a ver muchos de los shows que te gustaban de niño, terminarás por darte cuenta de que estaban llenos de deficiencias y errores (como me pasó a mí al volver momentáneamente a YuGi-Oh! y los Power Rangers).

Eso no significa que estas historias sean “un desastre”, pero probablemente significará que la diferencia de calidad entre lo “nuevo y lo viejo” es mucho menor de lo que crees.

Tampoco hay que olvidar que las generaciones dan lugar a nuevos artistas, con visiones y filosofías totalmente distintas que pueden estar muy separadas de nuestras expectativas, impidiéndonos conectar con el producto que sacan al público, pero que les ayuda a enamorar a una nueva generación que a su vez genera nostalgia en el futuro.

Este ciclo no solo es inevitable, sino que es necesario para que las historias se mantengan frescas y la industria no se estanque. En lugar de cerrarte de forma definitiva a lo nuevo, lo ideal es que busques entender dónde está el “appeal”, por qué a este nuevo mercado le gusta tanto un tipo particular de historias.

Incluso si no puedes identificarte con ese “algo” que la gente disfruta, conocerlo te puede ayudar a construir grandes historias que quizás se enfoquen en deconstruir el género y explorarlo de una forma distinta.

¡No es casualidad que las historias donde los superhéroes son moralmente ambigüos se están haciendo populares ahora! ¡Es una respuesta natural a todos esos años que pasamos viéndolos como pináculos de la virtud!

No asumas que porque lo nuevo no se parece a lo de antes eso lo hace inmediatamente inferior. Eso te volverá alguien de mente cerrada y esa es una debilidad muy grande para un autor.

¿Es verdad que todo era mejor en el pasado?

Ahora, si eres un gran fan de la música de los 80s o de la literatura clásica, quizás lo que mencioné antes de la nostalgia no te convenza del todo.

Vamos, no es un misterio para nadie que El Conde de Montecristo y Twilight no están en la misma liga en cuanto calidad narrativa; incluso, podrías argumentar que ni siquiera algo como Una Canción de Hielo y Fuego le llega a los talones a la trilogía de El Señor de los Anillos.

Independientemente del momento en el que leíste estas historias, es obvio que la nostalgia no es lo que te permite detectar la diferencia entre la calidad narrativa de una obra y la otra. Entonces, ¿no sería esto una prueba definitiva de que el pasado supera el presente?

¡Para nada! La triste realidad es que en el pasado se escribían tantas “historias basura” como hoy en día y seguro muchas de ellas se volvían relativamente populares y exitosas.

La razón por la que no te das cuenta de esto, es precisamente porque se trata de obras con una calidad narrativa muy baja que les impide mantenerse relevantes con el paso del tiempo.

Cuando piensas en el siglo pasado, quizás pienses en obras increíbles como Metamorfosis de Kafka o Las Crónicas de Narnia de Lewis, pero eso es solo porque estas historias han sido capaces de superar el inclemente azote de los años gracias a su maravillosa calidad narrativa.

Además, no es como que todo lo que escribieron estos míticos autores se volvió increíblemente popular. Cualquiera conoce esas dos obras, pero ¿has escuchado de Poseidón, La condena o de El Castillo? ¿Has escuchado de Cartas del Diablo a su Sobrino o la Trilogía Cósmica?

Si lo has hecho, te felicito, y se las has leído todavía más, pero estas historias no están presentes en el conocimiento popular. Y eso ni siquiera se debe a que sean malas (al contrario, ¡son espectaculares!), sino al hecho de que no son LA OBRA MAESTRA de estos autores.

Y eso me lleva de vuelta a mi punto: lo que sobrevive del pasado son precisamente esas historias fuera de serie; las obras maestras que se producen una vez en la vida incluso para las mentes más geniales del universo literario.

Lo interesante es que estas obras no reciben su verdadera apreciación hasta décadas después de su creación. Eso es porque toma muchos años de estudio hasta que por fin somos capaces de entender hasta qué punto una historia es capaz hablar sobre la existencia humana.

Las obras maestras son aquellas con las que solo tiene sentido concluir que su sabiduría es infinita; que mil años después todavía estarán diciendo cosas cruciales sobre nosotros mismos.

Una lógica parecida la puedes aplicar con todo tipo de ámbito artístico, como la música, la pintura o el teatro.

Lo que sobrevive es lo mejor que el medio tiene para ofrecer, pero eso no lo hace representativo del nivel de calidad narrativa promedio de la época.

Lo cierto es que ya estamos experimentando el nacimiento de nuevos clásicos increíbles. Lo que sucede es que no nos daremos cuenta hasta mucho tiempo después.

¿Es cierto que la narrativa moderna es mala?

Como conclusión, seguro quieres que responda esta pregunta, pero si has leído con atención entonces sabes que no tiene mucho sentido hacerlo.

¿Es mala en referencia a qué? ¿En comparación con Los Miserables, Orgullo y Prejuicio, Anna Karénina? Pues sí, en su mayoría, pero también lo eran el 99% de las historias que salieron en la misma época.

Verás, el problema no es la narrativa moderna, somos los autores. Si nuestra época no produce obras maestras, se debe a nuestras propias deficiencias como escritores, la falta de disciplina implementada en el proceso artístico o al priorizar la fama y el dinero antes que la calidad narrativa.

Si no quieres ser parte del problema, entonces no hay que culpar a “la sociedad”, sino ver hacia dentro y preguntarte si estás haciendo lo posible para romper el ciclo.

¡Y ya con eso acabamos! Estoy muy interesado en escuchar tu opinión al respecto. ¡Asegúrate de compartirla en los comentarios!

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