¿Qué tanto debes estructurar una historia?

Este artículo sobre qué tanto debes estructurar una historia fue escrito por Larena_Aquifolia. Esta prolífica escritora española de Wattpad (con un Watty en su haber, cabe destacar) es amante de la ciencia ficción, y es particularmente buena en la construcción de mundos complejos y repletos de conceptos científicos interesantes. ¡Es lectura obligada si estás en Wattpad y eres fan de este tipo de historias!

Estructurar una historia para saber qué camino va a tomar es un proceso muy personal para cada escritor.

Por supuesto que existe la teoría. Existen miles de manuales que detallan cuáles son los pasos que se deben seguir para llevar la historia a buen puerto, qué técnicas son las que mejor funcionan según lo que se esté escribiendo y un sinfín de consejos cuyo objetivo es conseguir que tu historia cuadre a la perfección.

Yo no estoy en contra de los manuales, ni mucho menos. Me parecen útiles, sobre todo si estás empezando a escribir y no tienes ni idea de qué hacer con tu vida, pero, una vez que llevas algo de rodaje, creo que ceñirse a una manera concreta de estructurar una historia no tiene mucho sentido.

Justamente de eso te quiero hablar en este artículo, con la esperanza de ayudarte a que puedas estructurar una historia según tu propio estilo de autor o autora.

Sin planificación: técnica de la brújula

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Debo reconocer que soy bastante anárquica para la estructuración de mis historias. Depende mucho de lo que esté escribiendo: contexto en el que me encuentre, género narrativo, extensión del texto, etcétera.

Hace no muchos años, mi método consistía en ponerme a escribir, sin más, e ir decidiendo hacia dónde tiraría la historia en función de cómo se iba desarrollando la trama. No había apenas planificación por mi parte; nunca tenía un documento o un cuaderno donde apuntase los aspectos claves de la historia, ni nada por el estilo.

A esta práctica se la denomina la técnica de la brújula, que básicamente consiste en escribir a partir de una idea inicial sin demasiados quebraderos de cabeza.

Si tenéis buena imaginación (y sobre todo memoria), la técnica de la brújula os puede ahorrar casi todo el tiempo de planificación.

¿En qué historias he empleado esta técnica? Pues, en la primera novela de fantasía que escribí, por ejemplo.

Vale, tenía doce años y lo que tenía eran unas ganas de escribir que no podía con ellas, así que me ponía delante del ordenador y tecleaba sin pensar mucho en las consecuencias. Y, sinceramente, salió bastante bien para no haber planificado nada.

Esto es algo que te puede servir, pero quizás no es la mejor idea. Lo cual me lleva al siguiente punto.

Full planificación: técnica del mapa

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Después de ese proyecto inicial, decidí escribir mi primera novela seria cuyo género sería la ciencia ficción, Mara.

Y sí, empecé con la misma técnica de la brújula: un día tuve un sueño tan brutal que al día siguiente lo apunté en un documento de Word para poder ir escribiendo sobre la marcha más adelante.

Escribí varios capítulos sin un rumbo fijo; solo escribía lo que me imaginaba en esos instantes y poco a poco fui creando el argumento de la novela.

A mitad de la historia, comprendí que si quería escribir algo con cierta lógica, debía comenzar a planificar.  Necesitaba apuntarme las cosas; dejarme notas en cada capítulo para acordarme de en qué momento mencioné un detalle u otro. Necesitaba un método o una herramienta para organizarme en condiciones.

Lo primero que hice fue hacerme con el programa Scrivener. Tengo que decir que, desde que lo descubrí, no he vuelto a usar un Word para escribir mis relatos o mis historias. Es un programa maravilloso. Es caro, sí, pero yo lo he amortizado con creces.

Scrivener es un programa de escritura que permite la gestión de documentos, de los metadatos de esos documentos, notas, investigaciones, personajes, y todo lo que se os pueda ocurrir.

Básicamente te permite estructurar el texto; te permite montar “la escena del crimen” con sus hilos rojos conectando los diferentes hechos ocurridos (por cierto, existen otros programas similares a Scrivener, aunque no igual de potentes bajo mi punto de vista, que permiten realizar este tipo de planificación de manera gratuita).

¿Cómo viví mi “aventura planificadora”?

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Una vez tuve entre mis manos la herramienta, me puse manos a la obra con el montaje completo de la historia.

Os seré sincera, no seguí un método muy tradicional para ello: cogí todo lo que ya tenía creado y lo estructuré para que encajase bien.

Eso sí, pensé en cómo acabaría la historia y en los puntos claves por los que debía pasar la trama. Y, a partir de ahí, seguí escribiendo e incluso reescribiendo algún que otro capítulo que ya tenía.

El resultado de esta planificación fue una trama principal muy sólida y bien hilada. Todo encajaba bastante bien. Sin embargo, la historia carecía de subtramas.

Me centré tanto en el argumento principal, ¡que me desentendí de todo lo que ocurría más allá de él! Los lectores no sabían gran cosa de los personajes secundarios y de las relaciones entre ellos.

Así que, una vez acabada la historia de Mara, asimilé todo lo que había aprendido a lo largo de su proceso de creación y comencé a planificar la historia de Sagittarius, de género fantástico.

