Parasyte: cómo introducir dilemas filosóficos complejos en una historia

Hay una serie que a mi esposa y a mí nos fascina, hasta el punto que ya la hemos visto tres veces. Curiosamente, esta serie es muy sangrienta para lo que estamos acostumbrados, y de por sí es extraño que le diéramos una oportunidad, pero en cuanto vimos la maneja en la maneja dilemas filosóficos complejos y profundos, nos enamoramos.

Claramente, estamos hablando de Parasyte (digo, por algo el título, ¿no?), un anime que mucha gente decide ignorar por la gran cantidad de muerte y gore que presenta. Sin embargo, Parasyte es uno de esos extraños casos en los que el gore cumple un propósito narrativo muy específico y que, de hecho, es un elemento que la historia necesita para manejar su temática a la perfección.

Ahora, como escritor, no quiero simplemente escribir un artículo en el que alabo un show que me gusta por un buen rato, sino explorar las razones narrativas por las que esta serie es tan genial y, en mi opinión, es un ejemplo clarísimo de cómo se deben manejar comentarios sociales en las historias.

Si te interesa saber más al respecto, ¡no pares de leer!

Crea una premisa que te permita explorar el tema a fondo

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Para aquellos que no estén familiarizados con este show, la premisa es muy sencilla: unos extraños parásitos han aparecido en la tierra con la misión de devorarse a los humanos. El peligro yace en que los parásitos primero se comen el cerebro de una persona y pasan a controlar su cuerpo. Es decir, a primera vista, es imposible diferenciar a un ser humano normal de estos monstruos.

Los parásitos, además, son muy fuertes y tienen la capacidad de cambiar de forma hasta cierto punto. Son fríos, inteligentes y unas máquinas de matar.

Verás, lo interesante de todo esto, es que la temática central de Parasyte es el valor que tiene la vida humana y cuál es nuestro lugar en el mundo. Como te puedes dar cuenta, esta premisa es una perfecta metáfora para que empecemos a hablar sobre la monstruosidad inerte en el ser humano.

En el mundo real, fácilmente podrías decir que hay personas que, a pesar de que lucen como tú y como yo, no son más que terribles parásitos que solo están pensando en devorar todo a su paso. Para ellos, los demás no son más que un medio para un fin.

De la misma forma, es fácil entender la postura cínica de estas personas, porque el mundo es un lugar complejo, con muchísimos problemas serios y difíciles de resolver que, de buenas a primeras, pareciera que surgen directamente como consecuencia de los abusos y traspasos de la raza humana.

No por nada existen personas que se preocupan más cuando ven a un perro enfermo que a un niño pasando hambre: en su cabeza el niño forma parte de una raza destructiva, mientras que el animal es una víctima inocente.

Independientemente de dónde te encuentres tú en el espectro filosófico sobre el tema, lo cierto es que hay mucho que decir con respecto a esta idea, y difícilmente encontrarás una solución solo.

Por eso historias como Parasyte son tan geniales desde el inicio, porque presentan una situación inusual para atacar metafóricamente una idea difícil de presentar sobre la mesa y discutir con objetividad.

Todas las historias que siguen esta técnica, están construyendo el camino ideal para introducir los dilemas filosóficos más complejos en la narrativa y darle la oportunidad al lector/espectador para que decida lo que es bueno y lo que es malo.

Presenta todos los lados del argumento en cuestión

Sería muy fácil para el escritor de Parasyte, Hitoshi Iwaaki, simplemente construir una historia en la que quede claro que su filosofía personal es la correcta y todos deberíamos pensar como él.

Sin embargo, con toda confianza te puedo decir que no sé qué es lo que piensa exactamente este autor sobre la pregunta que él mismo planteó con su obra; y eso es lo mejor de todo.

Hitoshi no estaba interesado en decirme qué es lo que tengo que pensar, sino que quería presentarme las distintas formas de observar un problema en particular y luego preguntarme “¿qué crees que es lo correcto?”.

Esto se nota porque los parásitos, a medida que la historia avanza, van revelando sus propias dudas sobre lo que son, su propósito en la vida, el futuro al que deberían aspirar, así como los humanos muestran sus facetas más oscuras y crueles.

Absolutamente todo lo que podrías decir sobre la existencia del hombre, Parasyte lo toca de una forma u otra, y siempre es justo con cada lado, sin darle prevalencia a uno sobre el otro, sino dejando que tú mismo juzgues qué es lo que deberíamos hacer como especie.

Un dilema filosófico, para ser trabajado bien, siempre necesita que exista un diálogo entre formas pensar opuestas. De lo contrario, es mera propaganda ideológica.

Crea personajes con virtudes y defectos relacionados con la temática

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Además de la premisa, también es muy importante que los personajes tengan las características ideales para que la temática pueda ser explorada a fondo.

