¿Cuál es el número correcto de personajes que deberías manejar?

Una pregunta que me han hecho muchos seguidores del blog, de la página de Facebook y de Wattpad, es “¿cuántos personajes debo incluir en mi historia? ¿Existe un número correcto?”, y lo cierto es que no es una pregunta fácil de responder.

Por esa razón, pensé que lo mejor sería escribir un artículo donde hablemos sobre este tema a fondo y cubramos todo lo que hay que cubrir.

Si te interesa, ¡sigue leyendo!

Antes de empezar, definamos a qué me refiero con “personaje”

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De ahora en adelante, cuando hable de personaje en este artículo, me estoy refiriendo exclusivamente a personajes principales y secundarios. Los terciarios no entran para nada dentro de lo que voy a decir.

Dicho de otra forma, el cartero que lleva la mala noticia de que se murió el esposo de la protagonista en la guerra, y luego no vuelve a aparecer, no cuenta como personaje para efectos de este contenido.

¿Por qué? Porque estos personajes suelen tener roles tan pequeños en la historia que su inclusión pocas veces (si es que alguna vez) sirve para otra cosa que no sea utilizarlos como un vehículo narrativo para establecer un elemento o mover la trama hacia adelante.

Esto no es realmente un problema, pero no es el enfoque de este artículo. Aquí lo que queremos es aprender a identificar a cuántos personajes debemos darle importancia narrativa y temática en la historia, lo cual nos lleva al siguiente punto.

Depende

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Ciertamente, existe un número correcto de personajes para cada obra, pero la verdad es que ese número depende completamente de la clase de historia que quieres contar.

Puedes tener una historia como One Piece, donde hay miles de personajes que generan repercusiones en la trama, o Náufrago, donde prácticamente la película entera se centra en un solo personaje.

Por eso es difícil responder esta pregunta, porque cada escritor me la hace en relación con su historia e, incluso si la he empezado a leer, hay demasiados factores que solo el autor conoce, y no hay forma de que yo pueda meterme en su cabeza y darle un número exacto.

Dicho esto, sí puedo darle una idea de lo que necesita para que cada uno de sus personajes tenga un lugar. Después de todo, el problema no es que haya muchos o pocos personajes, el problema es que sobren.

Factores que debes considerar

Como yo lo veo, hay 5 factores que debes tomar muy en cuenta a la hora de determinar la cantidad de personajes que necesitas incluir en tu historia.

¡Deja que te los comparta!

1. Longitud de la trama

Obviamente, la longitud de la historia importa muchísimo a la hora de definir la cantidad de personajes que podrás incluir.

Recuerda que, para que un personaje principal o secundario sea interesante y memorable, debe ser explorado en la trama y tener algún tipo de arco a lo largo de la historia.

Por eso, si estás planeando una obra corta con una sucesión de acontecimientos puntuales, lo mejor es que procures incluir pocos personajes, de forma tal que tengas oportunidad de darle peso narrativo y temático a todos.

Un gran ejemplo de esto es El Vampiro de John Polidori, una obra bastante corta con pocos personajes, pero que cada uno es memorable y genera un impacto poderoso en la historia.

Otro que es un experto en este arte es Edgar Allan Poe, donde casi todos sus relatos cuentan con pocos personajes, pero todos son lo suficientemente interesantes para aportarle a la narrativa todo lo que necesita.

Por supuesto, la verdadera complejidad está en las historias largas, en las odiseas épicas que se extienden por miles de páginas, cientos de episodios y franquicias de cine o videojuegos.

Ahí, la cantidad de personajes importantes suele ser exhorbitante, y requiere mucha planeación y disciplina manejarlos a todos correctamente. Algunas historias que lo han logrado a la perfección son One Piece y el Señor de los Anillos.

El truco aquí es que los personajes tienen permiso para salir y entrar de la narrativa a conveniencia de la historia. La clave es que haya un elenco fuerte de principales que actúan como vínculo entre los distintos puntos de la trama.

De esta forma, incluso si se separan, el enfoque puede moverse de un lado a otro sin que la obra pierda su congruencia. Es por algo que el primer libro de Tolkien se trata principalmente de la relación entre estos personajes principales.

Nota: de hecho, es por esta técnica narrativa que el primer libro de Jagger (Ganador de los Wattys 2019) tiene la estructura que tiene. Para poder manejar la envergadura del conflicto que se avecina, necesitaba primero establecer el grupo de personajes principales que lo llevarán sobre sus hombros.

2. Enfoque de la historia

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Otra cosa importante que considerar, es el enfoque que tendrá la historia. Por lo general, historias que buscan construir algo más oscuro y personal, necesitan un elenco de personajes reducido, de forma tal que tengamos mucho tiempo para explorar la psicología de cada uno de los participantes.