Esta nueva historia parte de una estructuración inicial. No hay improvisaciones, todo está pensado desde el inicio, y para ello he usado diversas herramientas y técnicas.

Para empezar, tengo todo centralizado en Scrivener (como no), aplicación que además de usar en el ordenador, puedo usar también en el móvil o en la tablet.

Esto es una gran ventaja, porque últimamente apenas tengo tiempo para escribir, y la mayoría de lo que escribo lo hago mientras voy al trabajo o mientras voy a casa. Todo lo que hago se queda almacenado en Dropbox y luego se me sincroniza entre dispositivos.

También tengo un cuaderno en el que comencé a desarrollar los puntos principales de la trama. Muchas de las ideas eran absurdas o no acabaron de encajar, pero de eso se trataba. Era un tira y afloja constante. Andaba por la calle y grababa audios en los que narraba la trama en alto, y luego, cuando estaba más tranquila, los escuchaba y decidía si tenía sentido o no.

Comencé a escribir los primeros capítulos, y a mitad de camino decidí que el argumento no era lo suficientemente sólido.

Volví a empezar.

Cuando llevaba varios capítulos, volví a decidir que no era suficiente.

Sí, volví a empezar, pero NUNCA borré un capítulo. Todo eso ya escrito es información valiosa, datos que puedo reciclar en un momento determinado. Todo se queda guardado en mi centralita de Scrivener para poder así tirar de ello en el futuro.

Finalmente, tras varios intentos, conseguí una trama que me agradó lo suficiente. La escribí de manera esquemática para crear el esqueleto, y más adelante creé otro documento en el que especifiqué qué ocurriría en cada capítulo.

Ahora mismo llevo ocho capítulos escritos, y si bien con Mara nunca supe cuánto ocuparía la historia, con Sagittarius puedo decir casi con total seguridad que la novela tendrá tres partes y mínimo veinte capítulos. Obviamente, esto puede cambiar, pero al menos ya sé que rumbo llevará mi historia.

Empleé la técnica del mapa, que al contrario de la técnica de la brújula, consiste en planificar la historia previa escritura de la misma.

Como habréis podido comprobar, tuve que recular en muchas ocasiones y “perder el tiempo” (a diferencia de la técnica de la brújula), pero, salvo que seas una persona con las ideas muy claras desde el principio, creo que este proceso es bastante habitual.

Por cierto, en Scrivener, además de la historia en sí, tengo carpetas para los personajes de la historia, con fotos que me inspiran y con sus características físicas y psicológicas. También tengo una carpeta con lugares y su localización en el mapa, otra con el vocabulario que me voy inventando, otra con las armas mágicas que se emplean, otra con curiosidades sobre los personajes, otra con páginas de interés que consulto de manera habitual, etcétera.

¡Guardo absolutamente todo para poder echar mano de ello si es necesario!

Técnica del copo de nieve

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Hasta la fecha no he empleado otra técnica para estructurar mis historias o relatos. Existen otras muchas maneras de planificar una historia, como por ejemplo la técnica del copo de nieve, que tiene varias fases:

  • Crear la historia a partir de una frase.
  • Una vez tienes la frase, narras la historia en un solo párrafo.
  • Defines los personajes y escribes la historia en una página.
  • Describes más a los personajes, y te lanzas a escribir la historia en cuatro o cinco páginas.
  • Profundizas a los personajes (tarea que no debería ser muy complicada puesto que ya has pasado por el proceso de definición y descripción) y pasas a descomponer esas cuatro páginas en escenas.
  • Desarrollas las escenas.
  • Escribes la historia completa.

Personalmente, no es una técnica que me convenza mucho, pero si existe es porque a alguien le ha dado sus frutos.

Para estructurar una historia, debes pensar en ti

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En resumidas cuentas, cada escritor debe encontrar la técnica que mejor se adapte a él y a sus necesidades, y al tipo de obra que quiere escribir (no es lo mismo planificar una novela con todo un mundo nuevo, que un relato, por ejemplo).

Si tuviese que dar un consejo que aplicaría independientemente de la técnica que se emplee, sería el de no borrar nada de lo que escribáis. Aunque luego no se vaya a usar en el futuro, ese material vale oro. Se puede usar tanto para darle un giro repentino a la trama como para crear un capítulo adicional, coger alguna idea suelta o generar ideas nuevas.

Si usáis una técnica parecida a la de la brújula, no os olvidéis de todo lo que rodea a la trama principal. Acordaos de que hay vida más allá de los protagonistas, y que vuestros lectores están deseando saber todo sobre el mundo que habéis creado.

Si usáis una técnica parecida a la del mapa, no os desesperéis si debéis retroceder varias veces porque la trama no os convence. Empezad de nuevo tantas veces como sea necesario, y sed constantes con vuestro trabajo.

Y sobre todo, llevad siempre encima algo donde poder apuntar ideas que os surjan.

¡Nos leemos!

¡Muchísimas gracias por compartir todo esto con nosotros, Larena_Aquifolia! Si te gustó este contenido, quizás disfrutes este artículo que habla sobre cómo construir una temática. ¡Chécalo!

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