Crítica subjetiva vs objetiva: ¿cómo se diferencian?
El eterno debate a la hora de analizar una historia siempre es: ¿qué parte de la crítica es subjetiva? ¿Es posible siquiera hacer un análisis objetivo del arte?
Muchas personas te dirán que es “ridículo” debatir sobre arte, que al final del día todo se reduce a la subjetividad, porque cada quien interpreta cosas distintas de una pieza musical, una pintura, una película o una obra literaria.
Sin embargo, aunque eso en parte es verdad, no es la historia completa, porque si al final del día todo se redujera a aspectos subjetivos, podríamos decir que El Padrino y Fuerza Gángster tienen el mismo nivel de calidad; o que Drácula de Bram Stoker es lo mismo que Twilight de Stephanie Meyer.
Eso es falso por razones objetivas que no dependen de la opinión de nadie, porque se basan en aspectos estructurales de las historias que están ahí, los quieras ver o no.
La pregunta clave es cómo definir estas diferencias y cómo entender qué parte del análisis es subjetivo y cuál es objetivo.
¡Sigue leyendo y descúbrelo!
¿Qué es un análisis subjetivo?
El análisis subjetivo es aquel que depende la persona y está más relacionado con las emociones que le transmitió la historia. Una película perfectamente bien estructurada te puede transmitir pocas cosas porque adivinaste la trama o porque ya has visto demasiadas historias similares. Eso hará que tu disfrute sea menor, pero no se debe a fallas estructurales (en el peor de los casos se deberá a una falta de originalidad).
De hecho, la palabra clave aquí es “disfrute” y el problema es que muchos supuestos críticos confunden esa palabra con un análisis válido de las historias.
Por ejemplo, te puede disgustar Joker porque agrede tu visión política del mundo, pero es una película bien construida. Te puede parecer que las películas como Grandes Héroes son muy simplonas y predecibles, pero están contando bien la historia que quieren contar.
Dicho esto, es válido que a ti solo te interese el análisis subjetivo y que rankees las obras que ves según eso. Simplemente, ten presente que el análisis subjetivo no te ayudará a entender qué hace que una obra sea buena ni tampoco te ayudará a escribir mejor; solamente te permitirá definir qué es lo que te gusta y qué es lo que no.
¿Qué es un análisis objetivo?
El análisis objetivo es aquel que se basa en los elementos estructurales de las historias y procura ignorar los sentimientos subjetivos de la persona. Es decir, el enfoque no es “por qué esta película es mala/buena”, sino “¿cómo está construida esta película?”.
Fíjate que menciono “procura”, porque lo cierto es que las personas no podemos ser completamente objetivas casi nunca, ¡ni siquiera cuando el hecho se basa en datos duros y números cerrados!
Sin embargo, esto no te debería hacer creer que, como no se puede ser 100% objetivo, no existe tal cosa como un análisis serio y, por lo tanto, no vale la pena darle una puntuación al arte.
Lo que significa es que existe una ciencia para hacer análisis objetivos y necesitas estudiar y entrenarte para ser capaz de hacerlos.
Ahora, te advierto que esto es una bendición y maldición al mismo tiempo. Por un lado, cuando te topes con una historia verdaderamente buena y bien construida, la disfrutarás mil veces más, porque notarás todos esos detalles de los que se valió el autor para darle la profundidad que tiene. Sin embargo, por otro lado, los errores de las historias se volverán evidentes y te costará mucho más apagar tu cerebro y disfrutar obras artísticas de poca calidad.
Dicho esto, si tu fin es convertirte en un escritor o guionista en el futuro, realmente no tienes opción. Necesitas aprender qué es lo que hace que las historias funcionen para poder replicarlo o mejorarlo.
A veces, parece que los grandes escritores de la historia se saltan las “reglas de la narrativa”, pero no es así. Lo que sucede es que ellos entienden tan bien el porqué la regla existe, que saben cuándo aplicarla y cuándo no.
