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Thomas Shelby: el demonio redimible

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Thomas Shelby: el demonio redimible

Una de las razones por las que los arcos inversos de personaje son unos de los más difíciles de construir, gira en torno al hecho de que no es sencillo crear un buen balance entre la parte malvada y la redimible de un personaje.

Mejor dicho, es complicado hacer que ese balance sea creíble, y por eso vale la pena analizar aquellas historias y personajes que lograron este objetivo.

Uno de esos personajes es Thomas Shelby, el protagonista de Peaky Blinders. A pesar de que hace relativamente poco escribí un artículo sobre esta serie, hay tantas cosas que decir sobre su personaje principal que no me aguanté las ganas de dedicarle su propio apartado, ya que me parece un gran caso de éxito de cómo trabajar un arco inverso de personaje a través de un formato narrativo extenso.

Si quieres aprender más sobre el tema, ¡no pares de leer!

¿Quién es Thomas Shelby?

Thomas Shelby es el segundo de cuatro hermanos prácticamente huérfanos, con un padre que los abandonó y una madre que murió joven por culpa de una enfermedad.

A pesar de no ser el mayor de la familia, su madurez e inteligencia lo convirtieron en el líder del grupo de gángsters que conforma la familia: los Peaky Blinders. En este grupo, cada uno de sus miembros lo respeta y toma muy en serio sus palabras y planes, si bien a veces les desespera no saber qué es lo que se propone.

Thomas es un sujeto reservado y atormentado por los recuerdos de la Primera Guerra Mundial, un evento que tiene mucha relevancia en el contexto social de la serie.

Puede ser un personaje frío y calculador, que ve a los demás como instrumentos para un fin en lugar de personas con sentimientos reales; pero también es capaz de sentir compasión y tiene una brújula moral que, aunque está lejos de ser perfecta, respeta con honestidad, demostrando que es un hombre capaz de perseguir el bien a su manera.

Esta mezcla de características lo hacen un personaje profundamente humano e imperfecto, un hecho del que la serie se aprovecha al máximo para añadirle profundidad narrativa a los eventos de la misma.

¿Quién fue Thomas Shelby en la vida real?

Quizás te sorprenda saber que existe algo de realismo en esta serie y que Thomas Shelby, de cierta forma, sí existió.

En la vida real, Thomas se llamaba Billy Kimber (exacto, como el gánsgter con el que Tommy se topa en la primera temporada), también era el segundo de cuatro hermanos y se le consideraba un individuo inteligente, calculador y adepto a la lucha y la violencia.

Kimber lideraba a los Birmingham Boys y manejaba comercios ilegales de tráfico de drogas, apuestas de carreras de caballos y protección de comercios (que más que protección era abuso de poder).

Eso sí, las actividades de Kimber tomaron lugar principalmente antes de la Primera Guerra Mundial y no después como sucede con el Thomas Shelby de la serie.

¿Por qué estoy escribiendo un artículo sobre este personaje?

A lo largo de cinco temporadas (viene una sexta que, aparentemente, será la última) Thomas ha vivido un constante arco inverso de personaje, con cada temporada haciéndole caer un poco más en la parte corrompida de su alma.

Sin embargo, a pesar de la vasta extensión de la trama, Steven Knight se las ha ingeniado no solo para que este conflicto interno siga siendo igual o más interesante con cada capítulo, sino que ha demostrado un manejo excepcional del balance que mencionaba al inicio del artículo.

Verás, Thomas hace muchas (MUCHAS) cosas horribles en la serie; cosas desalmadas y crueles. Sin embargo, los conflictos internos que estas acciones desencadenan en él y las virtudes que es capaz de demostrar, permiten que se mantenga como un personaje “redimible” a tus ojos, haciendo que cada vez sea más difícil predecir qué es lo que va a hacer, porque eternamente está debatiendo con el demonio en su hombro y el ángel en su corazón, teniendo ambos la misma probabilidad de ganar.

Dicho de otra forma, te estoy hablando de este personaje porque con él podemos identificar varios elementos cruciales para construir esta clase extremadamente compleja de personaje con éxito.

¿Cuáles son los elementos que lo hacen funcionar como personaje?

“¿Y cuáles son esos elementos?”, seguramente te estarás preguntando. Bueno, ¡aquí te van!

El perfecto balance entre fallas y virtudes

Al hacer un protagonista malvado como Thomas Shelby, es importante que te asegures de darle también virtudes que se apoyen unas con otras para dar la sensación de tener un personaje real y humano.

