La literatura infantil: el subgénero más infravalorado

Curiosamente, cuando hablo con críticos que se consideran muy diestros en su interpretación del arte, es muy raro que acepten que la literatura infantil tiene un alto nivel artístico.

Es decir, es muy complicado que concuerden con el hecho de que historias como los primeros libros de Harry Potter o Una Serie de Eventos Desafortunados, son grandes novelas que, además de tener un alto nivel de entretenimiento, son también obras muy bien construidas y con mucha más profundidad de lo que se puede percibir a primera vista.

Digo, de cierta forma es normal que muchos vean una obra compleja, dramática y oscura como Crimen y Castigo, y al compararla con Alicia en el País de las Maravillas sientan que la segunda es superficial y simplona.

Esa percepción es falsa y es importante entenderlo porque la literatura infantil es perfectamente capaz de lidiar con temáticas complejas y hacerlo de una manera tan interesante y didáctica que hasta un niño es capaz de comprenderlas.

Dicen por ahí que una de las cosas más difíciles es actuar con simpleza, y en las historias esto es extremadamente cierto.

Si quieres aprender más sobre lo que hace que este subgénero sea tan poderoso, ¡no pares de leer!

¿Qué es la literatura infantil?

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La literatura infantil, como te podrás imaginar, es un género literario que se enfoca principalmente en la producción de historias para niños.

La idea de estas historias es que sean amenas y estén, hasta cierto punto, censuradas, de forma tal que los padres puedan compartir estas historias con sus hijos sin temer por su inocencia.

¿Qué tiene de especial?

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Es obvio que hay ciertas edades (de los tres años para abajo) en las que estas historias forzosamente tienen que ser tan sencillas que se vuelve imposible disfrutarlas si eres un adulto, pero hay un periodo dorado (entre los tres y trece años) donde estas historias pueden jugar con temáticas de una forma tan sofisticada que a veces es difícil creer que son para niños.

Toma como ejemplos películas como El Rey León. Si observas superficialmente la trama, se trata de un niño, cuyo padre fue asesinado por su tío, que luego lo culpó del asesinato, lo obligó a vivir en el exilio con dos sujetos nihilistas e inútiles, hasta que descubrió que su destino era derrocar la tiranía de su tío y provocar su muerte indirectamente en el proceso.

En la historia hay fratricidio, nihilismo, venganza y crueldad, pero aún así se lo pones sin problema a un niño de cuatro años, ¿por qué?

Bueno, porque estas historias realmente no tratan directamente esas temáticas, sino que las exploran por medio de símbolos y juegan con la percepción de la audiencia, de forma tal que, sin que esta se dé cuenta, el mensaje le llega de una forma digerible y amena.

¿Quieres que tu hijo aprenda sobre los problemas del clasismo y la pobreza? Muéstrale Aladdin.

¿Quieres que tu hija descubra la importancia de encontrar su propio camino y estar dispuesta a intentar cosas que nunca nadie ha intentado? Muéstrale Mulan.

¿Quieres que el preadolescente de tu casa comprenda la importancia de salir al mundo, conocer personas buenas y utilizar sus habilidades únicas para el bien, al mismo tiempo que no deja que la ambición y la avaricia lo dominen? Léele El Hobbit.

Estas historias, precisamente porque están hechas para niños, tienen que ser mucho más inteligentes en la forma en la manejan estos temas. No pueden soltar diálogos filosóficos ni presentar tramas complejas, sino que tienen que ir a lo más profundo del problema e interpretarlo de forma honesta y simple.

Características de la mejor literatura infantil

Si eres un amante de este tipo de historias y, quizás, incluso estás pensando en escribir literatura infantil en el futuro, deja que te comparta cuáles son las características que comparten las mejores obras de este subgénero.

¡No pares de leer!

Fuertemente simbólica

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Como mencioné antes, los símbolos narrativos son la herramienta más útil para los escritores de este subgénero, porque es gracias a ellos que pueden presentar temáticas muy difíciles de articular de una forma tan fácil de entender que ni siquiera necesitamos ser conscientes de que hay algo ahí.

Por ejemplo, Hércules es una historia que tiene dos mensajes centrales “un héroe es aquel que valora la vida de los demás más que la propia” y que “ningún placer o privilegio puede compararse con estar con el ser amado”.

¿Cómo la historia lo representa? Muestra a un joven, cuya misión es convertirse en un héroe verdadero, que, a pesar de que es traicionado y pierde sus poderes, igual decide actuar heroicamente y sacrificarse por la persona que lo traicionó.

A su vez, nos muestra a ese mismo hombre rechazar el mismísimo estatus de Dios y la recompensa que había buscado toda su vida, simplemente porque prefiere estar con la persona que ama.

Esas escenas, aunque no lo creas, un niño las entiende a la perfección y un adulto, si está prestando atención, puede sacarles todavía más provecho porque es más capaz de articular lo que está escondido a simple vista.

