La venganza como elemento narrativo: ¿cómo construirla?

Algunas de las historias más poderosas, intrigantes y apasionantes que existen, han tenido como núcleo la venganza como elemento narrativo.

Y no es para menos, después de todo, la venganza como tal es un sentimiento tan obsesivo y profundamente destructivo, que es capaz de convertir a la persona más virtuosa en un absoluto monstruo que destruye todo a su paso.

Por supuesto, la venganza no es solo eso y es importante entenderla a fondo para poder construir una historia o arco de personaje que genuinamente la construya como es debido.

En este artículo, exploraremos este elemento narrativo a fondo, así que si te interesa saber más sobre el tema, ¡no pares de leer!

¿Qué es una venganza desde el punto de vista narrativo?

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La venganza es simplemente una retribución por un mal causado que la víctima inicial reclama sobre su victimario.

Es decir, la venganza solo puede tener lugar cuando un agravio (o lo que es percibido como un agravio) cae sobre una persona, pero, al mismo tiempo, está sujeto directamente a los sentimientos de la víctima en cuestión y qué tanta injusticia y/o sufrimiento extrae de lo que le sucedió.

Por ejemplo, es muy probable que si alguien mata a tu cachorrito y roba tu choque, a lo mucho quieras que la persona en cuestión vaya a prisión por una buena cantidad de tiempo, pero si eres John Wick, el valor emocional que ambas cosas tienen es tan grande que serás capaz de iniciar una terrible matanza hasta dar con el culpable.

Justamente eso es lo que hace que este elemento sea tan interesante y recurrente: como depende tanto del personaje en cuestión, existe una altísima probabilidad de que se sienta fresco y único, incluso si ya has visto algo conceptualmente similar con anterioridad.

¿Qué representa la venganza como símbolo?

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Un error que suelen cometer los escritores novatos o las personas con un entendimiento superficial de la moralidad de la venganza, es creer que este elemento representa una maldad incuestionable.

Si bien es cierto que se vale “poner la otra mejilla”, también existe el concepto de “justicia”, y lo que hace que la venganza sea tan obsesiva es que, cuando el personaje sufre la injusticia, queda para siempre marcado con el horrible sentimiento de que el culpable jamás pagará por lo que hizo.

Es decir, si bien la venganza puede convertirse en algo realmente destructivo y cruel, que termina devorando todo a su paso, también representa una especie de equilibrio, donde el balance del mundo previamente destruido por la injusticia, se reestablece.

De hecho, es justo por esa cualidad que podemos entender la obsesión del personaje y se siente satisfactorio cuando eventualmente el culpable recibe su merecido.

Quizás no quieras aceptar esto, pero es incuestionable. Digamos, si alguien entra a tu casa, golpea a tu papá y le rompe la rodilla a tu mamá, roba todo el dinero que tienen y secuestra a tu hermano, no te podrás quedar tranquilo. Es decir, es inhumano esperar que tu reacción sea “bueno, la venganza no traerá nada bueno, es mejor dejarlo así”.

Nadie sería capaz de entender tu forma de pensar y tu actitud será interpretada como un acto de cobardía en lugar de una medida moral virtuosa, pero, más allá de eso, ni siquiera tú podrías vivir contigo mismo.

¿Por qué? Porque la razón principal por la que la venganza se convierte en una obsesión, es que el personaje pierde su paz interior, se vuelve completamente incapaz de vivir su vida con normalidad sabiendo que el causante de su miseria sigue por ahí como si nada.

Obviamente, esto depende en buena parte de qué tan terrible haya sido el mal sufrido, pero es algo que está presente de una manera u otra. Por eso, la capacidad de perdón y de reflexión son cruciales para el arco del personaje, ya que explorar esos dos elementos es lo que impedirá que caiga en la locura o, por el contrario, se rinda ante ella.

Justo es ese conflicto interno lo que hace que la venganza sea un elemento tan interesante, porque en cualquier momento puede tomar una dirección o la otra.

Cómo construir una historia de venganza

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Para ser honesto, si quieres ver en la práctica cómo se construye una historia de venganza, no tienes que hacer más que leer el Conde de Montecristo, la obra maestra de Dumas que maneja con tanta profundidad este elemento, que es probable que ninguna otra historia llegue alguna vez a superarla.

