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La importancia de la moralidad: la virtud y el vicio en la construcción de personajes

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La importancia de la moralidad: la virtud y el vicio en la construcción de personajes

Si hay algo que suele fallar mucho en los escritores novatos (y, tristemente, en algunos veteranos) es que no se muestra la importancia de la moralidad en las historias, sino que se trata de manejar una ética relativista en la que nada es bueno ni malo.

Si bien esta clarísimo que la vida no es blanco y negro en lo más mínimo, también es difícil aceptar la idea de que “todo se vale” o “al final, todo depende de la perspectiva”. Esta manera nihilista de ver las cosas no solo es superficial, sino que es bastante cínica y no da pie para conversaciones interesantes sobre los grandes retos que presenta la existencia en sí misma.

Por eso, me cuesta entender que muchas personas le cojan manía a los personajes morales (como el Capitán América y Batman, por ejemplo) y alaben a los inmorales (como Sierra Burguess y Christian Grey).

Esto provoca que muchas historias tengan protagonistas que son terribles personas, pero que, como la historia no maneja la moralidad de una manera idiosincrásica y honesta, estos errores nunca se vuelven parte del arco del personaje, sino que los personajes secundarios se ven obligados a aceptar a estas personas “tal como son”.

Por eso, en este artículo quiero hablar sobre la importancia de la moralidad en las historias y cómo estar abierto tanto al vicio como a la virtud terminará por convertirte en un mejor escritor.

¡Sigue leyendo!

Los hace creíbles

Cuando vi la película de Sierra Burguess is a Loser el primer problema que tuve es que no podía creerme al personaje. Se supone que es una buena niña cuyo único problema es que es fea, pero eso estaba lejos de ser su único defecto.

Es manipuladora, soberbia y autocompasiva hasta la médula, pero ninguno de estos defectos es tratado por la película como si ella tuviera el menor grado de control sobre ellos. Al contrario, parece que el mundo entero es culpable de que Sierra no tenga el cuerpo perfecto que, según ella, cambiaría por completo su vida. No es como que haya algo que ella pueda hacer el respecto, por supuesto que no, es que si el mundo dejara de decirle cosas feas, su vida sería perfecta.

Luego nos la quieren pintar como alguien que sobrevive a duras penas, pero su vida no está tan mal la verdad. Sus padres la quieren, sabe relacionarse con la gente y tiene amigos que la valoran, y los pequeños problemas que tiene son cosas que ella misma podría solucionar si dejara de verse como la “víctima” por cinco minutos.

Si la película se tomara la tarea de explorar las virtudes y los vicios de Sierra de manera creíble, su arco de personaje sería mucho más profundo y genuinamente podríamos creerle como personaje.

Compara eso con Batman, alguien a quien se le critica mucho que actúe como “boy scout”. El tema es que la identidad de Batman gira en torno a su trauma, y parte de ese conflicto pasa por convertirse en alguien que enorgullecería a sus padres, porque de lo contrario estaría fallándole a su memoria.

Algo que muchos parecen pasar por alto es que para Batman no es fácil hacer lo correcto. Constantemente se encuentra en el filo de ir demasiado lejos, y la ira y el sufrimiento que tiene dentro de sí siempre lo están poniendo a prueba.

Algunos dicen que Batman no es más que un loco que le cae a golpes a la gente para lidiar con sus problemas, y eso no es más que una forma cínica y conveniente de ver su lucha.

Una persona con esas características no haría todo lo que hace Batman, ni tampoco tendría esa compasión por sus oponentes, o estaría tan dispuesto a ayudar a los que lo rodean de cualquier forma posible.

Todo lo que hace Batman es congruente con sus virtudes, pero también demuestra una profunda rebeldía contra sus vicios y defectos. ¡Así es como se construye un gran personaje!

Les da una oportunidad de redención

Lo mejor de los vicios y las virtudes, es que la forma en la que se juntan es lo que permite que el personaje, eventualmente, sea redimible.

Por ejemplo, pensemos en una de las historias más complejas en lo que a ética se refiere: Crimen y Castigo (ya sabes que me encanta hablar de esta historia en este blog).

Dostoyevsky es un escritor que entiende a la perfección la importancia de la moralidad en las historias, y constantemente llena a sus personajes de virtudes y vicios bastante aparentes que hacen un balance interesante y creíble entre lo que hacen y lo que piensan.

Por ejemplo, en el caso de Raskolnikov, el protagonista del relato, es la combinación de su virtud analítica y bien intencionada la que, junto a sus vicios de soberbia y ambición, termina llevándolo a cometer un error garrafal.

De la misma forma, son esas virtudes los que lo hacen incapaz de ignorar su pecado y que, finalmente, lo llevan a través de un arco de personaje majestuoso a crecer como persona.

Son esas virtudes las que permiten que el lector siempre guarde la esperanza de que el personaje será redimido al final, y lo que hace que este evento se sienta tan poderoso y significativo.

Permite que sintamos empatía con ellos cuando fallan (o cuando aciertan)

Hay una línea en la película que dice Sierra Burguess mientras llora desconsoladamente que dice algo como “no sabes lo que es ser una niña adolescente y verte como yo”.

Esta frase procura que sientas empatía por ella, pero lo cierto es que si hay una niña que pasa por lo mismo que Sierra, lo peor que podría hacer sería tomarla como un modelo a seguir.

¿Por qué? Pues, porque si Sierra está tan acomplejada por su cuerpo y que muchos no la ignoren, podría empezar a trabajar en sí misma para mejorarlo. Hacer ejercicio, tomar interés en actividades que le permitan congeniar con los demás, dejar de un lado la premisa de que todos los que la rodean son unos idiotas que “no la entienden”, etcétera.