Nota: lee este artículo si quieres descubrir cómo “romper las reglas” de la construcción de historias.
Dejemos algo claro…
Ahora que quedó claro la diferencia entre analizar una historia de forma subjetiva y cómo hacerlo de forma objetiva, quiero dejar algo más claro todavía: un análisis que se hace con toda la intención de ser objetivo, igual puede estar equivocado.
¿Por qué? Porque tu comprensión de las piezas estructurales de una historia puede estar incompleta, te distrajiste en una parte particular de la película, no entendiste un diálogo, etcétera.
Un crítico, por el simple hecho de ser humano, es propenso a equivocarse en una que otra cosa, y quizás esos detalles sean tan importantes que comprometan todo el análisis, incluso cuando siempre se buscó la objetividad.
Entonces, por muy bueno que te vuelvas a la hora de analizar una obra, jamás caigas en la tentación de creer que te las sabes todas e ignorar las aportaciones externas. Lo más seguro es que esas aportaciones sean lo que te permita seguir creciendo como crítico y escritor.
¿Cómo hacer un análisis objetivo?
Ahora la pregunta clave es: ¿cómo rayos hago un análisis objetivo?
¡No te preocupes! ¡Sigue estas buenas prácticas y lo lograrás!
Empieza por entender por qué te gustó (o no) la obra
Todas las historias, sin excepción, te causan alguna emoción. ¡Hasta la indiferencia cae en esta categoría!
Sin embargo, esa emoción no necesariamente refleja la realidad de la historia; es decir, que tu sensación sea positiva, no significa que la obra es buena y viceversa.
Siempre te tienes que preguntar “tu primera impresión” y de inmediato revisar los elementos que componen esa parte particular de la estructura. Por ejemplo, si fuéramos a analizar un protagonista, lo haríamos así:
- ¿Me gustó el protagonista? ¿Sí o no?
- ¿Me gustó por su arco de personaje? ¿Cuál fue?
- ¿Me gustó porque su transformación fue orgánica? ¿Qué sucesos le dieron forma?
- ¿Me gustó porque fueron sus decisiones las que movieron la trama? ¿Qué decisiones tomó y cómo se relacionan con su arco?
Ojo: la idea es que admitas el factor subjetivo de tu análisis y luego lo pongas contra las cuerdas, actuando como una especie de abogado del diablo contra ti mismo. La idea no es que busques justificar tu opinión, sino que le pegues con el martillo intelectual más fuerte que consigas y veas qué tanto aguanta.
Eso sí, no caigas en la trampa de sobreanalizar una historia. ¡No trates de alardear tu inteligencia, sino de enfocarte en lo que la obra construye!
Crea un estándar objetivo con el que medir las historias
Con esto me refiero a que tengas algún tipo de sistema interno que te permita darte cuenta si estás siendo objetivo o no. Por ejemplo, puede ser que una película que vaya en contra de una opinión tuya te cause una mala impresión, y quizás empieces a criticar cosas que no criticaste en una película que sí te gustó.
Para evitar que eso suceda, crea una serie de parámetros y coloca un estándar que siempre aplique. Es decir, utiliza parámetros como:
- Construcción del protagonista (motivaciones, defectos, arco de personaje);
- Construcción del villano;
- Construcción de los personajes secundarios;
- Construcción de mundo;
- Desarrollo de la trama;
- Desarrollo de los símbolos;
- Relación de los elementos con la temática.
Una vez que los tengas en mente, ahora toca darles un estándar objetivo así:
Si la construcción del protagonista incluyó motivaciones creíbles, defectos relevantes en la trama y un arco de personaje bien estructurado, es un 10;
Si el villano era competente, representaba una filosofía y ponía a prueba al protagonista, es un 10;
Si los personajes secundarios ayudaban a avanzar el arco del protagonista, pero tenían su propia personalidad y metas, es un 10.
Y así continúas con cada parámetro. De esa forma, lograrás eliminar una buena parte de tu subjetividad, porque notarás que algunas historias que te encantan tienen muchos errores, y que otras que no te gustan no los tienen.