Por ejemplo, Thomas es un hombre capaz de casar a su hermano sin su consentimiento para obtener poder, pero se asegura que la persona con la que lo casa es una mujer hermosa que será una buena pareja para él.

Es decir, mientras se presenta la ambición desmedida y calculadora del personaje, también se muestra su lado humano, el que ama a su hermano y lo quiere ver feliz.

Lo mismo sucede cuando vemos que se toma con cierta frialdad la noticia de que un hombre inocente, que hacía un trabajo muy sencillo para él, es asesinado a sangre fría para mandarle un mensaje, pero luego va personalmente a ofrecer apoyo a la familia del difunto, recibiendo sin rechistar una cachetada de la hermana en luto.

Esto lo vemos constantemente a lo largo de la serie. Primero se presenta una cualidad turbia y oscura del personaje, pero luego se muestra una virtud que medianamente lo rescata.

Se nota que el personaje se va corrompiendo más poco a poco, pero siempre se deja esa espinita en la cabeza de la audiencia de que no está del todo perdido. ¡Esto es lo que mantiene viva la tensión del arco inverso del personaje!

Un compás moral claro

Un arco inverso de personaje es, fundamentalmente, una exploración filosófica de un aspecto de la vida. Puede ser una crítica al contexto social de un personaje así como una falla humana que lo caracteriza.

Esto lo que significa es que tu personaje necesita tener una escala de valores, torcida o no, que respeta al inicio de la historia y que se mantiene congruente a lo largo de la misma.

Thomas, a pesar de que no es una buena persona, tiene ciertos límites autoimpuestos para mantener su maldad a raya. Puede quemarle el bar a un hombre solo porque su sobrino fue maltratado ahí, pero jamás abusará de una mujer ni la golpeará.

Claramente, existe una incongruencia moral, porque está claro que si fuera realmente alguien bueno no haría ninguna de las dos cosas, no estaría coqueteando con un acto malévolo mientras evita otro.

Sin embargo, esa incongruencia es lo que lo humaniza y le hace un personaje creíble, además de que permite definir límites morales en las acciones del personaje, ayudando a que la audiencia entienda poco a poco su forma de pensar.

La otra cuestión es que el compás moral de un personaje en un arco inverso, suele tener que quebrarse de vez en cuando. Es decir, el personaje se verá forzado a hacer algo que, según su propia escala de valores, está mal.

Estos dilemas solo se pueden introducir después de establecer ese sistema ético del personaje. ¡No lo olvides!

La exploración de sus dilemas internos

Ahora, el balance entre virtudes y fallas está genial, al igual que la construcción del compás moral, pero ambos elementos son solo el comienzo; la pista de salida, por así decirlo.

En realidad, lo que le dará profundidad y valor narrativo al conflicto es el dilema interno que vive el personaje, las dudas que lo atacan y el remordimiento por hacer algo que reconoce que no está bien.

Esto, al contrario de lo que podrías pensar, no se explora solo con monólogos internos del personaje o un montaje de escenas con el personaje llorando en una esquina. En realidad, los dilemas internos se exploran todavía mejor con el apoyo de los personajes secundarios cuando ellos le echan en cara al personaje principal su comportamiento o surgen consecuencias negativas en la trama derivadas de su actuar.

Thomas, a pesar de que casi siempre logra resolver los problemas en los que se mete y termina elevando el estatus social y económico de su familia, siempre parece perder algo importante en el camino; con muchas de sus relaciones personales debilitándose como consecuencia de sus acciones y su propia paz mental evaporándose lentamente.

Digamos que, en un arco inverso, a pesar de que el personaje se vea recompensado por sus acciones malévolas en ciertos aspectos de su vida, el costo psicológico debe ser tan grande que la audiencia no quiera jamás estar en sus zapatos.

Un arco inverso es una forma técnica de explicar narrativamente un fenómeno humano que vemos en la vida real: el camino que recorre una persona relativamente buena para quemarse en el infierno. Y aquí no estoy hablando de un infierno en el sentido metafísico, sino en el humano. Hablo de una vida miserable, solitaria, triste, violenta, cruel y paranoica.

Una vida en la que la muerte es un acto de piedad.

¡Y con eso llegamos al final del artículo! Admito que las cosas se pusieron un poco tétricas al final, pero si piensas manejar esta clase de arcos, tienes que preparar tu estómago para lo tétrico.

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Publicado en Escribir,Series

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