Videojuegos: ¿por qué un lector debería darles una oportunidad?

Como bien sabes si leíste mi artículo sobre Devil May Cry, además de los libros, las películas y las series, otra de mis formas favoritas de disfrutar las historias son los videojuegos.

Entiendo perfectamente si no eres alguien que le entre a este tipo de entretenimiento e, incluso, podría comprender que creas que es una pérdida de tiempo y que es algo exclusivo de pubertos.

Lo cierto es que hay muchos videojuegos, como Fortnite y Call of Duty, que no son precisamente obras de arte y que están muy lejos de darle a un lector lo que busca: grandes historias. Sin embargo, creer que este tipo de juegos son la epítome de lo que la plataforma puede ofrecer, es lo mismo que pensar que Rush Hour es lo mejor que el cine ha creado.

De hecho, me atrevería a decir que existen varios videojuegos que, si te das la oportunidad de jugarlos, te sorprenderán y te engancharán más de lo que te imaginas.

Mi esposa, por ejemplo, no es para nada fanática de los videojuegos, pero ya hemos jugado juntos varios que le han encantado y que poco a poco le están haciendo cambiar de opinión. Nunca será su forma favorita de consumir historias, pero ya por lo menos es otra opción que tiene.

En este artículo, lo que quiero hacer es compartirte esas cosas que hacen que los videojuegos sean de verdad especiales y que tú, como lector, los disfrutes muchísimo.

¡Aquí van!

Te involucran en la trama

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Sé que una gran barrera de entrada para muchos es la complejidad que los videojuegos traen para aquellos que son nuevos en el medio. Esto, lamentablemente, es algo que los mismos gamers no entienden y que provoca que desmotiven a muchos novatos.

Después de todo, alguien que empezó como gamer desde pequeño difícilmente recordará lo complicado que es aprenderse los botones, mover la cámara, descubrir las mecánicas de un juego, etcétera.

Por ejemplo, yo caí en cuenta de esto casi a los 20 años cuando se me ocurrió la brillante idea de enseñarle a mi papá a jugar FIFA: “papá con la palanca izquierda te mueves, con X haces pases cortos, con O pateas al arco, con Cuadrado haces pases largos y centros, con Triángulo das pases al hueco, pero si presionas R1 al mismo tiempo los das por arriba, y, si haces lo mismo cuando pateas, tiras un globito, pero no lo cargues mucho porque se te va…”.

No aguantó ni 10 minutos antes de aburrirse y nunca he sido capaz de lograr que lo vuelva a intentar. Lo peor de todo, es que estoy seguro que hay varios juegos que mi papá disfrutaría muchísimo justamente porque existen botones y palancas.

Verás, aunque sea difícil aprender a usar un control o un teclado para jugar, lo cierto es que estas herramientas son las que te permitirán involucrarte activamente en la historia.

Cuando lees un libro o ves una película, eres un participante pasivo, la historia no te necesita para avanzar. En cambio, en un videojuego, el protagonista no puede hacer nada si tú no le ayudas. Tú tienes que hacer crecer tus habilidades junto al protagonista para que este sea capaz de salvar el mundo.

Es una sensación única que ningún otro medio te puede dar y que cambia por completo la experiencia.

De hecho, creo que jamás en mi vida he visto una película o leído un libro de terror que me dé más miedo que el 80% de los videojuegos de miedo. ¿Tú crees que es feo ver al asesino perseguir a su víctima? Pues, ¡imagínate lo terrible que es ser la víctima y tener que tomar decisiones de vida o muerte en tiempo real!

Ese nivel de inmersión te dará experiencias increíbles y te permitirá disfrutar las historias de una manera totalmente diferente.

Cuentan historias únicas

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Lo genial de los videojuegos no es solo la experiencia única que ofrecen, sino que también cuentan con la posibilidad de desarrollar historias que no se parecerán a nada de lo que hayas visto antes.

Por ejemplo, uno de los juegos favoritos míos y de mi esposa se llama Undertale. Este es un juego divertido, sencillo a primera vista y que parece que no tiene tanta gracia.

Sin embargo, a medida que avanzas, empiezas a darte cuenta que el juego aprovecha sus mecánicas para evolucionar su historia, hasta el punto que lo que hagas como jugador puede afectar de manera crucial el mundo virtual.