En particular, el personaje de Izumi (el protagonista) es genial, porque junto a él vamos conociendo los distintos aspectos del ser humano que lo hacen bueno y, al mismo tiempo, malo: la ignorancia, el optimismo, el orgullo, la inteligencia, la moralidad, etcétera.

Cada uno de estos puntos dice algo distinto sobre lo que somos como especie, y podrías analizarlos todos desde un punto de vista negativo y otro positivo.

Pero el protagonista no es el único que hace esto a la perfección, sino que tenemos secundarios (como Gotou, Kana, Uragami o Satomi) que presentan muchos dilemas filosóficos interesantes que permiten que la temática sea analizada a profundidad.

Y eso sin mencionar a nuestro coprotagonista, Migi, un parásito que logró apoderarse del brazo de Izumi (en lugar del cerebro) y se vio obligado a compartir el cuerpo con él. A lo largo de la historia, este personaje nos ayuda a entender el punto de vista de los parásitos, y propone varias preguntas complicadas, como por ejemplo: ¿cuál es la diferencia entre que un ser humano se coma una vaca, y que un parásito se coma a un humano?

Lo cierto es que ninguno de los personajes son completa maldad o completa bondad. Unos, obviamente, son más malos que otros y viceversa, pero hay una complejidad increíble en la forma en la que se comportan y eso les permite tener una relevancia única en la historia. ¡Por eso te dejan reflexionando cada vez que los recuerdas!

Introduce antagonistas difíciles de entender

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Aquí me gustaría hablar de un personaje en particular que creo que es un ejemplo genial de cómo construir personajes antagonísticos: Tomura Reiko.

Si bien podrías hacer el argumento de que ella, por una buena parte de la historia, no es un antagonista (y tendrías razón hasta cierto punto), lo cierto es que, si consideramos el arco de Izumi como una parte central de la historia, Reiko es la mejor villana de la historia, justamente porque es la que constantemente obliga al protagonista reconsiderar cosas que siempre ha dado por sentado.

De hecho, Reiko es un ejemplo genial de un arco de redención, de cómo un personaje cruel y frío, puede convertirse en alguien con el que nos identifiquemos muchísimo.

El chiste de este personaje es que es un parásito sumamente curioso e inteligente, que decide embarazarse teniendo relaciones con otro parásito. Lo más intenso de esta parte de la trama, es que el bebé es biológicamente humano, y eso hace que surjan una gigantesca cantidad de preguntas sobre lo que eso significa, lo que realmente es ser madre, qué son los hijos, cuál es el propósito de la vida, etcétera.

Reiko, a lo largo de la historia, está constantemente preguntándose las respuestas a estos dilemas filosóficos y, tanto el protagonista como nosotros, formamos parte de ese viaje de descubrimiento.

Por supuesto, ella no es la única antagonista que provoca esto. Los mismos Hirokawa y Gotou presentan un lado distinto del argumento, y nos ayudan a profundizar todavía más.

Cuando digo que el antagonista debe ser “difícil de entender”, me refiero a que no puedas simplemente ponerle una etiqueta y decir: “ya, esto resume lo que es”. Un villano profundo tiene varias capas y, de una manera extraña, debe sentirse parecido a ti, como que tú mismo podrías convertirte en algo así si no te cuidas.

Deja que la audiencia saque sus propias conclusiones

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Y, como he mencionado mil veces, lo más importante es que la serie no te diga la respuesta correcta a las preguntas que arroja. Los buenos escritores confían en que sus lectores/espectadores son más inteligentes que ellos y estarán mucho mejor capacitados para encontrar una solución al dilema filosófico que planteó.

Las historias, al final del día, no son más que el método que utilizamos como sociedad para darle forma a ideas que todavía no podemos articular del todo. Por eso, no es de sorprenderse que toda la cultura humana está impresa en historias y arquetipos que han sobrevivido el paso del tiempo.

¡Y listo! Si una historia cuenta con cada uno de estos puntos, es seguro que los dilemas filosóficos que introduzca se conviertan en una fuerza narrativa positiva.

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2 Replies to “Parasyte: cómo introducir dilemas filosóficos complejos en una historia”

  1. Vi Parasyte esta semana y me pareció espectacular. Una serie anime que vale mucho la pena.
    Al verlo, no pude evitar hacer la comparación con Shiki, otra serie anime que trabaja temas muy similares. Es una serie de 22 episodios más 2 OVAs, más enfocada en el terror y el suspenso, pero que hace pensar (el final es bastante triste, y puede no dejar conforme a algunos).
    Me gustaría que la vieras y compartieras tu opinión. Aunque tiene sus fallas, a mí parecer, es de las poquísimas series de anime que realmente logran capturar un ambiente de terror, por lo menos en la primera parte (y eso que me he visto casi todas las series de anime que dicen que son de terror: Another, Higurashi, Elfen Lied… )

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