¿Cómo establecer las fallas de un personaje en una historia?

Cuando empezamos a escribir nuestras propias historias, es muy común que lo hagamos buscando satisfacer alguna fantasía personal, ya sea la idea de ser un superhéroe que lo puede todo o simplemente una persona que vive una vida mejor que la nuestra.

Sin embargo, por mucho que esto tal vez pueda tener cierto valor terapéutico, lo cierto es que es una pésima práctica para construir grandes historias. Eso es porque no son las virtudes de los personajes las que le dan valor narrativo, sino sus fallas y por eso es tan importante establecerlas correctamente.

Si quieres aprender más sobre el tema, ¡no pares de leer!

¿Por qué son tan importantes las fallas?

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Sé que a lo mejor lo que dije antes suena contraintuitivo; después de todo, cuando pensamos en los personajes que nos gustan, lo primero que nos viene a la mente son sus virtudes, ¿no es así?

Puede ser, pero esa no es la razón por la que su historia tiene peso y te transmite tanto.

Veámoslo así. Si tu mamá entra a tu habitación y todo el cuarto está ordenado como siempre, absolutamente nada pasará. Será un día como cualquier otro. Tu estás actuando correctamente y, además, es lo común en ti, por lo que no hay nada que cambiar ni felicitar. Esta es una faceta de tu vida que ya tienes resuelta, por lo que no produce conflicto ni te impulsa a mejorar.

Por el contrario, si tu progenitora encuentra tus cosas regadas por enésima vez después que te ha pedido mil veces que recojas, el drama detonará y te verás obligado a actuar, ya sea peleando con tu mamá, recogiendo a regañadientes o finalmente adquiriendo el firme propósito de cambiar.

A partir de entonces, hay una historia, tienes la oportunidad de cambiar y tener tu propio arco de personaje.

Si al final resulta que maduras como persona y te vuelves alguien ordenado y considerado, entonces esas virtudes serán el mensaje final y la forma en la que tu madre te recordará, pero, desde el punto de vista narrativo, lo interesante fueron las fallas que permitieron que esa evolución existiera para empezar.

De hecho, piensa en las anécdotas más interesantes y divertidas que tienes. Lo más probable es que la mayoría (o todas) nazcan de un error o una confusión, algo que detona un conflicto que posteriormente debe resolverse.

Es por esto que los personajes Mary Sue/Gary Stu son tan negativos para las historias, porque en realidad impiden que exista una, y también la razón por la que debes tomarte muy en serio la tarea de elegir cuáles serán las fallas que tu personaje necesita para que la narrativa pueda crecer y alcanzar su máximo potencial.

¿Cómo establecerlas?

Ahora que sabes cuál es la importancia de las fallas, quizás tengas la duda de cómo puedes hacer que la audiencia sepa cuáles son las que tus personajes tienen.

¡Deja que te dé 3 consejos que te servirán!

Fundaméntala con una escena

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Un error común a la hora de establecer fallas en los personajes es que intentes hacerlo por medio de diálogo expositivo.

Ya sabes, es el típico “María es mezquina y fastidiosa” o “Ya sé que puedo ser egoísta y mentiroso, pero…”. Seguir esta práctica es muy peligroso porque fácilmente puede engañarte, haciéndote creer que los deberes ya están hechos y puedes continuar con la historia.

En realidad, no hiciste nada más que predisponer a tu audiencia a una opinión sobre el personaje. Ahí no hay valor narrativo porque no existen consecuencias a la frase.

¿Recuerdas lo que mencioné antes sobre cómo tus fallas generan conflicto? Bueno, si las presentas de esta forma, eso no sucederá. Simplemente tomaremos tu palabra por cierta y ya.

En realidad, la mejor forma de lograr esto es por medio de una escena en la que quede demostrada con acciones la falla del personaje.

Por ejemplo, en Un Cuento de Navidad protagonizada por Jim Carrey, la primera escena de la película nos muestra a Scrooge no solo teniendo una inmensa dificultad para pagarle al funerario, sino que incluso le quita al muerto los dos peniques que se lo colocan en los ojos como gesto simbólico.

Esto es mucho más efectivo para mostrar la avaricia y tacañería del personaje que cualquier línea de diálogo, y por eso es la mejor forma de establecer las fallas de un personaje.

Utiliza el diálogo de forma indirecta

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Otra cosa que puedes hacer es que los personajes de la historia hagan alusión de forma indirecta a la falla del personaje. Un ejemplo sería cuando el personaje se despierta tarde y llega a la oficina solo para que el jefe lo reciba diciendo “¡Otra vez! ¡Ya es la tercera esta semana”.

La escena en sí nos mostró que el personaje es desorganizado y holgazán, pero el diálogo nos muestra que es algo recurrente, y eso de inmediato manda un mensaje claro a la audiencia sobre la clase de falla que debe manejar el sujeto en cuestión.

Quizás te parezca que esto es muy similar al diálogo expositivo y lo cierto que no estarías del todo equivocado, pero la diferencia recae en que este formato requiere forzosamente que también incluyas una escena que muestra la falla de forma clara.

De hecho, este recurso solo es necesario cuando la escena que establece la falla no contiene todos los elementos que son necesarios para la historia.

Por ejemplo, en el caso anterior, ver al personaje correr apurado a su trabajo no nos dice que esto es una verdadera falla, simplemente nos muestra que ese día, el personaje llegó tarde. No nos comunica la dimensión real del problema, y ahí es cuando el diálogo se vuelve un aliado para ofrecer contexto extra.

Utiliza en la trama las consecuencias que produce

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Otro error que no es muy extraño encontrar, es que los escritores coloquen fallas en el personaje que realmente no tienen ningún tipo de relevancia en su personalidad.

Un ejemplo claro es en la nueva trilogía de Star Wars, donde se supone que Rey está traumada por haber sido abandonada por sus padres. Eso puede ser un conflicto muy interesante, pero pierde todo peso cuando te das cuenta que Rey sabe hacer amigos, es perfectamente capaz de cuidarse sola, es una muchacha feliz y bondadosa, que confía rápidamente en las personas que demuestran ser sus aliadas, etcétera.

Es un individuo tan bien ajustado que te preguntas si realmente necesitó a sus padres para empezar, y ahí es donde la ilusión de la falla se rompe y esta pierde toda relevancia narrativa.

Compara eso con Berserk, donde el trauma del protagonista, Guts, por haber sido abusado de niño le impide dejar que la gente siquiera lo toque, poniéndose violente de repente incluso con aquellos a los que quiere y estima.

La falla es una amenaza constante para la felicidad del protagonista y lo aleja de su meta, y precisamente por eso toma relevancia que intente solucionarla lo antes posible.

Entonces, si quieres que la falla quede realmente establecida, necesitas forzosamente que de ella nazcan consecuencias que serán importantes para la historia.

Por ejemplo, de nada sirve que hayas hecho un trabajo genial mostrando que el personaje es desorganizado y holgazán, si esto luego no vuelve a tomar relevancia en la historia o resulta que es de hecho la ventaja del protagonista.

En ese caso, estarás desechando el buen trabajo que hiciste antes y terminarás exactamente como empezaste: en cero.

En una historia, ¡las fallas son mejores que las virtudes!

¡Y listo! Espero que este contenido te haya ayudado a entender mejor este tema y, quizá, a cambiar tu perspectiva sobre la forma en la que un personaje debe ser construido.

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