Narrador en segunda persona: el narrador menos utilizado

Si hiciéramos un concurso de popularidad entre los distintos tipos de narrador en la literatura, el narrador en segunda persona sería el candidato con el que todo el mundo pregunta “¿y ese qué o qué?”.

Pero ¿por qué? ¿A qué se debe su poco uso? ¿Cuáles ventajas siquiera ofrece el darle una oportunidad?

Si quieres aprender más al respecto, ¡lee hasta el final!

¿Qué es un narrador en segunda persona?

El narrador en segunda persona es aquel que narra una historia desde el punto de vista de la segunda persona del enunciado. Es decir, narra con el “tú”, efectivamente incluyendo al lector en la historia y convirtiéndolo en un personaje impreso en el relato.

Esto incluso abre la posibilidad de darle al lector la oportunidad de decidir el desenlace que tendrá la historia, algo similar a lo que vemos en videojuegos como Beyond Two Souls y The Witcher.

¿Por qué es el menos utilizado de todos?

Bueno, cabe destacar que el narrador en segunda persona realmente es un narrador está íntimamente ligado con un género específico: escoge tu propia aventura.

Este género se caracteriza con darle decisiones al lector y permitirle cambiar el futuro de la historia.

En la práctica, luce de forma parecida a esto:

“Tu tío te mira a los ojos con una mirada implorante, pidiéndote con toda su alma que bajes la espada y lo dejes ir. La decisión se abre ante ti. Matar a tu tío, ve a la página 56. Permitirle vivir, ve a la página 115”.

Cada una de esas decisiones cambiará drásticamente el progreso de la historia, y se le permite al lector escoger cuál le parece más interesante.

Como ves, este es un género narrativo bastante niche y particular, por lo que no tiene tantos seguidores y, por ende, no aparece con mucha frecuencia. ¡Por eso no vemos este narrador muy seguido!

Ventajas que aporta

Si te llamó la atención este estilo narrativo, entonces estás de suerte, porque lo cierto es que sí ofrece varias ventajas interesantes. ¡Aquí te las comparto!

Involucras al lector

A diferencia de una historia regular, el narrador en segunda persona no deja espacio para que el lector participe de forma pasiva en la historia. Por el contrario, se le intenta dar, en la medida de lo posible, las riendas de la trama.

Esto hace que tus lectores estén profundamente involucrados con la trama, prestando atención a cada detalle y considerando lo que su avatar siente y está viviendo.

Puedes tomar distintos caminos narrativos

Si constantemente te quedas atrapado en encrucijadas narrativas, siendo incapaz de decidir qué es lo mejor para tu historia, el narrador en segunda persona puede ser la excusa perfecta para explorar todos esos caminos al mismo tiempo sin arruinar la narrativa.

Como al final del día la historia depende de la decisión del lector, puedes darte el lujo de crear varias versiones de tu propia historia, facilitando la exploración de varias rutas narrativas interesantes para ti.

¡Esto también le da mucho valor de relectura a tu obra, invitando a tu audiencia a que la experimente varias veces!

La narración es personal

Si te das cuenta, en estos mismos artículos de vez en cuando utilizo la narración en segunda persona, haciendo alusiones a lo que piensas y sientes. Esto lo hago, en parte, porque así puedo ser más cercano a ti y renovar tu atención en caso de que la esté perdiendo.

Esta es una técnica que se utiliza muy seguido en este tipo de contenido, pero que la literatura, por lo general, no puede aprovechar. Eso rápidamente cambia con el uso de un narrador en segunda persona, ya que todo lo que hace es eso: hacer que la narración sea más personal y cercana.

Desventajas que tiene

Por supuesto, como te podrás imaginar, este tipo tan particular de narrador tiene también desventajas importantes. ¡Aquí te las comparto!

La inmersión es difícil de mantener

Como se supone que el avatar es tu lector, es muy fácil que la inmersión se rompa si el personaje del libro es muy distinto a tu audiencia.

Si constantemente tu lector dice “yo jamás haría eso” o “yo jamás reaccionaría así”, su inmersión estará rompiéndose con mucha frecuencia y no podrá disfrutar la historia.

Es por esto que no todos los lectores pueden entrarle a este género: no todos son capaces de proyectarse con facilidad en un personaje y suspender su incredulidad lo suficiente para dejarse llevar por la narrativa.

Esta es una realidad que deberás enfrentar, ¡así que prepárate!

La narración tiene limitaciones

De todos los tipos de narradores, este es el que suele tener más limitaciones, ya que nada es realmente fácil de hacer con él.

La exposición, el desarrollo del personaje principal, la exploración de los personajes secundarios, la creación de subtramas, la construcción del villano, etcétera. Todo eso es complicado con el narrador en segunda persona porque la perspectiva de la historia está limitada a un personaje que no SABE NADA del mundo en el que vive ni el contexto que lo rodea.

Al construir estas historias, necesitas pensar el triple cada escena que creas y la interacción entre cada uno de los personajes. De lo contrario, tu historia perderá su encanto rápidamente.

El ritmo narrativo es extraño e invasivo

El formato de decisiones, aunque suena muy llamativo en concepto, en la práctica termina siendo un obstáculo que alenta la lectura y dificulta la estructuración de la misma.

Verás, el hecho de que tu lector deba vivir una escena en su propia carne para luego tomar una decisión no solo le obliga a poner pausa a la lectura, sino que también es algo tan disruptivo que termina por sacarlo de la historia.

El ritmo narrativo en estas historias, la frecuencia con la que se colocan las decisiones y el nivel de interés que despierten los desenlaces de dichas decisiones es algo que se debe calibrar con mucho cuidado, de forma que la narrativa siempre fluya y se sienta entretenida sin importar la ruta que tome el lector.

¡Y eso es todo! Ahora seguro que te quedó clarísimo por qué este narrador es el menos usado que existe.

Si tienes alguna duda o quisieras compartirme algo, ¡hazlo en los comentarios! ¡Leo todo!

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