Matar a tu protagonista: ¿cómo saber si deberías hacerlo?
Dependiendo de qué tan dramática sea tu historia y la forma en la que estés manejando el arco de tu personaje principal, es muy probable que te acerques al final de la historia preguntándote si está bien matar a tu protagonista o no.
Es una pregunta un poco difícil de responder, porque involucra muchas cosas que debes considerar.
Si te interesa conocer más sobre el tema, ¡este contenido es para ti!
Nota: para bien o para mal, en este artículo no daré ejemplos de protagonistas que mueren, sino de personajes secundarios importantes. Esto es principalmente para no spoilearte series, películas o libros que quizás quieras ver en el futuro.
¿Es válido matar a tu protagonista?
Para empezar, lo primero que debes saber es que matar a un protagonista es algo perfectamente válido, pero no por lo que la mayoría de las personas piensan.
No se trata de crear una “subversión de expectativas” o de llegar a un final poco cliché. Si esas son tus motivaciones, es muy probable que termines con algo que se siente insatisfactorio y hueco.
Matar a tu protagonista es algo que haces cuando te das cuenta que el arco del personaje tiene mayor simbólico y temático si concluye con su muerte, ya sea que esta provenga por un error o un acto de sacrificio.
Es algo que utilizas para elevar el valor artístico y narrativo de tu obra, así como profundizar el mensaje central de la narrativa.
Entonces, matar a tu protagonista es algo muy válido siempre y cuando tomes ese consejo a pecho.
Cosas que debes considerar antes de hacerlo
Por supuesto, tener el mindset es importante, pero también es poder ejecutar tus ideas de forma correcta.
Lamentablemente, hay tantas variables en una historia que no te puedo decir cómo construir este momento en tu narrativa. Lo único que puedo hacer es compartirte aquellos elementos que debes considerar para determinar si el personaje en cuestión debería morir al final o no.
¡Aquí te van!
Su arco de personaje
El arco de tu personaje, si estuvo bien construido, va a tener una meta, una que refleja si el personaje tendrá éxito o no. Sin embargo, hay veces en las que esa meta es algo abstracto, algo que no puede ser medido simplemente por lo que consiguió.
Por ejemplo, en Inifinity War, la muerte de Black Widow es genial, precisamente porque la meta del personaje era reivindicarse por todo el mal que había realizado antes. Ella se sentía dañada y sucia, que la mancha que traía en su alma jamás desaparecería.
Por lo tanto, que su último gesto sea sacrificarse por el bien de los demás (del universo entero, de hecho), es una demostración muy clara de que evolucionó como personaje, y le permitió cerrar su historia de una forma congruente con su contexto.
Fue muy agridulce, y siendo un inmenso fan de Black Widow me sentí terrible cuando lo vi, pero me queda la satisfacción de que, narrativamente hablando, fue la despedida ideal para el personaje.
La temática de la historia
Si hay algo que puede impactar completamente la temática de una historia, es precisamente que el personaje principal muera al final.
Eso es porque se convierte en un símbolo tan poderoso y memorable, que te será imposible que el resto de los símbolos no se vean afectados y, por ende, que el mensaje central de la historia lo haga también.
Esto es tanto un pensamiento alentador como una advertencia, porque puedes arruinar rápidamente lo que has estado construyendo.
Por ejemplo, en A Quiet Place, es un error garrafal que el padre muera salvando a sus hijos, porque justamente la temática de la historia gira en torno al hecho de que en una familia nos protegemos entre todos.
Es por eso que todos los personajes sufren de distintas maneras la muerte del hermano menor (que no es una coincidencia que sea justo el menor) al inicio de la película: todos fallaron en protegerlo.
Entonces, que el papá muera, si bien demuestra que quiere mucho a sus hijos, no soporta la temática, porque ahora la familia está de vuelta a cero; con otro familiar que murió sin que ellos pudieran protegerlo.
Suena interesante de entrada y es sin duda sorpresivo, pero no queda con la temática de la historia y por eso A Quiet Place sufre al final.
Las rutas narrativas que cierras
Otra cosa que es importante considerar es si el hecho de que tu protagonista muera cierra rutas narrativas interesantes.
Esto es especialmente crucial si estás pensando trabajar una saga con distintos tomos y secuelas. En esos casos, matar a tu protagonista te forzará a revivirlo en el futuro o a cambiar de protagonista y cerrar la posibilidad de explorar ciertas rutas narrativas que pueden nacer del conflicto del protagonista original.
Nada de esto es necesariamente un “deal breaker”, pero sí es algo que debes considerar con mucho cuidado, especialmente porque si optas por resucitar al personaje, le quitarás mucho peso a su sacrificio inicial; activamente quitándole valor narrativo al final de tu obra anterior.
Piénsalo bien
¡Y eso es todo! Si consideras con cuidado esos tres elementos, estoy seguro que podrás llegar a la conclusión correcta.
Matar a tu protagonista puede ser una decisión genial y puede lograr que tu obra se vuelva legendaria, pero solo lo conseguirás si ese final está atado al propósito narrativo del personaje.
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Evelyn Martinez Murgia
Muchas gracias, pero, aún tengo una duda, ¿Si el personaje muere por un sacrificio en la batalla final?¿Si tendría un impacto en el lector? O también si se usa para concluir la historia, ¿No está mal si se usa de ese modo?