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Capítulos de un libro: ¿qué tan largos deben ser?

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Capítulos de un libro: ¿qué tan largos deben ser?

Una pregunta que constantemente me hacen mis seguidores que están empezando sus carreras como escritores tiene que ver con la longitud que deben tener los capítulos de un libro.

A muchos esto les genera dudas porque les preocupa muchísimo que su obra no tenga la profundidad necesaria en cada capítulo o que, por el contrario, exista demasiado relleno en ellos.

A su vez, les cuesta identificar cuándo es el momento correcto para terminarlos y pasar al siguiente con una transición que se sienta natural y fluida.

Si estás aquí, probablemente es porque has tenido dudas parecidas y por eso quiero ayudarte a resolverlas.

¡Aquí vamos!

¿Qué es un capítulo en el contexto literario?

¡ESPERA! ¡NO TE SALTES ESTE PUNTO!

Sé que te puede parecer innecesario, que obviamente sabes lo que es un capítulo… pero lo cierto es que, si lo supieras, no tendrías las dudas que tienes. Deja que te hable sobre el tema para que entiendas a que me refiero.

De entrada, si buscas la definición de la palabra “capítulo” encontrarás lo siguiente:

Cada una de las partes, generalmente numeradas, en que se divide un escrito; suele tratar un aspecto concreto de la materia o asunto principal del escrito.

Esto, aunque técnicamente correcto, no es muy útil para que tú, como escritor, comprendas el verdadero rol de los capítulos en un libro o en cualquier contexto narrativo.

Los capítulos son la estructura por medio de la cual se amarra la trama, formando eslabones en una cadena que lleva a la historia de una escena a otra.

Los capítulos no se colocan de forma arbitraria, sino que cada uno debe tener un rol que le hace tanto resaltar de forma individual como elevar al conjunto.

Una regla que quiero que te metas en la cabeza es la siguiente:

“Nunca debes empezar un capítulo hasta que termines el anterior”.

¿Qué quiero decir con eso? Que hasta que el capítulo que estés trabajando no cumpla su misión, no has terminado con él.

Nota: obviamente, no estoy hablando de que no puedes continuar escribiendo hasta que un capítulo esté completamente perfecto; es obvio que solo podrás pulirlos de verdad hasta que acabes el libro. El chiste es que te acostumbres a terminar tus capítulos por una motivación narrativa, no simplemente porque ya no sabes qué poner y quieres pasar a lo siguiente.

Los capítulos no son simples divisiones, sino una herramienta que utilizas para darle estructura y sentido a la narrativa.

¿Qué debe lograr cada capítulo de mi libro?

Ahora la pregunta que te puede surgir es “¿cómo rayos sé en qué momento mi capítulo está cumpliendo su rol?”. La buena noticia es que la respuesta a esta pregunta es muy clara y se vuelve relativamente sencillo aplicarla.

Lo único que tienes que hacer es asegurarte que el capítulo cumple con las siguientes condiciones. ¡Presta atención!

Avanza la trama

Una mala costumbre que suelen tener los escritores novatos, es que empiezan un capítulo sin tener la menor idea de lo que este aportará a la trama. Meten escenas y exposición, sin saber por qué o para qué.

Esta práctica es la principal culpable de que los primeros libros de un escritor estén llenos de relleno y material que no sirve para nada.

Un capítulo debe progresar la trama, ayudarla que se mueva de A a B, luego a C, luego a D y así sucesivamente.

De la misma forma, la progresión necesita tener un progreso lógico, de forma que la audiencia sienta que las acciones de los personajes son las que están haciendo que las cosas ocurran.

Si tu capítulo no está progresando la historia, entonces no has terminado con él o no has pensado lo suficiente en el contenido que debe tener.

Avanza el arco de uno o varios personajes

Así como es importante la trama, también es crucial la construcción de los personajes que participan en ella.

Si caes en la trampa de crear un capítulo que solo avanza la trama y no profundiza }al menos uno de los personajes, terminarás creando una historia llena de sucesos sin peso emocional o narrativo; una historia que se siente muerta y hueca.

De hecho, algo así es lo que vemos en Tenet, una película con una premisa brillante, pero que carece de la admiración que sí tienen otras películas de Christopher Nolan (de hecho, no me sorprendería que muchos ni la ubiquen).

Tenet es una película tan preocupada por sus escenas de acción y el progreso de su compleja trama, que se olvida de los personajes y, por lo tanto, la audiencia no conecta con ella de forma profunda.

Dicho de otra forma, la mejor manera de trabajar tus capítulos es asegurándote de que la construcción de personajes va de la mano con el progreso de la trama. Es una lección básica, lo sé, pero no necesitas ver muchas historias mediocres para darte cuenta de que es muy fácil ignorarla.

Explorar o profundizar un concepto nuevo o uno ya existente de forma nueva

Es bastante normal que un escritor, con el afán de explorar con profundidad la temática de su historia, se enfrasque demasiado en compartirle a la audiencia cien veces lo mismo.

Sabes a qué me refiero.

Estoy hablando del típico caso del héroe que se pasa toda una temporada llorando por las mismas cosas y huyendo de los mismos problemas una y otra vez.

Son esos momentos en los que sientes algo como: “¡Ya entendí! El tipo es un cobarde mimado, está bien. Ahora, ¿podemos pasar a lo que sigue?”.

Cada vez que sientes que una historia avanza de forma extremadamente lenta, es muy probable que buena parte de la culpa se la lleve la reiteración innecesaria de conceptos que ya se establecieron con anterioridad.

Está bien reforzar, pero ese refuerzo siempre debe traer algo al menos ligeramente nuevo a la ecuación, algo que nos muestre que nos estamos moviendo de un punto de inicio a una meta.

Cada uno de tus capítulos forzosamente necesita explorar o profundizar un concepto nuevo u ofrecer otra perspectiva sobre uno que ya existe. De lo contrario, lo más probable es que el ritmo narrativo se vea afectado, los capítulos estén repletos de relleno y la temática carezca de profundidad.

Introducir el siguiente capítulo de forma orgánica y natural

Cuando piensas en los eslabones de una cadena, ¿qué ves? Pues, claramente, que uno viene después del otro.

Esa misma transición es algo que debes buscar al terminar tus capítulos. ¿Por qué? Bueno, porque si todos tus capítulos son capaces de hilar a la perfección, la historia se sentirá viva, como que forma parte de un mismo cuerpo que respira al unísono.

Esto también es muy útil para mantener la tensión, especialmente cuando te acercas al clímax de la obra.

¿Qué tan largos deben ser los capítulos de un libro?

Espero que todo lo que mencioné antes te haya ayudado a responder esta pregunta, pero para que no quede ninguna duda lo diré te todas formas: los capítulos pueden ser tan largos o cortos como tú quieras, siempre y cuando sean capaces de cumplir todas las condiciones que te compartí antes.

Ese proceso te puede tomar tres páginas o cincuenta, esa parte es irrelevante. Lo importante es la construcción de tu historia y cómo el capítulo te ayuda a llevarla al siguiente nivel.

Nota: dicho esto, si piensas subir tu historia a Wattpad o alguna plataforma parecida, te recomiendo que los capítulos más grandes los dividas en partes para que el tiempo de lectura no se alargue demasiado.

¡Y con eso acabamos! Espero que este artículo haya logrado resolver tus dudas, pero, si tienes otras, asegúrate de compartirlas en los comentarios. ¡Con gusto te responderé!

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