Tiene un balance perfecto de las cualidades justicieras de la venganza así como de los pozos destructivos en los que sumerge a los vengadores. Ese libro es prácticamente un manual de cómo construir esta clase de historias, así que si quieres aprender a fondo sobre este elemento, ¡asegúrate de leerlo!

Por supuesto, si no te sientes con ganas de leer un libro de más de mil páginas en este momento, deja que te resuma a grandes rasgos cómo se desarrolla la venganza en las historias.

Desarrolla con cuidado a los personajes

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Como mencioné antes, la venganza es un elemento profundamente subjetivo, ya que no todos le damos el mismo valor a las mismas cosas. Por ejemplo, por mucho que la mayoría de las personas quieren a sus padres, quizás haya algunos que los odian y, dependiendo de su carácter, tal vez no vean con malos ojos que algo malo les suceda.

Es un ejemplo oscuro, pero no olvides que estamos lidiando con uno de los fenómenos más terribles de la existencia humana, y no puedes asustarte al pensar estas cosas si realmente quieres manejar el símbolo con honestidad.

Además, entender a tus personajes y desarrollar las motivaciones detrás de su búsqueda de venganza es absolutamente necesario para que la audiencia pueda meterse emocionalmente en la obra.

Aquí no se trata solo de construir a la víctima que quiere vengarse, sino también a los victimarios y, todavía más importante, a los espectadores inocentes que aparecen como daño colateral a pesar de que no tienen nada que ver con lo sucedido.

Por ejemplo, en el Conde de Montecristo, Edouard Villefort, un pequeño niño que no tenía ninguna vela en este entierro, termina envenenado y muerto por razones que ni siquiera era capaz de entender.

Por supuesto, esto no tendría el peso que tiene si no conoces más detalles sobre la familia Villefort y el rol que Gérard Villefort jugó en la miseria de Edmond.

Estos elementos se vuelven reales e impactantes precisamente porque Dumas se tomó el tiempo de construirlos y explorarlos.

Dale peso y consecuencias claras al momento de injusticia

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Las amo

En una historia de venganza, es crucial que la audiencia se identifique con el personaje que se quiere vengar.

Después de todo, recuerda que la naturaleza de este tipo de historias las empuja a convertir a la víctima en un vengador; es decir, hace que se vuelva tanto un justiciero como un victimario, y ambos aspectos del personaje necesitan sentirse justificados para que la obra se vuelva atrapante.

¿Por qué? Porque es justo esa terrible sensación de querer que el protagonista se vengue, pero al mismo tiempo entender que seguir ese camino lo destruirá, es lo que hará que tus lectores no puedan parar de leer o que tus espectadores se queden pegados al asiento.

Para lograr esto, no hay nada mejor que darle peso y consecuencias a la injusticia sufrida por el personaje. Tiene que sufrir por lo que le hicieron, tener traumas profundos que le impiden continuar con su vida y, en buena medida, ser incapaz de volver a la vida que tenía antes del agravio.

Por eso es muy común que las historias de venganza inicien con una muerte, porque sin importar qué suceda en el futuro, el daño jamás podrá ser remediado. Algunos toman esto y lo convierten en un símbolo superficial como “matarte no me devolverá a mi familia”, pero esto es bastante ridículo, porque lo que perseguía el personaje no era simplemente equilibrar la balanza, sino recuperar la paz interior que le fue arrebatada.

Claro está, no estoy diciendo que los arcos de venganza siempre deben terminar en asesinato, pero si no lo van a hacer, tienen que haber trabajado con muchísimo cuidado la redención del vengador y explorado su capacidad de perdón.

En pocas palabras, el vengador no perdona al victimario por una falacia lógica, sino que lo hace porque logró recuperar su paz interior a través de un arco de crecimiento poderoso y difícil.

Curiosamente, una película que hace esto de manera genial es Kung Fu Panda 2, donde Po detiene a Shen, pero no lo hace por venganza, ya que consigue previamente estar en paz consigo mismo, con el dolor de su pasado y aprende a apreciar los hermosos momentos que llegaron como producto de la injusticia.

