¿Por qué es mala idea ser la clase de lector que odia a los protagonistas?

Si hay algo que me desespera un poco de las audiencias modernas, es que parece que todos creen que lo cool es odiar a los protagonistas. Como que, es tan obvio que los demás le cogerán cariño a estos personajes, que lo que te hace especial es preferir a los secundarios.

Que conste que no estoy en contra de que esto suceda de manera natural. Después de todo, es completamente posible que la historia en cuestión tenga un principal mal construido o poco interesante, y en su lugar haya un secundario que sea simplemente increíble.

A lo que me refiero es que entren a la historia predispuestos a odiar al protagonista, o que tengan la mentalidad de “a mí no me suelen gustar los personajes principales”.

Esto no es solo un poco extraño, sino que también prepara un ambiente en el que tienen todas las que perder a la hora de experimentar una historia. Por eso, en este artículo, quisiera explicarte por qué no es buena idea ser la clase de lector que detesta a los personajes principales.

¡Sigue leyendo!

Si la historia está bien construida, el protagonista será el personaje más interesante

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Este es de hecho el punto clave, el que diferencia a las historias bien contadas de las malas. De hecho, nuestro querido amigo John Truby nos comenta en su libro Anatomía del Guión, que el truco de escoger un buen protagonista es seleccionando al personaje más interesante.

Si empiezas a escribir tu historia y te das cuenta que este no es el caso, entonces tienes dos opciones:

  • Reescribir la historia con otro protagonista;
  • Trabajar tu protagonista para que tenga más elementos que lo hagan interesante.

Por ejemplo, yo soy un gigantesco fanático de Attack On Titan, pero la forma en la que la serie manejó a Eren, por mucho tiempo, dejó mucho que desear.

Por suerte, los escritores se dieron cuenta y realizaron todo tipo de acrobacias narrativas para poner a su personaje principal en donde merece.

Dicho esto, si bien este logro es bastante increíble, la porción de la historia en la que Eren dejó de ser interesante para la audiencia no desaparecerá. Por eso, lo mejor es que tu personaje sea interesante de principio a fin, sin romper esta regla.

Ahora, ¿qué tiene que ver esto con los lectores que odian a los protagonistas? Pues, que no sabrán diferenciar una historia buena de una mala, porque están arrojando a la basura al personaje que le da sentido a la historia, tanto desde el punto de vista de la trama como temáticamente.

De hecho, en parte, creo que es por esto que muchas personas no disfrutaron tanto la tercera película de la saga de Batman de Christopher Nolan: el Joker superó tanto al protagonista en la segunda, que para la siguiente película ya no teníamos tanto interés por este personaje, y Bane no pudo comparársele tampoco.

Esta es mi única queja con esa trilogía, por cierto. De resto, es una obra de arte.

El protagonista es el que marca la temática de la historia

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Si decides que no te importa el personaje principal, entonces lo más probable es que seas incapaz de entender la temática y, por ende, toda la profundidad que la historia podía darte se irá por el drenaje.

Al final del día, lo que realmente hace que una historia tenga relevancia, es la forma en la que los símbolos y la temática se fusionan con la historia del protagonista y nos permiten extraer las ideas más profundas e interesantes que el escritor quería transmitir.

Una buena obra siempre tendrá estos elementos intrínsecamente amarrados al protagonista, por lo que este se vuelve una pieza crucial para que, como lector, puedas disfrutar y apreciar la lectura al máximo.

De hecho, es justamente por esto que construir un buen protagonista es imperativo para un autor.

Si rechazas a los protagonistas, jamás sabrás qué es lo que los hace funcionar

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Este es un consejo que está más dedicado a lectores que también albergan la esperanza de convertirse en autores algún día.

Si escribes una historia, tendrás que tener un protagonista (o varios).

La cuestión es que si los rechazas, jamás serás capaz de entender por qué uno es mejor que el otro. No todos los protagonistas fueron creados iguales, y hay razones para eso.

En la dinámica de análisis que hacía en Wattpad, me topé con muchas historias que tienen protagonistas demasiado normales y el autor jura que está rompiendo el molde porque su personaje, en lugar de ser alguien especial, es tan mundano como una arruga en un pantalón mal planchado.

La cuestión es que a nadie le interesa una historia con un personaje así, especialmente cuando los que lo rodean parecen ser más proactivos y listos.

Un protagonista no necesita ser el más inteligente, el más bondadoso, el más fuerte y el más guapo, pero tiene que ser la persona con el conflicto más interesante y complejo de la historia. No es una cuestión de cualidades, sino de peso temático.

Por supuesto, es imposible construir un personaje que tenga estas idiosincrasias, sino te fijas en lo que otros protagonistas hacen bien y la forma en la que su arco afecta el de los demás y el desenlace de la historia… lo cual nos lleva al siguiente punto.

Son los que viven (o deberían vivir) el arco más complejo y profundo de la historia

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Las mejores historias son aquellas en las que el protagonista es quien vive el arco más complejo y profundo de la historia, aquel que le da más sentido a la temática y que permite que el de los secundarios tome forma cuando los comparamos.

De nuevo, nos encontramos con la clave: como el protagonista es el personaje más interesante, todo lo que viven los secundarios es simplemente una forma de explorar de una forma más superficial otro aspecto u otra perspectiva de la lucha del principal.

Por ejemplo, en El Señor de los Anillos, la lucha de Frodo contra el anillo, toma fuerza cuando vemos todas las veces en las que los secundarios, sin ser manipulados incesantemente por una fuerza malévola, se equivocan y les cuesta tomar el camino correcto, aunque lo conozcan.

Todas esas historias secundarias no hacen más que ejemplificar lo impresionante que es la guerra de Frodo y por qué su victoria agridulce al final tiene mucha más profundidad de lo que esperarías.

Si te quedas con tu idea de que Frodo es un llorón y que, como típico protagonista, es un héroe aburrido, entonces jamás serás capaz de extraer toda la complejidad que tiene el libro en el que está.

¡Y listo! Como dije antes, no estoy diciendo que te “tienen que gustar los protagonistas”, ¡simplemente te sugiero que no te cierres a ellos! Si lo haces, es muy probable que dejes que grandes historias pasen sin pena ni gloria frente a ti.

¿Y tú qué piensas? ¿Crees que tengo razón? ¿Crees que estoy equivocado? ¡Dímelo en los comentarios!

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