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El abuso como elemento narrativo: ¿qué nos ofrece?

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El abuso como elemento narrativo: ¿qué nos ofrece?

Quizás por la gran inclinación que solemos tener los escritores por el drama, es extremadamente común que el abuso aparezca de una forma u otra como elemento narrativo de muchísimas historias.

Para aquellos que somos fanáticos de series como One Piece, estamos más que acostumbrados a que los autores nos suelten constantemente backstories exageradamente tristes y retorcidas que tienen el abuso como principal actor.

Dicho esto, lo cierto es que manejar este elemento con profundidad requiere más que una imaginación cruel y pesimista; también es importante entender el símbolo que cada trauma representa.

Si quieres aprender más sobre el tema, ¡tienes que leer este artículo hasta el final!

¿A qué me refiero con abuso?

Cuando hablamos de abuso nos referimos a todo tipo de acción, física o psicológica, que se aprovecha de la vulnerabilidad de un personaje para hacerle sufrir.

Esa parte de la “vulnerabilidad” es importante, porque narrativamente nos dice que no TODO es abuso. Es decir, si tenemos un personaje con una gran confianza en sí mismo y que jamás duda de sus habilidades y convicciones, que el villano constantemente ataque esta parte de su persona en realidad no explora el elemento desde el punto de vista narrativo.

No, lo que quieres es que aquellos temores e inseguridades del personaje sean lo que se ataque. Quizás el personaje es débil y enfermizo, y por eso abusan físicamente de él, golpeándolo y burlándose de su condición.

Quizás es alguien feo y solitario, y por ende se aprovechan de eso para insultarlo y degradarlo cada vez que tienen la oportunidad.

Incluso, podría ser alguien inteligente y bien dotado a quien, por envidia, constantemente se le menosprecia y se le hace saber que, a pesar de esos dotes, sigue siendo menos que el resto.

A su vez, esta es la diferencia entre abuso y simples bromas pesadas: la primera busca destruir el alma de la persona mientras que la segunda instancia solo hace chistes a expensas de él. El abuso nunca es gracioso y siempre tiene una repugnante maldad detrás.

Esta diferencia es más importante de lo que crees, porque es lo que separa las burlas que hace Draco Malfoy al llamar “sangre sucia” a Hermione en la saga de Harry Potter de las que hace Pierce cuando llama “homosexual” a Jeffrey en Community.

En el caso de Draco, su insulto va dirigido a una inseguridad que tiene: el hecho de tener padres muggles y no ser “completamente mágica” como muchos de sus compañeros. No se le está insultando su inteligencia, algo de lo que está realmente orgullosa, sino de aquello que no puede controlar y que le genera ciertos complejos.

En Community, la burla pasa como chiste porque Jeffrey es la clase de persona a la que estos comentarios no le afectan en lo más mínimo. Él está muy seguro de su sexualidad y no considera a Pierce una persona particularmente inteligente.

Nota: quiero que quede claro que estoy hablando del contexto narrativo. No te estoy diciendo que vayas por ahí burlándote de la gente solo porque según tú “no es un tema delicado” para ellos.

¿Por qué lo incluirías en tu historia?

El abuso es un elemento genial para establecer fallas cruciales en un personaje así como darle cierta justificación a sus acciones posteriores en la trama.

Para empezar, es importante entender que para que el abuso realmente sea efectivo en la historia, debe tener “algo” de verdad.

Es decir, de nada sirve que un personaje se burle de otro por ser “feo” si en realidad es guapísimo y tiene varios intereses románticos detrás. En realidad, lo que buscas es que sea realmente feo, que tenga una joroba, un ojo chueco y dientes malformados.

El abuso solo toma fuerza narrativa cuando el personaje no puede escapar fácilmente de él, y eso solo es así cuando la vulnerabilidad tiene bases reales. El abusador es efectivo como personaje precisamente porque sabe qué botones presionar para romper a su víctima; él o ella conoce sus debilidades y las explota.

Lo interesante aquí es que, justamente porque se trata de “debilidades”, es que el abuso es tan bueno para los arcos de personaje: es un vehículo perfecto para establecer la falla crucial que el personaje debe afrontar en la historia.

En el caso de El Jorobado de Notre Dame, la falla crítica de Quasimodo está en su falta de autoestima y la creencia de que es menos que los demás. El abuso de Frollo se aprovecha de estas inseguridades y planta las bases para el arco narrativo que vive el protagonista en la historia, eventualmente siendo capaz de ver su verdadero valor y saliendo a la luz del sol sin esconderse.