Crimen y Castigo es una obra maestra en parte porque ningún personaje sobra, y prácticamente todos son explorados de una forma psicológica profunda que los hace memorables y únicos.

Si Dostoyevsky hubiera cometido el error de meter uno o dos personajes de más, le hubiera costado mucho mantener la tensión de la historia y la atención del lector habría estado más dispersa.

En el caso de historias con un enfoque más relajado o aventuresco, lo normal es que haya una gran cantidad de personajes que entran y salen del relato, de forma tal que la narrativa se sienta cambiante y emocionante.

Es por eso que en la Historia Interminable, hay un elenco tan grande de personajes: porque parte del enfoque de la historia es presentar diversas aventuras que ayudan a nuestro personaje principal a evolucionar.

A su vez, en esta clase de obras, también es importante contar con varios villanos, de forma tal que cada uno rete al protagonista de formas distintas y su arco de personaje pueda evolucionar en incrementos a lo largo de la trama.

3. Complejidad y escala de la historia

Por supuesto, no estoy pretendiendo que una historia con pocos personajes carezca de complejidad, pero el grado de complejidad, en relación con la escala del conflicto, es un factor importantísimo para definir la cantidad de personajes que deberías manejar.

Por ejemplo, si quieres manejar una historia sobre las enfermedades mentales de una forma compleja y profunda, lo que más te convendría es hacer algo como Joker, con pocos personajes y una escala personal, de forma tal que puedas pasar mucho tiempo con tu protagonista y explorar su sufrimiento.

Las historias románticas, también se benefician de esta mentalidad, porque usualmente, una escala de conflicto grande con muchos personajes, tiende a alejar la atención del lector de la relación interpersonal de los protagonistas, ya que esta se empieza a sentir banal cuando se le compara con todo lo que está en juego.

En pocas palabras, si pretendes que tu historia maneje un gran número de facciones, un conflicto global y varias temáticas difíciles, necesitas muchos personajes que te ayuden a llevarla.

Esto puede parecer abrumador (y lo es), pero aquí es donde la planeación se vuelve una herramienta indispensable para cualquier autor.

4. Temática central

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Ahora, es imposible hablar de construcción de personajes sin mencionar la temática, después de todo, el verdadero rol de un personaje recae en la forma en la que afecta este elemento y le añade profundidad.

Si tu temática es compleja, tiene distintos puntos de vista desde los que puede analizarse y una ética que está fuertemente relacionada con el contexto, necesitas tener personajes que te permitan explorar cada una de esas perspectivas.

Claro, sé que ahora estás pensando “Pero, JEFS, prácticamente cualquier temática compleja cumple con esas características, ¿entonces siempre debo incluir decenas de personajes en mis historias?”. Pues no, no necesariamente.

Una temática puede tener muchos aspectos complejos, pero lo importante es qué tanto quieres trabajarla. Por ejemplo, si hablamos de la corrupción, podemos tocar temas como:

  • La corrupción que llega por la riqueza;
  • La corrupción que llega por el sufrimiento;
  • La corrupción que llega por la búsqueda de algo bueno;
  • La corrupción que llega por una autorrevelación negativa;
  • La corrupción que se cura por un daño causado;
  • La corrupción que se cura gracias al descubrimiento de una solución secreta;
  • La corrupción que se cura por una autorrevelación positiva;
  • La corrupción que se combate por medio de la justicia;
  • La corrupción que se combate por medio de la rebeldía;
  • ¡Y muchísimas más!

Cada una de estas perspectivas puede tener un personaje que nos ayude a entenderlas, pero eso no significa que debas manejarlas todas. Toma aquellas que compaginen con tu historia y lo que quieres sacar de ella.

5. Arco del personaje principal

Nunca se te olvide que el arco más importante de la historia es el de tu personaje principal y, en buena parte, el rol de los personajes secundarios debe girar en torno a ayudar que ese arco pueda cumplirse, ya sea creando situaciones particulares en la trama u ofreciendo oportunidades de enseñanza al protagonista.

Cuando incluyas un personaje, siempre considera cuál es el rol que cumplirá en la historia y cómo esto afectará el arco de tu personaje principal. Si la respuesta es “de ninguna forma”, entonces sobra y no lo deberías incluir en la trama.

Personajes muy bien incluidos en sus respectivas historias son Trinity en Matrix, Jiraiya en Naruto y Karen en Punisher.

Un ejemplo de personajes que sobran y están mal incluidos en una historia, son Jar Jar Binks en The Phantom Menace, Rose en The Last Jedi y Henry Bowers en It 2.

¿Estás listo para el reto?

¡Y eso es todo! Espero haber sido de ayuda. Con suerte, ahora podrás definir exactamente cuál es el número perfecto de personajes para tu historia, que seguro es muy distinto al de cualquier otra.

Si tienes alguna duda, o quisieras aportar algo a la conversación, ¡no dudes en dejar un comentario!

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