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Temática compleja: ¿qué es y cómo trabajarla?

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Temática compleja: ¿qué es y cómo trabajarla?

Muchos escritores sueñan con escribir historias que dejen una marca especial en su audiencia y por eso es natural que muchos intenten manejar una temática compleja en su historia; después de todo, ¿qué mejor forma de crear un impacto que planteando algo nuevo, interesante y profundo?

Sin embargo, como tiende a suceder en la construcción de historias, decirlo es mucho más fácil que hacerlo, y es por eso que en este contenido quiero ayudarte a manejar esta clase de temáticas con éxito. ¡Sigue leyendo!

¿Qué es una temática compleja?

Una temática compleja es aquella que involucra varias perspectivas y conflictos morales al momento de ser explorada en una narrativa.

¿Notaste algo particular sobre esa definición? Las temáticas complejas no tienen nada que ver con el tema que se maneja en sí, sino con el hecho de que su exploración involucra una gran variedad de perspectivas.

Es decir, incluso algo tan pesado como la esclavitud, no cuenta como una temática compleja si no eres capaz de explorar varias perspectivas. ¿Qué pasa, por ejemplo, cuando el esclavo está feliz de serlo? ¿Qué pasa cuando la especie esclavizada es demasiado peligrosa para dejarla suelta? Obviamente, no estoy haciendo un argumento a favor de la esclavitud, lo que estoy diciendo es que en una temática compleja necesitas hacer estas preguntas difíciles e incómodas y dejar que la audiencia defina la respuesta por su cuenta.

El ejemplo que puse es muy extremo (porque hay muy pocas positivas que argumentar sobre el tema), pero lo presento como una prueba de que cualquier temática puede hacerse compleja si de verdad te pones a pensar.

Este ejercicio es mucho más sencillo con elementos más dependientes de contexto como el robo, la mentira, la traición, la venganza, etcétera. Cada uno de estos temas tiene un análisis distinto dependiendo del contexto humano que se presente.

No es lo mismo alguien que roba a los pobres que alguien que roba para alimentar a sus hijos moribundos.

No es lo mismo el que miente para aprovecharse del débil que alguien que lo hace para proteger a quien ama.

No es lo mismo el que traiciona a alguien amado que aquel que traiciona a alguien que ahora reconoce como malvado.

No es lo mismo el que se venga por odio que el que ejerce la venganza como acto de justicia.

Cada una de estas ideas, si la conviertes en temática, se harán complejas siempre y cuando estés dispuesto a manejar esa parte del conflicto con la que no estás de acuerdo o que te hace sentir incómodo.

¿Necesitas tener una temática compleja?

En realidad, no. Las temáticas complejas son geniales para explorar ideas muy difíciles y manejar tramas y personajes moralmente ambiguos, pero no todas las narrativas necesitan estos elementos.

Es perfectamente factible que decidas mantener un tono relajado en tu historia y desarrollar una temática que cuenta con un argumento a favor, uno en contra, un conflicto moral relativamente simple, y hasta ahí.

De hecho, la recomendación que yo te haría es que, si apenas estás empezando a escribir, procures desarrollar historias cortas con temáticas simples primero. Una vez que tengas algo de práctica, aventurarte en el mundo de las temáticas complejas te resultará mucho más sencillo.

¿Cómo trabajar una temática compleja?

Si estás decidido a manejar una temática compleja en tu historia, entonces deja que te comparta cuatro tips que te ayudarán muchísimo a lograrlo con éxito. ¡Lee con atención!

Recuerda que NO SABES LA RESPUESTA

Una de las principales razones por las que los escritores fallan a la hora de presentar varias perspectivas sobre una temática en su historia, es que les falta humildad para aceptar que no tienen la respuesta definitiva a un problema.

Incluso si tu historia habla sobre el robo y llevas veinte años de experiencia en el tema como criminólogo o policía, al momento de escribir tu historia deberías olvidarte de que entiendes realmente qué es robar en el contexto humano.

¿Es bueno? ¿Malo? No lo sabes, y justo por eso vas a escribir una historia que lo explore.

El problema es que si partes de la premisa de que ya sabes cuál es la conclusión a la que debe llegar tu trabajo, terminarás fortaleciendo artificialmente los argumentos que te favorecen y menospreciando aquellos que te contradicen.

Eso hará que tu exploración sea deshonesta, superficial y aburrida. Si no puedes dejar a un lado tus ideas preconcibidas, entonces estás manejando la temática equivocada para ti y jamás podrás darle verdadera complejidad.

Construye personajes que te permitan explorar distintas perspectivas

Si te estás preguntando cómo puedes explorar distintas perspectivas en tu obra, la respuesta simple: por medio de los personajes.

Básicamente, cada personaje debe ayudarte a manejar una idea particular sobre una o varias de las temáticas que estás explorando. Si lo haces, las mismas interacciones de estos personajes harán que las ideas choquen y la audiencia pueda sumergirse con mayor éxito en los aspectos más complejos de tu temática.

Por supuesto, es muy importante que a cada uno de estos personajes le des su propia combinación de virtudes, defectos y deseos, de forma tal que su argumento esté bien representado.

Cuando son pura bondad o pura maldad es lo mismo a que estés gritándole en el oído a la audiencia “este tiene razón y este no”, lo cual les quita la oportunidad de sacar conclusiones por su cuenta.

Claro que puedes tener villanos y héroes, pero cada uno debe tener virtudes y defectos que los humanizan. No son simples estereotipos, sino personas haciendo lo mejor que pueden con lo que tienen.

Haz que la trama explore esas perspectivas

Si es cierto que las interacciones de tus personajes te permitirán explorar las distintas perspectivas de la temática, entonces es incuestionable que debes lograr que la trama empuje a los personajes a desarrollar esas interacciones.

Quizás tengas que forzar a los dos personajes más distintos a ayudarse mutuamente. O tal vez debas empujar a dos amigos a entrar en conflicto porque las consecuencias de lo que hacen los afectan de forma distinta.

La trama es el campo de juego en el que estos personajes pueden vivir sus vidas y, por ende, darle una identidad a la perspectiva que representan.

No le digas a la audiencia qué pensar

Los escritores no le dicen a su audiencia qué pensar sino en qué pensar. Si haces lo primero, eres un propagandista promoviendo una ideología particular; si haces lo segundo, eres un artista capaz de crear historias que ayuden a la audiencia a crecer y reflexionar.

Esto es muy importante entenderlo porque habla sobre nuestra responsabilidad como autores y, por supuesto, porque es algo crucial para que tu temática compleja sea genuinamente profunda.

¡Toma este mantra como una regla y grábalo a fuego en tu corazón!

¡Y ya llegamos al final del artículo! ¿Ya estás listo para manejar temáticas complejas? Si sigues teniendo dudas, ¡asegúrate de ponerlas en los comentarios!

Publicado en Escribir

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