De la misma forma, el abuso también nos ayuda a establecer la personalidad del personaje, ya que los eventos traumáticos suelen ser herramientas muy útiles para que la audiencia comprenda la forma de pensar de un personaje.

Esto lo vemos en One Piece con la historia de Doflamingo, un villano que pertenecía a una familia rica caída en desgracia que es cruelmente maltratada por la clase marginal. Esto crea un inmenso resentimiento en Doflamingo que lo empuja a odiar tanto a los plebeyos como a la élite que ignoró el sufrimiento de sus seres queridos.

El abuso es un catalizador muy potente que ayuda a construir las motivaciones y deseos del personaje, lo cual a su vez le permite tener mucha incidencia en la narrativa.

¿Cómo darle valor narrativo?

Ya profundizamos bastante sobre el tema, pero ahora quiero darte consejos más directos y prácticos que te ayudarán a entender cómo trabajar el abuso en tu historia para que tenga valor narrativo.

¡Aquí te van!

Debe ser crucial para el arco del personaje

Como mencioné antes, el abuso debe atacar una falla crucial del personaje. Con esto no me refiero, por ejemplo, a que la falla de un personaje vaya a ser su falta de belleza o inteligencia aunque la tenga. Hay muchos personajes que carecen de estos elementos que jamás podrán ser abusados por eso (como Franky y Luffy en One Piece, por ejemplo). En realidad, la falla tiene que ver con una deficiencia moral y psicológica, algo que genera verdadero conflicto en el personaje.

Volviendo al Jorobado de Notre Dame, el problema no es que Quasimodo sea feo, sino el hecho de que él piense que eso significa que no merece libertad o amor. ¡Esa es la falla crucial que el abuso ayuda a establecer!

Ahora, si el arco de Quasimodo no se enfocara en esta falla crucial, entonces el abuso seguiría careciendo de valor narrativo. ¡El punto es que debes juntar ambas cosas! ¡El abuso con el arco que vivirá el personaje!

Debe tener repercusiones en la trama

Como todo elemento narrativo, tiene muy poco sentido incluir el abuso si este no afectará la progresión de la trama de alguna forma. Esto lo puede hacer simplemente creando un conflicto en el personaje que le impida tomar ciertas decisiones que le benefician, pero también puede aparecer como una motivación para cometer actos terribles.

Esto es lo que vemos en la película de Joker, donde los constantes abusos que vive en la película eventualmente le llevan a cometer un terrible y violento asesinato con una sonrisa en la cara.

Cada una de esas trágicas escenas en las que el personaje es victimizado tienen valor narrativo en buena parte porque ayudan a que la trama se desarrolle de una forma particular que no sería posible si removiéramos el elemento.

Esto también es una advertencia para los escritores demasiado adictos a colocar drama solo porque sí en sus historias: si el abuso no tendrá verdaderas repercusiones en la historia y el arco del personaje, entonces no debes colocarlo. ¡No lo olvides!

Debe adaptarse al tono de la historia

La otra cuestión que es muy importante tener en cuenta es que el tono de tu historia marca la clase de “abusos” que puedes colocar de forma realista en tu historia.

Es decir, no es lo mismo colocar un abuso físico explícito en una serie como Berserk que una como Power Rangers. El riesgo que esta última saga corre de crear una inmensa disonancia entre tono y temática es descomunal, y eso es algo que debes cuidar.

Por supuesto, entiendo que el ejemplo que coloqué aquí es bastante extremo, pero mi punto es que existe tal cosa como “ir demasiado lejos” y la razón para resistir la tentación y el morbo no tiene tanto que ver con la reacción de tu audiencia como con la integridad narrativa de tu obra.

Hay veces que, incluso si el abuso que se te ocurrió queda perfecto con lo que quieres de la historia, no puedes incluirlo por el simple hecho de que no va con el tono de tu obra.

Esto también significa que, si piensas colocar una historia con abusos muy fuertes, desde el inicio debes trabajar en establecer ese tono. Lo cierto es que este tipo de elementos condicionan tu obra, y debes tratarlos con el respeto que se merecen.

¡Y con eso acabamos! Ojalá este artículo haya resultado útil para ti. Si fue así, ¡no dudes en dejarme un comentario!

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