4 consejos para trabajar emociones complejas en una historia

¿Alguna vez has sido abrumado por una emoción tan poderosa y extraña que sientes que no existe forma de que las palabras le hagan justicia? Si es así, entonces ya has estado expuesto a una de las tantas emociones complejas que toman lugar en la existencia humana.

Por lo general, esta clase de experiencias se caracterizan por tener una gran cantidad de sentimientos desarrollándose al mismo tiempo o simplemente por tener un par de ellos que, a pesar de ser polos opuestos, son capaces de interactuar entre sí.

Es algo así como cuando el padre que te abandonó toda la vida, vuelve de repente diciendo que es un hombre cambiado y parece que de verdad quiere rectificar sus errores.

O como cuando una persona que considerabas tu enemiga, hace algo generoso y desinteresado por ti.

Estas emociones son increíblemente interesantes y demuestran lo variada y compleja que es la vida. Precisamente por eso, ¡es que vale la pena trabajarlas en una historia!

Si te interesa descubrir algunos tips que te ayuden a lograrlo, ¡lee este artículo hasta el final!

No pienses en cómo tu reaccionarías, sino en cómo el personaje lo haría

Uno de los principales errores que cometen los escritores novatos al trabajar emociones complejas en su historia es que las interpretan de la forma en que ellos lo harían en la vida real, no como los personajes lo harían.

Esto es un problema terrible, porque terminará por quitarle toda la idiosincrasia a la emoción que se está explorando y hará que se sienta falsa y mal construida.

Esto sucede porque lo interesante de las emociones complejas es que son completamente dependientes de la filosofía de vida, personalidad y experiencias de la persona que es expuesta a ellas.

Es decir, una emoción compleja nunca es igual para nadie, a pesar de que estructuralmente los detonantes sean los mismos.

Entender esto te ayudará muchísimo a darle peso narrativo y lograr que la audiencia se sienta interesada en el personaje que vive la emoción particular que estás trabajando.

Aprovecha los monólogos internos de personaje

Si es cierto que las emociones complejas deben estar atadas a las particularidades subjetivas del personaje, entonces es obvio que necesitas una herramienta para explorar íntimamente la emoción dentro del afectado.

Ahí es donde los monólogos internos de personaje se vuelven una herramienta crucial, porque te ayudan a mostrar el raciocionio del sujeto y, aparte, hacer que la audiencia forme parte del estado reflexivo en el que es sometido.

Por supuesto, con las emociones complejas más inmediatas (es decir, que suelen tener una reacción explosiva como Iron Man intentando asesinar a Bucky cuando se entera de lo que le hizo a sus padres), los monólogos internos no pueden aprovecharse fácilmente (al menos no en el momento), pero de todas maneras ten presente que esta técnica narrativa puede facilitarte mucho la vida con emociones más lentas y prolongadas.

Establece los elementos cruciales para la emoción

Cuando hablo de “elementos cruciales” para la emoción, me refiero a aquellos detonantes que permiten que la emoción nazca en primer lugar.

Por ejemplo, en la película de Your Name, el escritor quería explorar esa extraña sensación de que te falta algo o, mejor dicho, alguien. Esa sensación de que vas por la vida buscando a una persona especial y, de repente, la encuentras.

Aquí, los detonantes son los dos protagonistas, las dos mitades de la naranja, y por eso la historia se dedicó a explorarlos con cuidado, mostrando sus motivaciones, debilidades y necesidades, así como su contexto social y familiar. De esa forma, la audiencia era capaz de ver cómo la relación que tenían afectaba sus vidas, y entendiera cómo esa emoción compleja nacía y se desarrollaba en sus corazones.

La trama es rebuscada porque la emoción que explora también lo es, pero la buena construcción de los elementos que la detonan termina haciendo que todo quede en perfecto balance.

Dale peso en el arco del personaje y la trama

Una emoción verdaderamente compleja y poderosa debe afectar radicalmente la personalidad de aquel que la experimenta. Narrativamente, esto significa que el arco del personaje debe ser impactado directamente por la emoción y, por ende, empujar al sujeto a realizar acciones que mueven la trama hacia delante.

Es algo así como cuando la sensación que tiene Capitán América de no pertenecer a ningún lado, le hace querer el conflicto y la guerra, y pelear a muerte por Bucky, porque son las únicas conexiones que tiene con el mundo al que nunca podrá volver.

Esta emoción siempre se explora en las historias de Capitán América con éxito, llevando una buena parte del peso narrativo y adquiriendo así mucha profundidad.

¡Y eso es todo! Espero que estos consejos resulten útiles para ti. Si tienes alguna duda o te gustaría agregar algo, ¡asegúrate de hacerlo en los comentarios!

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