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El subtexto y cómo trabajarlo en las historias

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El subtexto y cómo trabajarlo en las historias

¿Alguna vez has leído una secuencia de diálogos que te ha cautivado hasta la médula? Si es así, entonces lo más probable es que ya hayas presenciado un subtexto muy bien trabajado, y entender cómo manejarlo es clave para construir grandes diálogos en una historia.

Aunque las frases estéticamente hermosas y temáticamente profundas suelen ser las que resaltamos con mayor facilidad, lo cierto es que el subtexto es lo que nos permite enamorarnos de los personajes y los conflictos que desarrollan por medio de los diálogos internos y sus interacciones con otros personajes. De la misma forma, también es la herramienta idónea para lograr que cada uno de esos personajes logre comunicarse con una voz propia y única.

Si quieres conocer más sobre este concepto, ¡lee este artículo hasta el final!

¿Qué es subtexto?

El subtexto es la información más compleja que se transmite sin decir a través de los diálogos de los personajes. Esto cuenta tanto con monólogos internos (especialmente en historias en primera persona) o interacciones conversacionales entre personajes.

Es toda la información que se está transmitiendo y que enriquece la conversación más allá de lo que las palabras significan por su cuenta.

Déjame darte un ejemplo:

­­─­Los extraño ─dijo Sofía de repente sin despegar su mirada del suelo. Su cabello caía sobre su rostro, pero podía notar una agravada tristeza en su semblante.

─ ¿De quién hablas? ─pregunté tratando de hacerme el desentendido.

─Ya lo sabes ─respondió─, y sé que tú también los extrañas.

─Nos abandonaron, no los necesitamos.

─Quizás no. ─levantó la cabeza en dirección a las estrellas que nos rodeaban y sus ojos verdes brillaron por culpa de las lágrimas que amenazaban con salir─. Si tan solo no tuviera…

─Si dices lo que creo que piensas decir, te golpearé ─interrumpí de golpe con una leve sonrisa─. A mí no me importa lo que tienes y a ellos tampoco les debió importar. Encontraremos una solución, lo prometo.

Este texto, aunque es cierto que está lleno de misterios, lo cierto es que contiene una gran cantidad de subtexto que te permitió descifrar mucha información importante sobre el conflicto narrativo de la historia.

De entrada, entiendes que estos dos personajes tienen una relación especial, pueden ser buenos amigos o incluso hermanos. También sabes que al menos una o dos personas cercanas los abandonaron por culpa de alguna condición extraña que posee Sofía.

Sin embargo, eso no es todo. Además de todo esto, descubres elementos importantes sobre la personalidad y luchas de cada uno. Sofía es una persona sensible que se encuentra abrumada por la situación, es alguien que necesita compartir lo que siente cuando se encuentra vulnerable y confía lo suficiente en el narrador para desahogarse con él, es alguien proclive a sentirse culpable o al menos lo hace con esta situación en particular.

El narrador, por su parte, aunque también sufre por el abandono, se preocupa más por ella que por él mismo, hasta el punto de que ni siquiera la culpa por lo sucedido; por el contrario, está enojado con los que los abandonaron porque entiende que los que están equivocados, son ellos, no Sofía. Su única preocupación es ayudarle a superar lo que sea que tiene y hace lo posible por evitar que ella se frustre.

¡Eso es subtexto! Es todo lo que la escena te comunica sobre los personajes sin necesidad de caer en un montón de exposición. Escribir con esta técnica es extremadamente eficiente cuando lo haces bien, aunque requiere que conozcas a tus personajes con mucha profundidad.

¿Cuál es su utilidad?

Como te podrás imaginar, la principal utilidad del subtexto es que puedes escribir con mucha mayor eficiencia, sacándole el máximo provecho al ahorro del lenguaje y evitando instancias de exceso de exposición directa.

Sin embargo, eso no es todo. Como te puedes dar cuenta, hay elementos del intercambio anterior que probablemente deberé decirte claro y raspado, como la condición que tiene Sofía y por qué es tan terrible como para que personas cercanas a ella la abandonen por completo. Entonces, lo que estoy haciendo aquí es que, en lugar de decírtelo de entrada, te doy un vistazo de lo que se avecina para generar intriga en la historia.

Estoy seguro que esa pequeña interacción despertó al menos algo de curiosidad sobre lo que viene después, simplemente por el hecho de que eres humano y te gusta que las preguntas tengan respuesta.