Es decir, si decides que vas a matar a todos los monstruos que hay en tu camino, tu personaje se hará despiadado, y los otros personajes de la historia empezarán a responder negativamente a tu persona. Si, por el contrario, decides ser bueno y perdonarles la vida, serás capaz de hacerte amigo de todos y beneficiar positivamente su mundo.

Cada camino que tomes provocará un final distinto y, por lo tanto, una historia diferente.

Créeme cuando te digo que en ningún otro sitio podría existir algo como Undertale, pero este no es el único ejemplo. También hay otros juegos como God of War, Spiderman, Bloodborne y Horizon Zero Dawn que aprovechan al máximo las ventajas del medio para contar historias únicas y que tienen su propio tipo de profundidad.

Quizás te cueste un poco desarrollar las habilidades necesarias para acabarlos, ¡pero la historia que obtendrás a cambio habrá valido la pena!

También saben desarrollar personajes

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Algunos de los mejores personajes que he visto en mi vida se encuentran en los videojuegos.

No deberías subestimar la importancia que tiene poder vivir en carne propia lo que el protagonista experimenta. Esto no solo ayuda a que te encariñes con este, sino que te permite interactuar con el resto de personajes de una manera mucho más íntima.

Toma por ejemplo The Witcher 3. En este juego (que de hecho es basado en una serie de novelas, cabe destacar) eres Geralt of Rivia, un hábil cazador de monstruos y criaturas mágicas que son peligrosas para los seres humanos.

Sin embargo, eso no es lo realmente interesante del juego. Lo que es increíble es que tú tienes el poder de tomar las decisiones claves que aparecen a lo largo del camino de Geralt. ¿Pelear o huir? ¿Negociar o amenazar? ¿Amor o peligro? Depende de ti y solo de ti construir la historia que Geralt protagonizará, y el resto del mundo y sus personajes se verán influenciados por lo que decidas hacer.

Todo esto se ve potenciado por un gran elenco de escritores y actores de voz que ayudan a que el mundo se sienta real, congruente y, por encima de todo, tuyo.

Lo mejor de todo es que The Witcher 3 ni siquiera es el único juego que hace esto. Incluso, los que son más lineales y ofrecen menos opciones al jugador, también son capaces de crear personajes memorables y grandiosos.

Además, otra ventaja que tienen los videojuegos es que pueden expandirse por muchas horas y explorar miles de tramas distintas que ayudan con esa construcción de personajes.

¡Te pierdes de mucho si no les das una oportunidad!

Están llenos de momentos inolvidables

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Si hablas con cualquier gamer, seguramente tendrá toda clase de recuerdos y momentos inolvidables relacionados con su hobby favorito. Por lo menos, todos los que conozco son así.

Todavía recuerdo cuando jugué por primera vez Devil May Cry 3 y, después de muchísimos intentos, logré vencer al boss final, quien resultaba ser hermano de mi protagonista.

A lo largo del juego, Dante (protagonista) y Vergil (boss final) si bien peleaban mucho entre ellos, dejaban claro que, en lo más profundo de su ser, seguían queriéndose como hermanos. Sin embargo, el deseo de poder de Vergil lo había llevado por un camino oscuro por el que Dante no quería seguirlo.

Al final, se ven forzados a pelear por última vez, esta vez hasta la muerte.

Tú, como jugador, estás emocionalmente involucrado. Para ese momento, llevas horas en la piel de Dante, entiendes lo que siente y comprendes su dolor. Sin embargo, al igual que él, tienes que dejar todo eso a un lado si no quieres que Vergil te derrote y cumpla sus tenebrosos propósitos.

Después de todo, Vergil es, sin lugar a dudas, el oponente más formidable al que te enfrentarás en el juego, y requerirá toda tu habilidad vencerlo. Cuando por fin lo logras, tienes una sensación profundamente agridulce: venciste a tu rival más poderoso, pero perdiste a tu hermano.

¡La última vez que jugué este juego tenía 14 años y todavía me acuerdo lo que me hizo sentir!

Entonces, ¡no te quites la posibilidad de experimentar algo parecido!

No te estoy diciendo que te envicies ni nada por el estilo, todo tiene que tener una medida. Simplemente, no dejes que unos tontos prejuicios eviten que descubras historias fantásticas.

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