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Historia moral o historia inmoral: ¿cómo identificarla?

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Historias morales o historias inmorales: ¿cómo identificarlas?

Algo que he mencionado con mucha frecuencia en este blog, por lo menos en referencia a la “censura” de historias, es que es importante separar la historia moral e inmoral de la obra bien construida o mal construida.

En realidad, por muy dura o gráfica que te pueda parecer una historia, eso no significa inmediatamente que es una historia “dañina”, de la misma forma que una historia para niños y dibujos bonitos no necesariamente será buena para tus hijos.

Esto es algo que también es muy importante que los escritores entiendan y justo por eso quiero escribir un artículo al respecto.

Si quieres aprender más, ¡no pares de leer!

¿Es importante conocer la diferencia?

Quizás en este momento te estarás preguntando algo como:

“Pero, JEFS, ¿qué importa si una serie es inmoral o no? Después de todo, lo único que importa es la visión que tiene el escritor. Si quiere hacer una historia inmoral, pues, que la haga”.

En eso, estoy de acuerdo contigo, la cuestión es que una historia bien construida siempre será una historia éticamente positiva.

Quizás creas que estoy exagerando, pero nada más lejos de la realidad.

Verás, el problema de realizar actos inmorales, es que estos SIEMPRE tienen un costo más grande de lo que aparenta. Tal vez podrías pensar que en el mundo eso no sucede, que la gente mala muchas veces es la que tiene más dinero y poder, pero el tema es que es justo por esa visión superficial que las personas cometemos actos inmorales.

Un traidor eternamente pensará que lo van a traicionar y se verá condenado a no confiar en nadie.

Una persona avara puede amasar riqueza, pero jamás podrá disfrutarla porque ama el dinero como un fin en lugar de un medio.

Hace unos días vi un video de un psciólogo famoso llamado Jordan Peterson y él comentaba que en sus 20 años de práctica profesional JAMÁS encontró a UNA SOLA PERSONA que se hubiera salido con la suya con algo. Jamás.

Con eso, no se refería a que nunca hubiera conocido una persona que al hacer algo malo no se beneficiara de ello o alguien que nunca fue descubierto por un crimen, sino que analizando a esas personas descubrió que todos estaban pagando de una forma u otra por sus transgresiones.

De hecho, es por esta realidad psicológica que el concepto de “infierno” nace; el ser humano sabe que tarde o temprano pagará por su debilidad moral de una forma u otra.

Entonces, en una historia tú puedes tener a los personajes más inmorales que existen, pero si los manejas con honestidad, terminarás con una historia moral porque, a través del conflicto, provocarás que sus actos sean castigados de diferentes formas y, por ende, estarás explorando una verdad ética.

Por supuesto, lo más hermoso de la existencia humana es que hay muchos tonos de gris y no siempre es fácil descubrir qué es lo correcto y lo que no, pero en muchas ocasiones, simplemente hacer que la audiencia reflexione sobre eso es justamente lo que necesitas para que tu obra tenga una alineación moral positiva.

¿Qué hace a una historia inmoral?

Entonces, la siguiente pregunta que nos deberíamos hacer es:

“Si la maldad de los personajes no define la moralidad de la historia, ¿qué lo hace?”

Pues, curiosamente, lo hace el escritor. Eso puede parecer extraño, pero es una verdad que debes tomarte muy en serio.

Si el escritor decide ignorar las fallas de sus personajes o se rehúsa a darles consecuencias importantes en la historia, no solamente está disminuyendo la calidad y cantidad del conflicto en su historia, sino que está haciendo que su obra sea inmoral.

Esto es algo como lo que vemos en Captain Marvel cuando la heroína, simplemente porque un hombre le dijo algo que no le gustó, golpea y roba alguien mucho más débil que ella y, luego, la historia no solo no hace nada al respecto, sino que se lo celebra.

Ese es un ejemplo de una historia inmoral y que está tratando a su heroína de forma deshonesta. Si en lugar de celebrar esta actitud egoísta del personaje, hiciera que su arco se centrara precisamente en arreglar esa falla, entonces tendríamos una historia con un conflicto interesante y, además, una trama moralmente buena.

Compara eso con un sujeto como Darth Vader, un villano cruel y malvado que ha sido responsable directa o indirectamente de la muerte de millones. La historia no celebra la maldad de Vader, sino que la hace parte de su arco y del arco del protagonista.

Gracias a eso, Star Wars puede compartir una idea moral extremadamente poderosa: “incluso un monstruo puede redimirse”.

Es una idea con la que puedes o no estar de acuerdo, y podemos argumentar mucho sobre la moralidad de “perdonar” a Darth Vader, pero es justamente ese el tema. Esa exploración nos invita a pensar en lo que es correcto e incorrecto, mientras que lo de Captain Marvel nos da la misma satisfacción que si fuéramos unos tiranos sometiendo al débil; es la tentación que da vida al mal en nuestros corazones.

Ahora, está claro que Captain Marvel no es la película más inmoral que existe ni de cerca, pero es una demostración de cómo un escritor con ideas torcidas introduce su moralidad rota en una historia y la corrompe, incluso aunque sea por una escena.

¿Por qué deberías escribir historias “morales”?

Como mencioné antes, las buenas historias siempre son morales. Por eso, si quieres que tu historia tenga algo de potencial, tienes que tomarte esta parte en serio.

¿Cómo puedes hacerlo? Bueno, para empezar, deja a un lado el cinismo; ya sabes, esas ideas que te dicen “el ser humano es pura maldad”, “no hay nada bueno en el mundo”, “todos deberían morir” y otros clichés semejantes.

Esas son “medias verdades” y necesitas la verdad completa si quieres tener una historia honesta y profunda.

Sí, el ser humano es capaz de cometer actos atroces, pero también de realizar verdaderas hazañas de sacrificio y amor.

Sí, efectivamente, el mundo es un lugar cruel y desalmado, pero también es un lugar maravilloso lleno de milagros si estás dispuesto a mirar de cerca.

Y sí, quizás hay muchas personas que nos harían un favor si estiraran la pata, pero también hay muchas otras a las que deberíamos darles las gracias solo por existir.

¡Y con eso llegamos al final del artículo! Espero que no te haya parecido un “sermón” porque no era mi intención.

Lo cierto es que quiero escuchar tu opinión. ¿Consideras que pueden existir historias inmorales bien construidas? Si se te ocurre alguna, ¡te invito a compartirla en los comentarios!

Publicado en Escribir

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