El otro efecto positivo que el subtexto puede producir en la narrativa, es que permite que los personajes se expresen a su manera, comunicando su complejidad a la audiencia de una forma mucho más idiosincrásica y especial.

¡Por eso es una herramienta tan útil!

¿Cómo introducirlo en tu historia?

Si quieres trabajar este concepto en tu historia, es bueno que tomes en cuenta algunos consejos que aumentarán tus probabilidades de éxito. ¡Aquí te comparto tres de ellos!

Conoce a tus personajes a fondo

Ya sé que lo mencioné antes, pero lo cierto es que es lo más importante. El tema del subtexto es que es imposible de reproducir si no conoces y entiendes de antemano todo aquello a lo que los personajes están haciendo referencia.

Dicho de otra forma, si no conoces a tus personajes de forma profunda (hablo de sus miedos y deseos, sus necesidades y motivaciones, su pasado y sus conflictos en el presente, su carácter y forma de hablar, etcétera) no serás capaz de introducir diálogos que transmitan toda esa complejidad.

Aquí es donde una escaleta de personaje resulta absolutamente crucial. ¡Ponte a construirla!

Entiende a profundidad lo que quieres que tu escena trabaje

El subtexto nos ayuda a sacarle mayor provecho a las escenas que trabajamos, pero precisamente por eso es que necesitamos entender de entrada cuál es el propósito de la escena en la que estás incluyendo el subtexto.

Muchas veces, el subtexto nos ayuda a establecer conflictos entre personajes, ya sea presentando inseguridades personales o desacuerdos con un trasfondo complejo y longevo, pero es importante que, si estos conflictos no son relevantes para la escena en sí, se mantengan al margen.

Puede que los personajes hagan comentarios pasivo agresivos sobre el tema, pero esto solo debe servir para enriquecer la escena en sí, para que la dificultad de la interacción aumente el dramatismo de la escena.

Nota: por supuesto, esto también aplica con emociones positivas. Solo hablo de las negativas porque son las más sencillas de entender.

En el ejemplo de Sofía, el propósito de la escena era desarrollar cierta intriga, comunicar la soledad de los personajes y establecer el tipo de relación entre Sofía y el narrador. Por eso es que, aunque el detalle sobre el abandono es importante, no es necesario que sepas la identidad de estos ni tampoco su relación con los personajes. Es por eso también que la conversación no se desvía en esta dirección, sino que sigue enfocada en los puntos que mencionamos antes.

¡Todo depende de lo que quieras obtener de la escena!

Cada línea debe tener un propósito narrativo

Un consejo que escucho bastante en los círculos de escritores es “asegúrate que cada frase de tus personajes sea algo que nadie más diría” o el clásico “si necesito indicaciones para saber quién está hablando, entonces los diálogos están mal hechos”.

Esto no funciona exactamente así. En líneas generales, claro que es bueno que tus personajes sean capaces de expresarse de una forma fresca y única, pero esa no debe ser tu prioridad.

Es importante recordar que los diálogos, si bien es cierto que son una herramienta muy útil para que la audiencia conozca a nuestros personajes, también tiene un propósito narrativo desde el punto de vista de la trama.

En las historias, no existe tal cosa como las conversaciones triviales porque, narrativamente, no te interesa perder el tiempo o divagar como usualmente lo hacen las personas en las pláticas que tienen todos los días.

Un buen diálogo crea la ilusión de estarse desarrollando de forma natural, pero lo cierto es que cada frase tiene un propósito y una dirección narrativa clara que el autor está aprovechando para darle valor a la escena.

El subtexto es crucial aquí justamente porque es lo que permite que una misma línea tenga múltiples propósitos narrativos. ¡Por eso es que es una herramienta tan útil para el ahorro del lenguaje y la eficiencia narrativa!

Mientras te preocupes por el valor narrativo de cada línea, te estarás forzando a ti mismo a aprovechar el subtexto en cada uno de tus diálogos. ¡Confía en mí!

¡Y ya llegamos al final! Ahora sabes mucho más sobre el subtexto y cómo aprovecharlo en una historia. Si tienes alguna duda o te gustaría agregar algo, ¡hazlo en los comentarios! ¡Seguro que lo leeré!

Publicado en Escribir

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