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¿Por qué no debemos satanizar las historias?

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¿Por qué no debemos satanizar las historias?

Si te desespera ver como tu mamá o los medios conservadores son demasiado rápidos para “satanizar” una historia que ni siquiera comprenden, ten un poco de paciencia. No sería muy raro que te vuelvas un poco así a medida que creces.

Esto sucede porque las historias pueden tener un impacto negativo en las personas y ser verdaderamente dañinas. Si todavía no lo ves, es porque has tenido la suerte de no toparte con una de ese estilo, pero en cuanto lo hagas empezarás a darte cuenta que tus padres no están tan locos como crees.

Sin embargo, justamente por eso es que quiero hablarte hoy sobre por qué, aunque se debe ser cuidadoso con ciertas historias, es muy mala idea satanizarlas de entrada y montarse en la ola mediática cuando pasa.

Si te interesa aprender más sobre el tema, ¡no pares de leer!

¿A qué me refiero con “satanizar las historias”?

Probablemente muchos de los que lean este artículo se acordarán de la “situación Yu-Gi-Oh!” donde los medios empezaron a acusar a la serie de ser un producto satánico para engatusar a los niños.

Acusaciones como estas han aparecido con toda clase de productos mediáticos como el videojuego de Pokemón y la canción de Aserejé, siempre teniendo pocas o nulas pruebas sobre el tema, pero recibiendo un seguimiento relativamente grande.

El verdadero problema aquí son las personas que, solo por leer un artículo o un tweet negativo sobre una historia, inmediatamente empiezan a hablar pestes de ella y a censurarla por completo, sin ponerse a pensar por su cuenta si lo que vieron está fundamentado en la realidad o no.

Eso es un problema inmenso porque precisamente tu rol como padre o simplemente como “adulto”, es guiar a los jóvenes; saltar a conclusiones precipitadas sirve de muy poco y, todavía peor, hará que pierdas credibilidad y dejen de escucharte incluso cuando tengas la razón.

Vamos, todos los que vivimos la satanización de Aserejé nos burlamos mirando para atrás porque fue una polémica tan ridícula que queda claro que los que la promovían eran más ridículos todavía.

Si no quieres formar parte de ese grupo de “ridículos” en el futuro, entonces debes evitar dejarte llevar y empezar a desarrollar un criterio maduro y profundo que te permita discernir qué clase de historias son dañinas y cuáles no lo son; porque, no te confundas, también es ridículo afirmar que ninguna historia es dañina y todo se vale.

¿Existe tal cosa como “historias satánicas”?

Uno de los aspectos más ridículos del arte de satanizar historias es que muchas personas genuinamente creen que el término es LITERAL; es decir, que efectivamente la historia fue realizada por el mismísimo diablo o por sus fieles seguidores.

De entrada te digo que, si existen historias así, son tan pocas que es prácticamente imposible que te topes con una a menos que entres en la Dark Web o algo por el estilo.

Dicho esto, lo que sí existe son historias inmorales, lo cual es drásticamente distinto a que sea una obra satánica.

Las historias inmorales aparecen por el simple hecho de que los escritores no son personas infalibles y si una persona inmoral y hueca crea una historia con la intención de “educar a su audiencia”, está claro que la obra dará lecciones inmorales y huecas.

Nota: es en parte por esto que los escritores no estamos para dar nuestra opinión, sino para explorar una idea que ni siquiera nosotros mismos podemos articular. Si quieres aprender más sobre este tema, visita mi artículo sobre el proceso artístico.

No es que el escritor sea un avatar de Satanás, simplemente es alguien con una brújula moral débil que cree saberlo todo.

Por eso prefiero que hablemos de “historias dañinas” en lugar de “historias satánicas”, porque es una definición que va mucho más al corazón del problema.

¿Por qué es malo dictarle a la gente qué ver y qué no ver?

El principal problema de decirle a la gente qué ver y qué no ver es que, te hagan caso o no, no les estás ayudando a generar un criterio propio, lo cual debería ser tu meta final.

Por ejemplo, Twilight es una historia que le enseña cosas muy malas a los jóvenes sobre cómo debe lucir una relación romántica saludable, pero precisamente por eso puede ser una herramienta útil para que el joven aprenda cómo luce una RELACIÓN ROMÁNTICA TÓXICA.

Lo fácil es vetarla y prohibirle verla, lo difícil (y más valioso, en mi opinión), es sentarte con él o ella y platicar sobre esa película al final, escuchando tanto lo que el otro tiene que decir como armando tus propios argumentos al respecto.

Ahora, supongamos que llegaste tarde al rodeo y te enteras que esa serie que a tu hijo, hermano menor o primito le encanta está tachada de satánica e inmoral en ciertos círculos. ¿Qué deberías hacer al respecto?

Bueno, si tu reacción es horrorizarte, apagarle la tele al muchacho y regañarlo por ver algo tan inmoral, digamos que tienes áreas de mejora.