Es difícil sentir empatía por alguien cuando falla (o acierta) si esa persona no está haciendo nada de su lado para salir del hoyo.

Comparemos esto con la historia de Precious. Hay muy pocas películas que se hayan atrevido a crear una situación tan trágica y triste como esta. Vamos, estamos hablando de una niña que quedó embarazada por las repentinas violaciones de su padre, que su madre la odia porque el esposo prefería hacer esa cochinada que estar con ella, que tuvo un hijo con síndrome de Down, que es pobre, nada inteligente y con sobrepeso, y que no tiene ningún amigo cerca ni la capacidad de hacer uno por su cuenta.

¡Rayos! Es que, ¿qué peor se puede poner la situación? Si Sierra estuviera en esta situación, ya se hubiera pegado un tiro. Sin embargo, Precious no es así. Al contrario, ella asume todo lo que le pasa con una estoicidad increíble, lo cual te hace admirarla profundamente y rogarle al cielo que las cosas le salgan bien.

A lo largo de la historia, cada escena y sufrimiento que ella vive lo sientes en tu alma, y eso te obliga a quedarte inmerso en lo que ves y celebrar con ella cualquier resquicio de alegría que la vida le traiga.

Además, la película, a pesar de la precaria situación de la protagonista, nunca la trata como una víctima. Nada de eso, en todo caso, la película le pega cuando peor está. Los defectos que tiene Precious no se presentan como problemas ajenas, sino como áreas de mejora que ella tiene que trabajar. A lo largo de la historia, queda claro que Precious está lentamente solucionando sus problemas porque está tomando control de las pocas cosas que dependen de ella.

Empieza a tratar mejor a su mamá aunque esta se comporte como un monstruo, cuida a su hijo con amor, empieza a estudiar con esmero para salir adelante, activamente procura mejorar su trato con los que la rodean, etcétera.

Cuando al final Precious consigue, en buena medida, salir del profundo hoyo en el que se encontraba, estás feliz por ella y orgulloso de lo que logró.

Si Precious se hubiera sentado en una esquina a llorar o hubiera optado por soluciones inmorales para conseguir lo que quería, su historia no sería ni de cerca tan poderosa.

¡Ahí está la diferencia!

Y bueno, espero que te haya gustado este artículo. Claro está, no tienes que estar de acuerdo conmigo puesto que este tema es muy debatible. ¡No tengas miedo y dime cuál es tu opinión en los comentarios!

Publicado en Escribir,Películas

3 comentarios

  1. Ivan

    Estoy algo confundido. En otras entradas hablas de como las situaciones son grises pero aquí corriges esa observación al principio. ¿Te refieres a que las situaciones deben ser a morales pero los personajes deben mostrar sus defectos y virtudes de manera mas directa?
    Es que al principio mientras describías personajes sin moral, me venía a la mente Doctor House y aunque cumple con las características que describes no se me hace un mal personaje, al contrario creo que es una increíblemente complejo e interesante.
    No se quizá, estoy confundiendo los conceptos

    • Julio

      Creo que se refiere a que las situaciones que le ocurren a los protagonistas son las que detonan sus respuestas en la historia que se cuenta. No es que se contradiga de que el mundo sea blanco y negro o no, sino que los personajes, para estar bien construidos, deben responder según su personalidad y experiencias a las situaciones que se les presenten, sean estas respuestas lógicas o no, lo que los hace más humanos y nos hace entender que, para crear una buena historia, es necesario tener un profundo entendimiento sobre la psique humana.

      Es por eso que Sierra y la película lo único que ponen sobre la mesa como problema es el físico de la chica (recalco que no he visto la película, pero por como la cuentan aquí me imagino que será otra película de adolescentes dolidos de Netflix), y entiendo que películas de este tipo tengan el mensaje de que la verdadera belleza y valor se llevan por dentro y hay que amarse sinceramente a sí mismo, pero con Sierra al parecer se ve a ella misma horrible por fuera cuando realmente lo es en el interior, y refleja esa actitud tan negativa con otros (cosa que no estaría mal si la película resolviera esto o que fuera manejada de otra forma).

      Por ello de que “¿Es justificable tener una moral terrible con otros sólo por las circunstancias que nos aquejan?”, por supuesto que no. Lo que nos lleva a, como dices, Doctor House: es ególatra a momentos, misántropo, narcisista, vaya todo con lo que uno no relacionaría a un doctor normalmente. Pero en la serie se nos cuenta que no es así por maldad, sino porque es infeliz y actúa así para alejar a las personas que en el fondo aprecia y no salir lastimado, incluso lo hace directamente con las chicas que llega a rechazar. Es lo que lo hace infinitamente mejor que Sierra Burgess, por sus actitudes, House podría entrar en la categoría de héroe trágico, mientras que Sierra se puede inclinar hacia un lado más “villanesco”.

      O no sé, alguien corríjame jsjsjs.

    • J.E.F.S

      ¡Hola, Iván! Más bien, a lo que me refiero es que si tu personaje hace actos inmorales, la historia necesita darle consecuencias a esos actos, no simplemente pretender que son buenos o ignorarlos por completo. En el caso de House, como bien lo mencionas, el personaje es inmoral, pero esto le genera conflicto y problemas con las personas cercanas a él. La gente admira su inteligencia, pero detesta su actitud. Es decir, la historia le da consecuencias reales a los defectos del personaje y con eso puede expandirlo y darle profundidad. ¡Espero que haya quedado más claro!

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