¿Cómo concentrarte a la hora de escribir?

Escribir es una tarea que requiere mucha atención, especialmente cuando estás trabajando seriamente en una historia y necesitas utilizar toda tu capacidad mental para discernir los misterios de su construcción. Por eso, es normal que uno de los primeros retos que enfrentes sea descubrir cómo concentrarte y enfocarte por completo en tu trabajo.

Créeme que eso es algo que sufren todos los escritores, incluso si ya han publicado libros. Por suerte, existen algunas cosas que puedes hacer para que sea más fácil evitar este problema. ¡Deja que te las comparta! ¡Sigue leyendo!

Consigue un lugar con pocas distracciones

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Es obvio que una de las primeras cosas que evitan que nos podamos concentrar son, bueno, las distracciones. Si está la tele encendida con una película, si hay gente en el fondo gritando, tus hermanos jugando y tu mamá conversando por teléfono, es muy probable que te cueste mucho pensar exclusivamente en tu trabajo.

Por supuesto, está claro que no todos tenemos la capacidad de tener un lugar privado y exclusivo, pero si está entre tus posibilidades, ¡no lo desaproveches!

Deja el celular lejos y no abras ventanas del navegador

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El celular puede ser uno de los mayores enemigos de la productividad si le das la oportunidad. Apps como Whatsapp, Youtube, Pinterest, Instagram, Twitter, Facebook, o lo que tú quieras, solicitan demasiado tu atención y son una tentación muy grande cuando tu mente está cansada de tanto pensar y empiezas a aburrirte o frustrarte mientras escribes.

Lamentablemente, son esos momentos de frustración los que tienes que superar para poder construir una gran historia, y mientras más tiempo pases sin enfrentarte a ellos, peor será para tu obra.

De la misma forma, ¡no abras ventanas de tu navegador! ¡No suplantes una distracción por otra!

Nota: si eres de los que escribe en el celular, entonces apaga los datos y el Wi-Fi mientras no los necesites para investigar algo referente a la historia. ¡Concéntrate en lo que estás haciendo!

Consigue un “catalizador”

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Este será uno de los consejos más subjetivos que te daré, pero no por eso es menos importante, especialmente si eres una de los que no puede separar un lugar privado y tranquilo para trabajar.

En este caso, mi recomendación es que busques algún tipo de elemento que te ayude a “meterte en la zona”, a entrenar a tu mente para que sepa cuándo es momento de empezar a soltar idea tras idea.

En mi caso, dado que vengo de una familia de seis hermanos, rara vez podía conseguir momentos silenciosos en mi casa. Por eso, empecé a utilizar la música como catalizador. Ahora, cada vez que me pongo los audífonos, incluso cuando no estoy trabajando en una historia, la música activa mi cerebro y hace que lleguen cientos de ideas narrativas que me ayudan a desatascar mis historias o expandir las que ya tengo.

Dicho esto, la música no tiene por qué ser tu “catalizador”. Tengo amigos que hacen una acción mecánica (como apretar constantemente un juguete anti-estrés), mordisquear un bolígrafo, o cualquier otra cosa que sirve para que su mente ignore el ruido externo y se ponga a trabajar.

Puede ser que ya hayas desarrollado esta habilidad, pero, si no lo has hecho, recuerda justamente eso: se trata de una habilidad, no es algo que te llegará solo porque sí. Es decir, no te asustes si nada de lo que intentas funciona. Simplemente, quédate con algo que aumente aunque sea un 10% tu efectividad y síguelo mejorando.

Después de unos meses, verás que el efecto es cada vez mayor, hasta el punto en el que la gente te hablará mientras escribes y ni siquiera te darás cuenta.

Crea un área de trabajo

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Este consejo aplica incluso si no tienes un lugar tranquilo en el que trabajar porque, independientemente de eso, lo importante es que exista un sitio que represente que no estás jugando, sino tomándote en serio la construcción de tu obra.

No te recomiendo que te tires en tu cama o te acuestes mientras escribes porque tu postura misma está diciéndole a tu mente que ahorita quieres estar relajado. Es decir, puedes acostarte por periodos cortos, pero en realidad deberías tener un lugar que se sienta como que “algo cambió”.

Un escritorio, la mesa del comedor, la banca de un parque, eso no importa; lo importante es que sea un lugar que tu mente siempre relacione con “escribir”, no con otra cosa.

No te levantes de tu estación

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Este es, sin duda, el consejo más difícil de seguir, pero quizá por eso es el más importante.

Para poder escribir una historia necesitas trabajar, necesitas esforzarte. Está bien que escribas porque te gusta y te divierte, pero si realmente quieres que esta sea tu carrera, entonces no cometas el error de tratarlo como una frivolidad.

Así como no te irías de la oficina antes de tiempo o te saldrías de una clase cuando el profesor está a la mitad de la explicación, cuando te sientes a escribir tienes que tener el propósito de no levantarte hasta que cumplas la meta que te propusiste.

Esa meta puede ser tan sencilla como “escribir por quince minutos” o “escribir cinco páginas”, pero debe estar ahí para motivarte y que tú mismo sientas que estás dando pequeños pasos que te acercan a tu sueño.

No te frustres si en ese tiempo la Musa no llega. Eso simplemente es un reflejo de que te faltan más elementos para construir tu historia, ya sea entender mejor a tus personajes o comprender mejor qué es lo que quieres sacar de ella.

¡Ahora ponte a trabajar!

Por mucho que te agradezco que te hayas dado la vuelta por el blog, ¡quizá es momento de que salgas de Internet y te pongas a escribir!

¡Avísame si estos consejos te sirvieron!

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