Lo ideal sería que te sentaras A VER la historia en cuestión por tu cuenta y TÚ MISMO decidas si existe algo inmoral en ella y si esto amerita que la califiques como dañina.

Después, lo que tienes que hacer es HABLAR con el joven en cuestión para entender POR QUÉ le gusta eso que está viendo. Quizás él o ella ve algo ahí que tú no ves y eso te puede dar una pista sobre los conflictos que está viviendo en su día a día.

Al final del día, las historias nos gustan “por algo”, y lo que nos gusta hoy puede que no nos guste mañana porque ya no se relaciona con nosotros. Ayuda a los demás a ser capaces de hacer la distinción entre algo que “me gusta” y algo que “es bueno para mí”. Esa será una enseñanza que les servirá durante toda su vida.

¿Cómo identificar historias dañinas?

Está claro que el hecho de que una historia tenga un elemento inmoral no la hace dañina; después de todo, las buenas historias tienen personajes con fallas graves que cometen errores de juicio constantemente. Si todos fueran unos santos, no podría existir conflicto y, por lo tanto, no existiría una historia.

En realidad, las historias dañinas son aquellas que exploran ideas inapropiadas para la edad y madurez de quien las ve.

Por ejemplo, Berserk es una de las series más profundas y complejas que existen, pero tiene un contenido tan duro y adulto que la catalogaría como “dañina” para cualquier persona menor a 21 años.

De la misma forma, Twilight no es una serie para personas menores a 15 o 16 años, y aún así hay que estar abiertos al diálogo para que no se saquen conclusiones equivocadas.

Es por esto que los sistemas de “censura” están clasificados por edad porque hasta las mejores obras pueden ser dañinas si se experimentan en el momento equivocado.

Ahora, como adulto también hay que saber reconocer que ciertas historias con mensajes duros pueden ser muy buenas para los jóvenes.

Por ejemplo, Joker, si tienes más de 18 años, es una exploración increíble de nuestra sociedad, el resentimiento que genera el maltrato y cómo esto se transforma en violencia.

El Conde de Montecristo, si tienes más de 15 años, es perfecta para ilustrar la complejidad de la venganza y la crueldad de la injusticia.

Frankenstein, si tienes más de 14 años, es una exploración increíble de la dicotomía del monstruo, que nos enseña cómo la falta de moral y el miedo nos pueden convertir en criaturas abominables.

En algún punto, el niño que veía Kung-Fu Panda y Mulán, se convertirá en un adulto. Su mente y su forma de pensar se volverán más complejas a medida que procura descubrirse a sí mismo. En ese punto, muchas de las historias que eran “dañinas” hace unos años, se convertirán en sus mayores aliados, y debes ser capaz de reconocer esa transición.

Ahora, quisiera hacer una acotación más sobre las “historias satánicas”. Hace poco vi que la película de Disney+, Red, la estaban acusando de ser del diablo porque hay una escena “de un ritual con círculos que es igual a la del exorcista”.

Esto es RIDÍCULO y la forma más sencilla de notarlo es VIENDO LA PELÍCULA. ¿Por qué? Bueno, porque el contenido narrativo, que es lo que importa, no fundamenta ese rumor en lo absoluto.

Red es la historia de una niña y una madre que están aprendiendo a lidiar con la transición de la primera a la pubertad. El panda es una representación de los cambios emocionales súbitos que viven las mujeres cuando les llega el periodo y también la necesidad de rebeldía que surge en esa edad.

Al final, la historia tiene un bonito mensaje sobre cómo, aunque la dinámica entre ellas cambie, seguirán siendo madre e hija y ese es un lazo que nunca puede quebrarse.

No me malinterpretes, Red es una historia repleta de conveniencias narrativas y personajes secundarios unidimensionales, pero no es una historia satánica, y ese es mi punto.

Quien ve la historia y analiza lo que está ahí en lugar de añadirle elementos de su propia cosecha, puede ver esto con claridad, y justamente por eso necesitas acostumbrarte a crear un criterio propio en lugar de escuchar todo lo que dicen los demás.

¡Y listo! Espero que este contenido te haya parecido interesante. Si estás de acuerdo conmigo o no, asegúrate de dejar tu comentario. ¡Me encantaría leerte!

Publicado en Escribir

Un pensamiento en “¿Por qué no debemos satanizar las historias?

  1. Uno que pasaba por aquí

    Esa persecución aparece (en mayor o menor medida, tampoco quiero entrar en muchos detalles) en la cuarta temporada de Stranger things, aunque enfocada en los juegos de rol (una afición que ha tenido sus rifi-rafes con la opinión pública). Hablando de Stranger things, ¿Tienes algún artículo sobre ella o planeas hacerlo? Me parece una gran serie y me gustaría ver un análisis tuyo. Y si no la has visto, te la recomiendo.

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