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La naturaleza como elemento narrativo: ¿qué representa?

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La naturaleza como elemento narrativo: ¿qué representa?

Si lees un poco de Kafka y te familiarizas con su exploración del hombre moderno, un ser agobiado por sistemas complejos y burocráticos que nadie parece comprender, seguro te pondrás a reflexionar sobre el rol de la civilización en la vida del hombre y, por tanto, en el de la naturaleza.

Algunos piensan que hoy en día se rechaza todo lo natural para favorecer lo “corporativo” o “científico”, pero yo de hecho creo que se cae también muchísimo en “endiosar” la naturaleza y tratar a la Tierra casi como si fuera un ser con sentimientos.

Esto se ve con mucha frecuencia en las historias, lo cual ha causado que el elemento pierda mucho valor narrativo y, en ocasiones, se vuelva poco más que otro movimiento ideológico.

Por eso, pensé que sería interesante volver a nuestras raíces (¿viste lo que hice ahí?) y entender mejor el rol simbólico que la naturaleza tiene en una historia.

Si te llama la atención, ¡no pares de leer!

¿A qué me refiero con “naturaleza”?

Cuando hablo de naturaleza, me refiero a todo aquello que forma parte del mundo sin necesidad de la manipulación del hombre. Es algo que en buena medida lo precede y también aquello que, históricamente, le da forma al ser humano.

Cabe destacar que, en el contexto narrativo, cuando hablo de ser humano me refiero a toda criatura pensante, incluyendo seres como los centauros o las sirenas, y se considera pensante todo aquello que es capaz de manipular su entorno.

Si tus centauros son bestias que rugen y atacan como toros, entonces no entrarían en esta clasificación.

Ahora, quizás te preguntes por qué estoy haciendo esta aclaración. La razón es muy simple: la naturaleza está íntimamente ligada a la consciencia del hombre.

Al contrario de lo que piensan algunos activistas, el ser humano no es un virus que destruye al planeta, sino que es el único ser en el universo CAPAZ DE APRECIARLO.

Esa idea es mucho más profunda porque simultáneamente sitúa al hombre como protector de la naturaleza, pero también como su principal beneficiario, ya que para apreciar la naturaleza también hay que entender su utilidad, no solo su belleza.

¿Es una tragedia que nuestros excesos la destruyan? Definitivamente, pero la respuesta no es que somos un cáncer, sino que tenemos que reencontrar nuestro sitio como parte de la naturaleza, y justo eso es lo que nos lleva a la interpretación simbólica de este elemento narrativo.

¿Cuál es su relevancia simbólica?

La relevancia de la naturaleza gira justamente en torno al recuerdo, al volver a ser “lo que éramos” o “reencontrarnos con nosotros mismos”.

La naturaleza representa el llamado al hombre cuando este ha perdido la esencia de lo que lo hace “humano”. Por lo general, esto suele ser una especie de debilidad moral que ha corrompido profundamente a la sociedad.

El ser humano conecta nuevamente consigo mismo a través de la interacción con el mundo natural que lo rodea, recordando de dónde proviene de una forma muy profunda y emocional.

Es como esa escena al final de Black Panther cuando el villano tiene una especie de momento de reflexión antes de morir al presenciar la puesta de sol. Por un momento, ya no es un hombre en busca de poder, sino una persona conmovida por el mundo. Ya no está peleado con la realidad, sino que está volviendo a aliarse con ella.

Por supuesto, Black Panther tiene sus problemas, pero no es casualidad que en este caso se aproveche de la naturaleza como elemento narrativo. Los escritores entendieron que la conexión con Wakanda era importante para la mini redención del personaje al final.

Esto también nos revela que la forma de “recuerdo” que ofrece la naturaleza suele representarse como una especie de “curación”. Por eso no es extraño que las historias en donde el medio ambiente es rescatado veamos a las flores renacer, algo así como lo que aparece en Moana.

Esto tiene impacto cuando los personajes han superado su falla moral y han redescubierto la esencia que se había perdido; en ese punto, están listos para curar al mundo de sus males.

¿Cómo trabajar la naturaleza en una historia?

Ahora que entiendes el valor simbólico de la naturaleza, deja que te comparta algunos tips que te permitirán trabajarla mejor en tu obra.

¡Aquí vamos!

Explora la parte espiritual de la naturaleza

La naturaleza no es algo meramente físico en realidad; es decir, efectivamente podemos tocar y ver una parte de ella, pero en el contexto narrativo es algo mucho más emocional y abstracto.