Es un enfoque muy profundo y genial que queda perfecto con el personaje, en parte porque, como Po no recuerda a sus padres, entendemos que su dolor viene de la idea de “lo que pudo ser”, en lugar de “lo que perdí”. En el segundo caso, es mucho más complicado que el personaje perdone, y de verdad tienes que construir un arco espectacular para que tenga sentido.

Enfócate en el arco del personaje que quiere vengarse

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Siguiendo la línea del punto anterior, está claro que el arco del vengador es crucial para la historia. Después de todo, es ese arco el que determina lo que representará la temática final de la obra y lo que justificará todas las cosas horribles que acontecieron a lo largo de ella.

Por ejemplo, en The Last of Us Part 2, la venganza de Ellie está muy mal construida, porque cuando perdona a Abby al final, realmente no hay un arco de personaje que justifique esa decisión.

Los escritores intentaron forzar un flashback para manipular al jugador, pero los símbolos narrativos no están presentes, y por eso la mayoría de las personas no se van con la finta. Quizás haya algunos que, como empatizaron con Abby, estén contentos de que no la asesinan, pero eso no hace que la decisión de Ellie tenga sentido.

Escucha, créeme que entiendo todo lo que quisieron hacer con ese final. Me queda clarísimo que al final tratan de decir que Ellie perseguía a Abby porque ella le quitó la oportunidad de perdonar a Joel por lo que hizo en el primer juego, y que si puede perdonar a Abby, entonces, simbólicamente, está perdonando a Joel también.

El problema es que esto no se trabajó en el arco de Ellie, sino que se metió a la fuerza al final para hacerte creer que todo tiene sentido. Esto empeora cuando te fijas en el contraste con Abby, un personaje que perdió todo por su venganza, y aún así no muestra el menor signo de arrepentimiento por lo que le hizo a Joel.

En pocas palabras, vengarte o no vengarte termina siendo lo mismo en la historia, y ese enfoque nihilista hace que la historia en general no tenga ningún valor, porque lo que nos están diciendo es que, si Ellie salía o no en busca de Abby, nada hubiera cambiado (excepto por las docenas de cadáveres que ambas chicas dejaron tras de sí; esperemos que ninguno de esos cuerpos sin nombre tenga familiares que lo quieren).

Por eso, es crucial que desde el inicio estés muy claro de lo que quieres conseguir con el arco de tu personaje y la conclusión que le darás a su venganza. Cuando te decidas, asegúrate que los eventos de la historia lo invitan constantemente a la reflexión y a explorar su capacidad de perdón.

Así el desenlace se sentirá satisfactorio en lugar de falso y forzado.

Trabaja los símbolos de una manera profunda

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Volviendo un poco al ejemplo de The Last of Us Part 2, parte del problema de que el arco esté mal construido, es que los símbolos tampoco tendrán sentido. Esto se vuelve todavía peor cuando tomas en cuanta la disonancia ludonarrativa inherente en los videojuegos violentos, pero al final del día es una consecuencia de una narrativa mal construida desde el punto de vista simbólico.

Para no seguir hablando de historias de venganza mal construidas, hablemos de una que está bien hecha: la venganza de los Winchester contra Azazel en Supernatural.

Tanto el padre como los hermanos, están en buena medida obsesionados con la criatura y desean con todas sus fuerzas encontrarla y destruirla, pero también están en constante conflicto porque cada vez es más evidente que su moralidad y amor familiar los encadena y los pone a merced del demonio.

Entonces, los símbolos están constantemente trabajando lo que los personajes sienten y lo que la venganza en sí representa. Para cuando llega el desenlace de la trama, todo cayó en su justa medida. Con el villano recibiendo su merecido, pero los héroes logrando mantener una buena parte de su humanidad.

Este es el típico caso donde el balance moral se maneja de forma espectacular, a pesar de que la venganza sí tuvo lugar. Por supuesto, Supernatural tenía la ventaja de que el victimario era un demonio cruel y sanguinario, pero de todas maneras necesitaba trabajar con cuidado los símbolos presentes en los arcos de los personajes y lo hizo a la perfección.

¡Eso tiene mucho mérito!

¡Y listo! Espero que ahora entiendas con mucha más claridad de qué se trata la venganza como elemento narrativo.

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