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Analicemos monstruos: fantasmas y las historias

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Analicemos monstruos: fantasmas

Los espectros y los fantasmas son probablemente los monstruos más clásicos que existen en el mundo, incluso más que otras criaturas como el hombre lobo, el vampiro y Frankenstein.

Todas las culturas que consideran que existe algo parecido al alma y la vida después de la muerte, han manejado la idea de los fantasmas en cientos de mitos alrededor del mundo.

Si te interesa aprender más sobre los fantasmas en la literatura y el rol simbólico que suelen cumplir, ¡no pares de leer!

Breve historia de los fantasmas en la literatura

El uso “formal” más antiguo que se recuerda de los fantasmas fue hecho por el historiador griego Felgón, quien dio origen a la leyenda de la esposa del filósofo Proclo.

Ya en el siglo XVI, los fantasmas aparecían en la literatura moderna por medio de Gonzalo Fernández de Oviedo, quien llego a narrar un caso real de fantasmas en su obra Batallas y quincuagenas.

En el siglo XVII esta criatura alcanzó su máximo esplendor con Hamlet de Shakespeare, El caballero de Olmedo de Lope Vega y El burlador de Sevilla de Tirso Molina.

A partir de aquí, la lista de escritores es virtualmente inacabable, pasando por Oscar Wilde hasta llegar a Stephen King.

Su inclusión es tan popular que es común que las historias de terror se clasifiquen como “historias de fantasmas”, sin importar si estas criaturas forman parte de la trama o no.

De hecho, es probable que de todos los monstruos fantásticos de los que hablamos en este blog, los fantasmas sean las criaturas que más personas creen que existen en la vida real.

Características tradicionales de los fantasmas

Las características de los fantasmas no suelen cambiar mucho a través de las culturas. Por lo general, suelen compartir estas particularidades:

  1. Representan una especie de “eco” de una persona fallecida.
  2. Son entes que tienen algún tipo de “asunto pendiente” en la tierra que no les permite descansar.
  3. Son inmateriales, incluso si pueden interactuar con el mundo físico.
  4. Suelen “atormentar” a los vivos, aunque no necesariamente por motivos nefastos (por ejemplo, pueden aparecer simplemente para pedirte que les des sepultura).

Cada una de estas características nos ayudará a interpretar cuál es el significado simbólico de los fantasmas y, por ende, comprender por qué son tan prevalentes en las culturas de todo el mundo.

Valor simbólico de los fantasmas

Curiosamente, los fantasmas no están en realidad relacionados con lo que sucede después de la muerte, sino que existen principalmente para explorar una de las ideas más complejas de la vida: ¿qué queda de la persona que muere?

Es por esta razón, de hecho, que no es tan raro que las personas crean en los fantasmas, porque es inevitable ignorar la frecuencia con la que interactuamos con “gente muerta”.

Isaac Newton, George Washington, Julio César… todas estas son figuras que fallecieron hace siglos, pero todavía hoy en día siguen “vivas” desde cierto punto de vista, y es por eso que nos resulta lógico creer que la esencia de una persona nunca abandona la tierra del todo.

Es por esto que tampoco es muy extraño que los fantasmas cumplan una especie de rol relativamente positivo en las historias en las que participan. Al final del día, son personas que nos pueden enseñar cómo conducirnos por el mundo gracias a las experiencias que vivieron.

En Un Cuento de Navidad, Scrooge es “atormentado” por un fantasma que en realidad termina salvando su vida porque le permite superar su avaricia y conectar con el mundo que lo rodea.

En Star Wars, Obi-Wan vuelve para guiar a Luke y ayudarlo a salvar la galaxia.

Ahora, está claro que en la gran mayoría de las historias de fantasmas, estos no son precisamente algo de lo que alegrarse, sino un monstruo y adversario terrible del que hay que huir a toda costa.

La pregunta de “¿qué queda de una persona al morir?”, sería respondida por los autores anteriores con algo como:

Quedan sus errores y, por ende, sus aprendizajes.

Queda su sabiduría.

Sin embargo, en las historias de terror, la respuesta tiende a ser más agresiva:

Quedan sus penas.

Queda su ira.

Queda su frustración.

Es por eso que los fantasmas suelen ser almas en pena que sufrieron una muerte atroz, y ahora se dedican a vengarse de todo humano que le recuerde su tráfico pasado.

En estos casos, los fantasmas representan los errores del pasado que vienen a buscarnos e imponer algún tipo de justicia. Por eso, el rol de los héroes no suele ser solo escapar del fantasma, sino descubrir por qué los persigue y encontrar una manera de frenar su sed de venganza.

Los fantasmas son una advertencia que le recuerda a los vivos que, incluso si creen que podrán cometer un acto atroz sin ser descubiertos, no podrán salvarse del castigo. Eso también explica por qué no es raro que la víctima del fantasma tenga una consciencia intranquila: al final del día, nuestra consciencia puede ser nuestro principal verdugo.

¿Has escuchado la expresión “los fantasmas del pasado”? Pues, supongo que ahora tiene mucho más sentido para ti.

¡Y con eso ya llegamos al final del artículo! Espero que te haya resultado particularmente interesante. Quizás, ¡podrías incluir a esta criatura en tus historias!

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