El arco de personaje está ligado al descubrimiento

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Una de las cosas que olvidamos a medida que crecemos, es que el mundo es un lugar interesante y extraño, lleno de misterios y posibilidades infinitas.

Cuando somos pequeños, todo nos impresiona y sorprende, cada habitación es una cueva extraña y cada casa es un reino inexplorado. Lamentablemente, en algún momento dejamos de ver el mundo por lo que puede ser, y nos limitamos a verlo por lo que es.

Ese lugar no es el espacio de autonomía de una grupo de personas que se aman y riñen por igual, es una casa.

Esa melodía no es una interpretación de los sentimientos del artista y una extensión de su alma, sino una simple combinación de ondas sonoras rebotando en la bocina.

Ese peluche no es una aglomeración de recuerdos de mi infancia ni una representación de la persona que fui, sino un simple juguete que me estorba.

Nuestra visión se vuelve superficial y pierde su sofisticación, y es por eso que conviene tanto retomar la literatura infantil y conectarse con los protagonistas, porque su arco siempre está relacionado con el descubrimiento y la aventura.

Lo que hizo que El Hobbit se convirtiera en el clásico que es, es justamente que Bilbo es una representación de nosotros cuando crecemos y nos volvemos racionales y comunes, pero luego redescubre su sentido de aventura y aprende a asombrarse como un niño.

En pocas palabras, Bilbo vive una de las transformaciones más profundas que puede experimentar un ser humano: la unificación de tu yo-niño con tu yo-adulto.

Justamente, eso es lo que experimenta una persona que se deja llevar por la literatura infantil sin importar su edad.

El mal y el bien son simples e identificables

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Es normal que a medida que crecemos y nuestra comprensión del mal y el bien se vuelve más compleja y difícil de definir, nos sintamos atraídos por historias que también manejan esa ambigüedad moral que caracteriza la vida real, pero eso también trae sus problemas.

Para empezar, una historia con moral ambigüa, si no está bien construida, puede confundirte más de lo que te ayuda, y volverte un fiel partidario del relativismo moral que, eventualmente, siempre se deforma en nihilismo.

Esto no solo no es útil, sino que es tan superficial que te puede convertir en un gran cínico que tendrá muchos problemas para lidiar con los problemas de la vida.

Si algún día te sientes atrapado en esta situación, una solución que te puede ayudar es leer libros como La Historia Interminable y Las Risitas.

Estas obras de literatura infantil, si bien tienen bien definidos a sus villanos y a sus héroes, son brutalmente sofisticadas a la hora de trabajar sus arcos, de forma que, dentro de la misma aparente simpleza moral, están escondidos los detalles más profundos de los valores humanos.

Esto incluso puedes verlo en obras más mediáticas como Star Wars, una saga de la que muchos se burlan por su sistema moral de luz y oscuridad. El arco de Darth Vader no es solo memorable por los efectos especiales, sino porque por sí solo muestra la complejidad moral del universo, donde incluso alguien tan despreciable como él puede redimirse.

Es un mensaje bastante profundo, especialmente si lo comparas con el conflicto interno de Luke que constantemente se veía tentado por el lado oscuro de la Fuerza.

Obviamente, estas películas no buscan hacerte reflexionar a profundidad sobre estos temas como Memorias del Subsuelo o Los Miserables lo intentan, pero por eso mismo son valiosas: para recordarnos que existe tal cosa como la maldad y el bien.

La narración es ocurrente y divertida

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Si nada de lo que he dicho hasta ahora te convence de que debes volver a la literatura infantil y redescubrir su valor, entonces deja que este último punto lo haga: ¡la literatura infantil es genuinamente entretenida!

Es imposible leer libros tan ocurrentes como Alicia en el País de las Maravillas, El Roverandom o las Cartas de Papá Noel sin reírte constantemente.

Esas historias están construidas para enseñar mientras te diviertes porque los niños entienden las cosas mejor cuando vienen acompañadas de un juego. Los mejores autores de este género lo comprenden a la perfección y sus obras lo reflejan.

Si estás harto de exponerte a historias de ansiedad social y ver a adolescentes y adultos ahogarse en un mar de sufrimiento, ¡cambia el chip y ponte a leer literatura infantil! ¡Créeme que te sentirás renovado!

¡Y ya con eso concluimos! Espero que este artículo te inspire a volver a este subgénero y valorar con más cariño todo lo que la literatura infantil te puede ofrecer.

Si fue así, tienes alguna duda o te gustaría agregar algo más, ¡no olvides dejar tu comentario!

6 Replies to “La literatura infantil: el subgénero más infravalorado”

  1. ¡Hola JEFS!, vengo a darte una idea para un artículo. ¿Como sería trabajar en una historia con otros escritores a la vez en colaboración?

  2. ¿Algún día hablarás sobre como escribir niños y adolescentes?
    Me gustaría escuchar tu opinión al respecto, y también porque me quiero saber como hacerlo bien. (O sea, hacerlo un poco más realista)

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