¿Cómo crear monstruos terroríficos para tu historia?
En la fantasía y el terror, es muy normal que encontremos criaturas interesantes y poderosas, pero realmente no es tan común que hallemos monstruos terroríficos que de verdad nos pongan los pelos de punta.
Eso es porque hay elementos muy específicos que necesitan estar presentes en la historia para que el monstruo tenga oportunidad de hacernos perder la esperanza.
Si quieres descubrirlos, ¡sigue leyendo!
¿Qué es un monstruo (narrativamente) terrorífico?
Primero que nada, definamos a qué me refiero con que sea terrorífico desde el punto de vista narrativo.
Hago esa distinción porque pueden existir monstruos muy feos que te den miedo cuando ves un póster de ellos, como la monja del Conjuro o la niña del Exorcista, pero que no significa que sean aterradores en el contexto de la historia. Estos monstruos le darían miedo a cualquiera solo por su presencia, pero una imagen no lo es todo en la construcción de historias y, especialmente, sensaciones de terror.
Esto es tan cierto que monstruos que participan en historias que, de buenas a primeras, no son de miedo, pueden causarte escalofríos más violentos que cualquier criatura de un film de horror. Este es el caso de las hormigas quimera en Hunter x Hunter o los Titanes en Attack On Titan.
Esto es una diferencia importante, porque si no entiendes el concepto puedes terminar creando monstruos patéticos (como los zombies modernos) o desvirtuando los que ya existen (como los Depredadores).
La clave está en los elementos que forman parte de la construcción del monstruo, ¡deja que te los comparta!
Dales la ventaja
Para que un monstruo pueda ser terrorífico, necesita tener la ventaja siempre que está en escena. Es por eso que en historias como Bleach los Hollow no dan miedo, porque los personajes están a su nivel y los monstruos no tienen el poder para arrasar con los principales.
Como regla, siempre deberías procurar que la primera aparición del monstruo sea inolvidable. Que logre asesinar a uno o varios personajes principales o por lo menos representar un reto exponencialmente mayor a cualquier otro presentado hasta el momento.
Haz que las herramientas y habilidades de los principales se sientan inútiles y simples, haz que se desesperen a medida que todo lo que intentan falla y la probabilidad de salir con vida se hace cada vez más pequeña.
Muchas historias introducen a sus monstruos haciendo que salten de un lado a otro amenazadoramente, persigan a los protagonistas y luego mueran de un balazo o un golpe fuerte a la cabeza. Si bien esto no es malo en sí, es muy contraproducente si lo que buscas es que tu monstruo sea terrorífico.
Recuerda que si tu audiencia está enganchada, se proyectarás en los personajes. Si les das pocas probabilidades de éxito, más metidos estarán en la trama y serán capaces de sentir en carne propia lo que experimentan sus héroes.
¡Ese es el truco!
Haz que formen parte de la temática
Los monstruos necesitan estar adheridos a la temática para tener valor narrativo. No metas una criatura solo porque sí, sino que intenta entender por qué las características que tiene son vitales para contar la historia que vas a contar.
¿Por qué un hombre lobo? ¿Es por la luna? ¿Tratas de hablar de la naturaleza violenta y bestial del hombre? ¿Por qué un fantasma? ¿Quieres tocar el miedo al más allá? ¿La tortura de morir con arrepentimiento en el corazón? ¿Por qué un alienígena come hombres? ¿Vas a involucrar el horror cósmico? ¿Jugarás con la idea de la minúscula importancia de un organismo en un vasto, inexplorado y tenebroso universo?
Esto necesitas tenerlo en consideración, o de lo contrario tu monstruo solo será una decoración con mucho maquillaje.
Crea protagonistas inteligentes, pero vulnerables
No hay nada más desesperante en una escena que, se supone, debería dar miedo, que un personaje actúe como un completo idiota para aumentar la tensión. Se siente falso y tonto, y rápidamente rompe tu inmersión porque no puedes evitar pensar “si yo fuera él, hace tiempo que me habría salvado”.
El miedo se va, porque la respuesta es tan obvia y la solución tan fácil que empiezas a creer que el monstruo no es la gran cosa si simplemente puedes derrotarlo o escapar con poco esfuerzo.
Es por eso que tus personajes deben tener cierto nivel de inteligencia y ser capaces de identificar soluciones creativas al peligro al que se enfrentan. Esto, incluso cuando sale bien para el personaje, aterra a la audiencia porque les hace creer lo contrario: “si hubiera sido yo en esa situación, ya me habría muerto”.
Si haces eso unas cuántas veces, entonces la audiencia, inconscientemente, desarrollará la idea de que el monstruo es letal y que jamás le gustaría cruzarse con él.
Sin embargo, no cometas el error de hacerlos demasiado fuertes. Siempre debe existir una alta vulnerabilidad. No les des armas (a menos que sea estrictamente necesario) ni tampoco les enseñes cómo usarlas. Deja que se sientan vulnerables y que todas las probabilidades están en su contra.
Si lo haces bien, ¡tu audiencia temerá al monstruo y la historia se fortalecerá!
Utiliza la menor cantidad de conveniencias narrativas que puedas
Créeme que te digo que no hay nada peor para la fuerza terrorífica de un monstruo que abuses de las conveniencias narrativas para que tus protagonistas sobrevivan.
Seguramente esta escena te resultará familiar: el protagonista está acorralado y herido, pero el monstruo se le queda viendo amenazadoramente, dando tiempo a que llegue alguien a interponerse entre su comida y él.
A esto también añádele reglas tontas y exageradas como que no puede tocar la luz, un collar de ajo lo repele, etcétera.
Si bien no está mal que tu monstruo se mueva de acuerdo a un sistema mágico, debes ser muy cuidadoso con la clase de elementos que colocas, porque si resulta que es muy sencillo mantenerlo a raya, entonces no hay verdadera razón para temerle.
Si de verdad lo único que necesito para cuidarme de Drácula es usar un collar de ajo, entonces llevo uno a todas partes y se acabó, soy invencible. Le debería tener más miedo al ratero de la esquina, que es inmune al peligroso ajo, que a este monstruo trascendental y siniestro.
El truco está en que los mecanismos de defensa sean poco confiables y apenas sirvan para comprarte tiempo, no que actúen como kriptonita para tu criatura de las tinieblas.
A su vez, no dejes que tu protagonista se salve de situaciones claramente mortales de la nada porque el monstruo de repente decidió perdonarlo o porque tiene que seguir un montón de reglas rebuscadas para llevarse un alma.
La presencia del monstruo debe ser peligrosa por sí misma y amenazar constantemente el bienestar de los personajes.
¡Y listo! Haz todo esto y serás capaz de crear un monstruo verdaderamente terrorífico.
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Isaias
tranquilo