¿Cómo reflejar las emociones y personalidad de un personaje?

Todos los escritores queremos que nuestros personajes se sientan reales y únicos, y la realidad es que la mejor forma de hacerlo es reflejando de forma efectiva sus emociones y la personalidad que los caracteriza.

Por suerte para todos, esto no tiene por qué ser tan complicado, especialmente si sigues los consejos que te compartiré en este artículo. ¡No te los pierdas!

Crea escenas que lo reten

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De nada te sirve tener personajes con emociones y personalidades geniales si no les das la oportunidad de demostrar de qué están hechos.

Si procuras que la progresión de la trama constantemente los rete y los ponga en situaciones que les obligan a mostrar su verdadero rostro, entonces terminarás creando personajes complejos e interesantes que la audiencia rápidamente empieza a observar como seres reales que sienten y sufren como cualquiera.

Por ejemplo, en las primeras escenas de Quasimodo en El Jorobado de Notre Dame, lo vemos pasar de un momento alegre a uno triste, y de uno temeroso a otro esperanzado. Las escenas nos permiten ver distintas facetas de Quasimodo y nos muestran cómo reacciona a distintas circunstancias.

Eso es lo que nos permite formarnos una idea de la clase de persona que es y nos ayuda a entender que se trata de alguien nuevo e interesante.

Asegúrate de que entiendes de entrada la clase de persona que es

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Ahora, no es muy buena idea empezar a escribir personajes sin que tengas la menor idea de quiénes son en realidad, de qué es lo que les importa y los motiva.

Puede ser que te salgas con la tuya de vez en cuando, pero esta práctica constantemente te llevará a problemas narrativos y estructurales en tu obra, además de que conseguirá que la personalidad de tus personajes se vuelva volátil y poco creíble.

¿Alguna vez has visto un personaje que constantemente se contradice y parece actuar con base en lo que los escritores necesitan? Entonces, lo más probable es que te hayas topado con un personaje que no tiene personalidad, y por lo tanto es un instrumento narrativo, no alguien de carne y hueso.

Si quieres que tu audiencia conozca a tus personajes, primero debes conocerlos tú mismo.

Permite que tenga momentos bajos

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Lamentablemente, muchos escritores creen que la audiencia conecta con los personajes cuando ganan, pero eso es falso.

En realidad, los momentos tétricos, los que golpean a nuestros personajes contra el suelo y los obligan a levantarse, esos son los que permiten que realmente seamos capaces de empatizar con ellos.

¿Por qué? Bueno, porque en tus días buenos, cuando todo te sale bien, en realidad no tienes mérito por mantenerte feliz y bien dispuesto. El mundo está a tus pies, así que arrodillarte es un lujo que te puedes dar.

Al contrario, cuando estás en tu peor momento, cuando no tienes dinero, cuando estás solo y deprimido; el hecho de que seas capaz de mirar hacia abajo y ayudar a algunos que están peor que tú, realmente demuestra la clase de persona que eres y las emociones que inundan tu corazón.

Es por eso que es tan poderosa la escena de Aladdín donde, después de escapar por poco de los guardias al robar una hogaza de pan, él es capaz de darle su comida a unos niños hambrientos que claramente no tienen las habilidades que él sí posee.

Lo llamaron ladrón y rata callejera, no tiene nada a su nombre, pero aún así es capaz de hacer algo noble y bueno.

Estos momentos son geniales y por eso conviene que estés dispuesto a introducirlos en tu historia, incluso si tu intención es demostrar que el personaje en cuestión no es muy moral que digamos.

Une su personalidad con su arco

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Si estás familiarizado con el contenido de este blog, seguro ya sabes que hay varios arcos de personaje que se repiten en cientos de historias, como el de El Elegido, el de la doncella guerrera, el del rico arrogante, etcétera.

Si sabes esto, entonces es probable que en algún punto creas que esas historias que comparten arquetipos son copias de sí mismas, que viendo una has visto todas, pero eso no siempre es verdad.

Después de todo, si los personajes están bien construidos, aunque el conflicto sea similar al de otros individuos, su propia filosofía de vida y personalidad les obligará a atacar el problema de una forma nueva e interesante, que siempre resultará apasionante para la audiencia.

Por supuesto, esto significa que, a la hora de pensar en la personalidad de uno de tus personajes, necesitas asegurarte que esta favorece el arco que tienes pensado para él o ella; y posteriormente reflejar esa relación en la narrativa.

Si haces esto bien, lograrás que tu audiencia sea capaz de entender más a fondo el personaje y que sienta que las emociones que vive y la forma en que las expresa, es única y valiosa.

¡Y con eso acabamos! Ojalá te haya gustado este contenido. Si fue así y quieres leer otros parecidos, ¡no olvides suscribirte al newsletter del blog!

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