Analiza los elementos narrativos del relato y su efectividad
Si alguna vez te has puesto a escribir la escaleta de una historia, y luego la has escrito y te das cuenta que no funciona, ya sabes por experiencia propia que el hecho de que un elemento esté presente, no lo hace efectivo.
Esto es tan sencillo como entender que la muerte de un ser amado es más memorable en unas historias que en otras, porque los elementos narrativos no son fórmulas matemáticas, sino que cambian según el contexto de la obra y eso les hace aumentar o reducir su efectividad.
Por ejemplo, en The Last Jedi, algunas personas alaban la escena kamikaze de Holdo porque, visualmente, es muy impactante y porque es un “momento heroico”, un momento de sacrificio.
En la mayoría de las películas, es cierto que una escena así sería muy poderosa, pero en el contexto de Star Wars no, porque pone en entredicho la construcción del mundo, su realismo, el avance de la trama, los símbolos de la historia y la credibilidad del personaje.
Entonces, este es un elemento que, por mucho que te haya gustado mientras lo veías, a medida que analizas la efectividad y el impacto que tuvo en la obra, de inmediato te das cuenta que fue un error.
Esto es importante, porque lo cierto es que esa escena es una “buena idea”, pero la ejecución es lo que la condena y eso es algo muy fácil de olvidar si la disfrutaste por lo original que es.
No pienses en lo que tú sientes o piensas, sino en lo que la historia mostró
Admito que a veces me divierte ver videos en Internet donde hacen teorías súper rebuscadas que tratan de invertir el significado de una historia; como la idea de que el protagonista de Karate Kid no es Daniel-san, sino Miyagi, o que Jar-Jar es en realidad un emperador Sith.
Esas cosas están bien si lo que buscas es entretenerte, pero es una pésima idea si quieres analizar objetivamente una historia.
No busques fantasmas en las obras. Si lo haces, lo más probable es que pierdas por completo el norte y se te escape el verdadero sentido de la historia.
De la misma forma, no te enfrasques en resolver plot holes que el escritor implantó en la historia y nunca resolvió. Si no se trabajó, no está, y tu análisis debe reflejar eso.
¡Y listo! Sigue estos consejos y se te hará mucho más sencillo analizar una historia de forma objetiva.
Si te gustó el artículo, quizás disfrutes este sobre cómo construir la temática de una historia. ¡No te lo pierdas!
















Tomas Avila
Tuve hace unos dias una charla con mi hermano acerca de este tema, y de verdad es un tema que me interesa bastante, ya que considero que el arte es la expresion humana mas emocional que existe, sin embargo, no concuerdo con que se tengan que hacer criticas objetivas.
ni siquiera deberia mencionarse la palabra objetivo en una critica, ya que las caracteristicas del “objeto” ( en este caso, pelicula) simplemente son, y no hay una objetividad buena o mala, simplemente es analizar los componentes y raices que hacen que una pelicula, sea una pelicula.
la unica manera de analizar una obra, es tomar en cuenta puntos que ya otras personas consideraron los mejores para analizar una pelicula, y no se puede hacer una critica a un filme sin compararlo con otros filmes, esto lo hace 100% subjetivo, y esta amarrado a la subjetividad ya que el sujeto es el que observa caracteristicas del objeto y hace un analisis, pero es un analisis subjetivo, por que , aunque hablemos de criticos de cine, no le ponen la misma calificacion, ya que su analisis, es el “debe ser” y no el “ser”, y ese es un error en el Arte.
Hay infinidad de obras artisticas que han sido juzgadas en su momento, catalogadas como “malas”, y al pasar de los años se convierten en verdaderos clasicos, asi existen frases como “adelantada a su epoca” o “el mas grande juez del arte es el tiempo”, sin embargo, los filmes son criticados de manera diferente a traves del tiempo, eso nos hace llegar a la conclusion que no hay objetividad, es subjetividad, un saludo.