Personajes con problemas emocionales: ¿cómo manejarlos?

Si tienes la menor idea de cómo construir historias, entonces es muy probable que constantemente te la pases pensando en los problemas emocionales que viven tus personajes y cómo manejarlos.

Para empezar, si esto es algo que haces seguido, déjame felicitarte. ¡Significa que estás muy cerca de crear personajes poderosos que le transmitan mucho a tus lectores! Sin embargo, lograr hacerlo bien sigue siendo difícil incluso para los que están conscientes de su importancia.

Independientemente de qué tan versado te consideras en este tema, este artículo te ayudará a identificar las claves necesarias para construir esta clase dilemas narrativos, ¡sigue leyendo!

¿Cuál es el punto de un problema emocional?

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La primera pregunta que debemos responder es: ¿por qué siquiera debes introducir un conflicto emocional en la historia? ¿Es absolutamente necesario?

Obviamente, técnicamente no es “absolutamente necesario”, porque las historias cambian mucho entre sí y pueden existir hilos narrativos que no necesitan un conflicto emocional fuerte. Por ejemplo, la Divina Comedia no lo tiene, pero este es un caso tan específico y particular, que lo cierto es que el 99.9% de las historias sí necesitan que exista uno o varios personajes con problemas emocionales importantes para tener una trama fuerte y memorable.

De hecho, películas como John Wick 2 y 3, si bien son entretenidas y divertidas, no resaltan por su narrativa, sino por su acción. Eso no está mal necesariamente, porque la historia siempre es algo secundario en este tipo de obras, pero no es ideal si lo que quieres es que tu libro o película pase de transmitir emociones superficiales y se conecte de una forma más profunda con tu audiencia.

Tomemos a Iron Man, por ejemplo, un personaje cuyas historias siempre giran en torno a sus problemas y traumas emocionales. Esto es muy beneficioso para la historia y el personaje, porque cuando eres expuesto a los miedos y dolores más profundos de una persona, eres capaz de ponerte en sus zapatos y sentir lo que ella siente. Esa conexión hace que el personaje se vuelva parte de ti, lo cual te mete en la historia y hace que no te salgas.

Es por algo que la gente ama tanto a este personaje y sufrió tanto su muerte: porque no lo veían como un personaje, sino como alguien de carne y hueso como tú y como yo.

Elementos que necesitas para construir un personaje con problemas emocionales

Como mencioné antes, construir un personaje con problemas emocionales tiene su chiste. Por eso, deja que te comparta los elementos que necesita tener.

¡No te los pierdas!

Una falla clave

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Al contrario de lo que pueden creer algunos, un problema emocional no debe nacer simplemente de una tragedia, sino de una característica negativa en la personalidad del personaje, una que forme parte de su naturaleza.

Es decir, no es suficiente con hacer que tu personaje sufra porque su mamá se murió, sino que esto tiene que provocar que una falla de su carácter crezca y amenace con destruirlo.

Por ejemplo, lo que hace que el problema emocional de Tony Stark se dispare, no es la muerte de sus padres, sino los profundos sentimientos de inadecuación y conflictos inconclusos que tenía con su papá.

Esto hace que Tony tenga un ego desproporcionado para compensar el afecto que le fue negado y robado, y que sea alguien que no lidia bien con la idea de verse a sí mismo como es. Su armadura es un símbolo que demuestra el extremo hasta el que puede llegar Tony para no sentirse vulnerable.

Por supuesto, son estos conflictos y emociones lo que lo hacen más heroico, porque a pesar de todos ellos, igual es capaz de levantarse y hacer lo correcto. ¡Por eso los problemas emocionales lo elevan como personaje!

Una justificación y progresión creíble

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La transformación o forma de ser del personaje que detona el problema emocional, tiene que tener una justificación y una progresión que sea proporcional a la tragedia o el trauma.

Es decir, que a tu personaje lo insulten en la escuela, no justifica que se vuelva un genocida descarado. Que el novio la deje, no justifica que se arroje por un precipicio para escuchar su voz por un instante.

El suceso dramático y las respuestas que se suscitan de él, deben tener sentido, de forma que el conflicto emocional se vaya volviendo más y más grande hasta que el personaje se vea obligado a enfrentarlo.

Recuerda que el personaje, al inicio, no sabe qué tiene una debilidad y, después que la descubre, tampoco sabe qué la provoca. Es algo que sucede dentro de él, y parte de su viaje es empezar a externalizarlo para poder atacarlo de frente.

Lo cierto es que cualquier detonante puede ser justificación necesaria para empezar un arco que lleve al personaje a una situación totalmente distinta, pero la progresión debe seguir una línea lógica que permita hilar los acontecimientos uno tras otro.

El Padrino hace esto a la perfección, ya que, aunque el atentado contra Vito Corleone es algo bastante fuerte, no es suficiente para justificar que el conflicto emocional de Michael lo convierta en algo que él rechazaba tajantemente.

Hay una serie de eventos, uno tras otro, que hacen que el conflicto de Michael crezca cada vez más, hasta el punto que quien es al final, prácticamente no tiene nada que ver con quien era al inicio; y todo fue gracias a la forma en la que su conflicto psicológico se manejó.

Una relación con el conflicto de la historia

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Algunos escritores novatos caen en la trampa de crear una Mary Sue o un Gary Stu y luego defenderlos aludiendo a algunas características negativas que tienen, como unos padres ausentes, un problema de drogadicción o quizás incluso una personalidad impulsiva.

Sin embargo, ninguno de esos aspectos es un problema emocional verdadero si no tiene un rol que jugar en la historia. Es decir, si tu personaje nunca conoció a sus padres, es irrelevante que lo menciones si no hay ningún rasgo en su personalidad que demuestre que le hicieron falta.

Esto sucede porque un conflicto emocional necesita forzosamente tener ramificaciones en la historia para que el personaje se vea obligado a reconocer su existencia y, por ende, hacer algo al respecto.

Si no haces esto, tu audiencia jamás lo verá como un problema y, por lo tanto, perderá todo su efecto.

¿Listo para hacer buenos dramas emocionales?

¡Y eso es todo! Ahora tienes todo lo que necesitas para construir un personaje con problemas emocionales que tus lectores adoren.

Si te gustó este contenido, considera leer este otro sobre la transformación psicológica de los personajes, donde hablo más a fondo sobre la progresión de este tipo de dilemas narrativos.

¡No te lo pierdas!

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