Sherlock Holmes: ¿es mejor la versión de la tele o la de los libros?

Hace poco conseguí algo de tiempo para ver la última temporada de la serie de BBC, Sherlock Holmes, protagonizada por nuestro queridísimo Benedict Cumberbatch (Doctor Strange, para los que no están familiarizados con el actor o Benigno Cumbrerara para los que están familiarizados con los memes), y, a pesar de que me encantó el show, no pude evitar pensar que estas reiteraciones del famoso detective siempre parecen estar varios pasos atrás de su contraparte literaria.

Si sueles leer mi blog o mis libros, seguramente sabes que NO soy un elitista de las letras y que me encantan muchísimo las películas y otros medios de entretenimiento. De hecho, incluso escribí un artículo para explicar cómo las películas pueden convertirte en un mejor lector.

Te cuento esto para que quede claro que no estoy criticando las películas y series de Sherlock para sonar interesante, sino porque genuinamente pienso que las libertades que se han tomado con el personaje no necesariamente han sido para su beneficio.

Si no has tenido la oportunidad de leer una novela sobre nuestro queridísimo detective, ¡espero que este artículo te impulse a hacerlo! ¡Comencemos!

Lo que hace a Sir Arthur Conan Doyle un absoluto genio

Es injusto hablar sobre Sherlock sin mencionar a la mente maestra detrás de las grandes hazañas de nuestro morador de 221B Baker Street. Sir Arthur Conan Doyle es, sin lugar a dudas, uno de los mejores escritores británicos que existen (lo cual es mucho decir) y su ingenio está plasmado en cada uno de sus escritos.

A pesar de que su única aportación a la literatura no fueron las historias de Sherlock Holmes, su legado quedó íntimamente ligado a este personaje, ¡y con buena razón!

Pero, ¿qué es lo que hace que un individuo con una inteligencia prominente y un gusto por la pipa y los sombreros extravagantes se vuelva un fenómeno cultural? Pues, hay varias razones.

La principal, es el hecho de que Sherlock es un agente del bien. Personas con mentes menos privilegiadas han demostrado ser capaces de cometer fechorías indescriptibles y salirse con la suya, por lo que da miedo pensar en lo que alguien como Sherlock podría ser capaz.

Por suerte, nuestro amigo decidió por cuenta propia dedicarse a ayudar a las personas y encuentra una infantil satisfacción en descifrar los curiosos enigmas que le presentan sus clientes. De hecho, en muchas ocasiones parece no tener ningún tipo de interés en la remuneración que su trabajo, supuestamente, debería darle.

Dicho de otra forma, admiramos a Sherlock por lo inteligente que es, pero lo amamos por el tipo de héroe que nos inspira a ser. Este balance, que de buenas a primeras puede parecer simple, es mucho más difícil de alcanzar de lo que aparece y Sir Arthur Conan Doyle supo hacerlo a la perfección.

¡He ahí el genio!

Entonces, ¿cuál es el problema con las películas/series?

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“¡No, no está bien!

Como no quiero que me malentiendas, deja que lo diga lo más claro posible: ¡me encantan las iteraciones de Sherlock Holmes tanto en la pantalla grande como en la pequeña! De hecho, también disfruto mucho las series claramente inspiradas en este personaje como The Mentalist o Numbers, pero hay algo que siempre se repite en la forma en que el señor Holmes es actuado: Sherlock es un patán.

Entiendo que en las películas esta cualidad es parte de su encanto, y también me causa risa cuando la versión de Benedict dice cosas como “¡No soy un psicópata, soy un sociópata bien ajustado!” o cuando Robert Downey Jr. dice con acento inglés frases sarcásticas que desesperan a Watson.

Dicho esto, me incomoda mucho que Sherlock siempre sea pintado como un inadaptado, patológico y deshumanizado personaje, especialmente en la versión de Benedict, donde Sherlock es más un robot que una persona (lo cual es incluso una parte central de la trama y su relación con Watson).

Me temo que esto es un problema que parece haberse vuelto parte del estereotipo del personaje inteligente: siempre tiene que estar demostrándole a todos lo listo que es o no se sentirá satisfecho.

Es como cuando en The Mentalist, Jesse empieza a caminar por el cuarto como si fuera autista mientras sus compañeros lo ignoran (visiblemente fastidiados) solo para que al final revele un grandioso descubrimiento que hace que todos en la sala se sientan como idiotas. Es divertido, sí, pero yo no quiero eso para Sherlock por lo que el personaje representa.

La esencia de Sherlock

La clave de Sherlock está en que, a pesar de ser intelectualmente superior a cualquier otra persona, es alguien humilde, fanático de los retos y que es capaz de sentir un gran amor por su prójimo.

De hecho, la esencia de Sherlock está marcada en su relación con Watson, alguien a quien Sir Arthur intentó hacer lo más terrenal posible de forma que el lector fuera capaz de imaginar claramente cómo sería su relación con este personaje si fuera capaz de conocerlo.

Aquí es donde las películas y las series fallan (en mi opinión), y deciden tomar un camino (quizás) más entretenido pero menos profundo.

En la pantalla grande y chica, la relación entre Sherlock y Watson es una especie de bromance en la que continuamente discuten y pelean el uno con el otro, aunque siempre queda claro que Sherlock valora a su amigo hasta cierto punto.

A pesar de que, al igual que todos, disfruto mucho estos intercambios, no puedo evitar pensar que me gusta mucho más la relación de admiración y respeto que estos dos hombres sostienen en las novelas.

Sherlock nunca pretende ser alguien normal y Watson no es ajeno a las excentricidades de su amigo, pero la relación entre ellos no es una especie de matrimonio llegado a menos que se basa en la dependencia. Por el contrario, para ambos su amistad es una de las partes más disfrutables de sus vidas.

No solo eso, sino que Sherlock constantemente demuestra que se preocupa profundamente por los sentimientos de los demás y es alguien que, a pesar de tener una gran fe en la lógica, jamás reduciría sus interacciones con las personas a fríos cálculos matemáticos.

No, Sherlock no tiene un extraño ego que supera la comprensión humana ni una total incapacidad para entender los sentimientos humanos. Por el contrario, muchos de sus casos fueron resueltos justamente porque nadie es tan empático como él.

Para mí, esta es una de sus cualidades más admirables e inspiradoras: el hecho de que sus “poderes” solamente hacen que sea más humano y cercano. Sherlock es un héroe en toda la regla, no un “sociópata bien ajustado”.

¡Pero bueno! Esa es solo mi opinión, ¡no tienes que estar de acuerdo conmigo aunque parezca que implícitamente sugiera que tenga la razón absoluta! Si no escribo así, el artículo sería aburrido, ¿no lo crees?

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2 Replies to “Sherlock Holmes: ¿es mejor la versión de la tele o la de los libros?”

  1. Yo he leído los libros y también he visto la serie y las películas, y debo decir que me parece que llevas razón. Soy una fanática de Sherlock Holmes y aunque disfrute como la que más siempre me dió esa sensación de que no se conseguía atrapar del todo esa esencia profunda que tiene. Me ha hecho feliz leer tu artículo, tanto porque vi que no soy la única que así piensa, como por… bueno, porque me parece que está muy bien escrito. ¡Muchas gracias! 🙂

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