Es por esto que muchas historias (y culturas) le dan al medio ambiente una forma humana y una identidad como “Gaia” o “Madre Tierra”. Estas figuras se utilizan para explorar con mayor facilidad una de las partes más importantes de la naturaleza: su aspecto espiritual.

La “reconexión” con lo que eras no es una tarea racional en sí o por lo menos no una que tenga impacto si se conduce exclusivamente de esa forma.

¿Por qué? Porque lo que eras no es tan sencillo como “un joven de cinco años nacido en X nación”. Es algo muchísimo más complejo que no entiendes en realidad. Es algo emocional, algo metafísico, y comprenderlo es clave para que puedas comprender en qué punto perdiste el camino y cómo corregir el curso.

Salvar la naturaleza no se trata de salvar los árboles, sino de salvar la parte del hombre que es capaz de protegerla y cumplir el rol que le corresponde.

No separes a la naturaleza del ser humano

Otro error que cometen aquellos que hunden al ser humano y lo llaman “cáncer” por maltratar el medio ambiente, es que tienden a sacarlo de la ecuación.

El ser humano no es un ser ajeno a la naturaleza que vino a destruirla, sino una parte de la misma que tiene la peligrosa y maravillosa habilidad de manipularla.

Algunos piensan que el ser humano no le da nada útil a la naturaleza y eso es falso, como mencioné antes le da algo que nadie más puede dar: consciencia de su existencia.

Eso no es algo menor, por mucho que el cinismo en nuestra alma lo quiera desprestigiar. Los leones, perros, gatos, insectos, murciélagos, etcétera, viven en la naturaleza, pero no la entienden ni tampoco la valoran. No escriben poemas sobre ella, no se dejan conmover por ella, ni tampoco podrían jamás comprender su magnitud.

Si ellos fueran los únicos en el universo, la naturaleza no sería más que la estatua más bella jamás creada que se queda escondida en un cuarto oscuro sin nadie para admirarla.

Tú puedes argumentar todo lo que quieras sobre cómo el mundo sería más verde o con más peces si no estuviéramos aquí, pero no puedes negar que también se perdería algo único.

A la naturaleza le da igual verse verde y con flores, o lucir como un desierto lunar. La naturaleza es y se acabó. El que se emociona al ver un hermoso jardín o llora al presenciar los restos de un incendio forestal es el ser humano; el elemento más fantástico y complejo que se ha dado lugar en el universo somos nosotros… eres tú.

Solo por eso jamás deberías borrar al ser humano del mapa, sino procurar su armonía con la naturaleza. Después de todo, el primer interesado en su conservación es él, ya que su supervivencia depende de ello.

TL;DR: el amor por la naturaleza no debe excluir al hombre, sino todo lo contrario. Si no sigues este consejo, el elemento narrativo perderá profundidad.

No te dediques a degradar la “modernidad”

La naturaleza como elemento narrativo nos lleva forzosamente a explorar la corrupción de la civilización o, mejor dicho, del progreso.

Eso puede hacernos caer en la tentación de empezar a tirar pestes una y otra vez contra todo lo que ha creado el hombre, creyendo que cada una de esas creaciones es algo inútil en el mejor de los casos o maligno en el peor.

Como cosa rara, la realidad es más cercana a un punto intermedio, y eso debes demostrarlo en tu historia.

Es cierto que la naturaleza es hermosa, pero también es extremadamente peligrosa. Gran parte de la existencia del ser humano se ha invertido casi exclusivamente en evitar que la naturaleza lo aniquile. Incluso, aunque a muchos no les guste admitirlo, es precisamente gracias a esa particularidad opresiva de la naturaleza que el ser humano va a la guerra en muchas ocasiones porque necesita luchar por los recursos que le permitirán sobrevivir a él y a los que ama.

Es decir, la expresión de “somos violentos por naturaleza”, quizás es un poco más compleja de lo que crees.

La modernidad también ha servido para permitir al hombre crecer y prosperar, y mucho de este proceso no se ha llevado a cabo “en contra de la naturaleza”, sino trabajando con ella y adaptándola para que sirva mejor los fines humanos.

El tema es que dentro de ese proceso somos propensos a corrompernos, y ahí es donde debe existir un balance.

¡Y con eso llegamos al final del artículo! Admito que mucho de lo que dije aquí puede ser bastante debatible y estoy más que dispuesto a escuchar tu opinión.

¡Asegúrate de compartirla en los comentarios!

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