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La obsesión y la adicción como elementos narrativos

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La obsesión y la adicción como elementos narrativos

Uno de los fenómenos más curiosos que descubres cuando empiezas a analizar elementos narrativos, es que muchas veces hay conceptos que, a pesar de ser bastante distintos en la vida real, narrativamente cumplen virtualmente el mismo propósito. Como te podrás imaginar por el título, la obsesión y la adicción caen justo en esa categoría.

Ya sé que es extraño pensarlo, pero lo cierto es que esto te puede ayudar a manejar ambos tópicos con mucha profundidad en tu historia y así ayudarles a tener relevancia narrativa.

Si quieres aprender más al respecto, ¡sigue leyendo!

¿Qué es la obsesión?

La obsesión es un desorden anímico producido por una idea persistente que asalta la mente y se apodera de ella. En la psicología se le considera una patología, lo cual de por sí nos dice que este elemento siempre debe relacionarse con una falla de personaje.

Quizás pienses que crear un personaje “obsesionado” con hacer del mundo un lugar mejor no tiene que ser algo malo, pero en ese caso no estás pensando en un personaje obsesivo, sino en un idealista ambicioso, lo cual es muy distinto.

Un personaje obsesivo, hasta cierto punto, no tiene verdadero control sobre sí mismo, sino que es poseído por completo con la idea que le obsesiona, ya sea alcanzar poder o dominar por completo a una persona que le fascina.

Es algo que inevitablemente le empuja a pasarse de la raya en la persecución de su objetivo, dejando la moralidad y el bienestar de otros y el propio sin dudarlo dos veces.

Solo es por medio de un gran esfuerzo moral y psicológico que el personaje puede volverse capaz de superar su obsesión, aceptando lo mucho que se ha desviado del camino correcto y finalmente abandonando la idea que lo domina.

¿Qué es la adicción?

La adicción es una enfermedad crónica y persistente que afecta el cerebro, obligándole a perseguir compulsivamente una sustancia o conducta que genera algún tipo de alivio o placer.

La adicción impide que el personaje tenga verdadero autocontrol sobre sí mismo y busque incesantemente esa sensación de alivio que la sustancia o conducta le ofrece, incluso si esto destruye su vida.

Los adictos tienen muchos problemas para verse a sí mismos con honestidad y reconocer con claridad todos los problemas que se derivan de su adicción.

A diferencia de la obsesión, la adicción es incurable en ocasiones y solo puede controlarse por medio de un tratamiento psicológico efectivo y una inmensa fuerza de voluntad.

¿Por qué las coloco en el mismo bote?

Seguramente no tengo que decirte que la obsesión y la adicción no son ni de cerca la misma cosa, sin embargo, conceptualmente se parecen lo suficiente como para que su rol en las historias sea virtualmente el mismo: establecer un personaje que perseguirá una motivación aún a costa de su propio bienestar y el de los que lo rodean.

En un proyecto narrativo, esto hace que estos elementos se comporten de una manera tan similar, que realmente no creí que fuera necesario crear un artículo para cada uno. Lo cierto es que, en una historia, la diferencia entre un personaje obsesivo y un adicto es meramente semántica.

Esto, por supuesto, no significa que no tenga valor simbólico elegir una o la otra. Por lo general, el adicto suele tener menos “responsabilidad moral” porque la audiencia entiende que existe un componente que se apodera de su voluntad; mientras que, en el caso de la obsesión, las acciones del personaje tienen mayores repercusiones éticas porque la voluntad sigue estando presente hasta cierto punto.

Esto puede ser una diferencia importante o no dependiendo del contexto de tu historia, pero no cambia en realidad la forma en que trabajarás a los personajes.

¿Cómo darles profundidad?

Si quieres que la obsesión y/o la adicción tengan profundidad en tu historia, hay varias cosas que debes agregar a la narrativa. ¡Aquí te las comparto!

No son fallas cruciales de personaje, sino derivados

La obsesión y la adicción son fallas que tiene tu personaje y por lo tanto deben formar parte del arco del mismo. Es algo así como lo que vemos con Edmundo Dantes en el Conde de Montecristo. Su obsesión por la venganza le lleva a cometer actos terribles y perder de vista su motivación inicial de actuar como “agente de la Providencia”.

Sin embargo, quiero que quede claro que la adicción y la obsesión no son fallas cruciales de personaje, sino que son vicios derivados de la falla real que sufre.

Un ejemplo de esto es Gollum con su obsesión con el anillo. En realidad esa no es su falla crucial, sino el victimismo que le impide tomar responsabilidad por sus acciones, constantemente excusándose y cayendo una y otra vez en los mismos huecos. La obsesión es una falla que ayuda con ese conflicto sin estar necesariamente en el centro.

El punto es que, aunque formará una parte importante del arco, no debe ser el verdadero enfoque del mismo. ¡No lo olvides!

Dales un componente racional

Aunque es cierto que tanto la obsesión como la adicción tienen un componente irracional, en el contexto narrativo es importante que les des una base lógica en la que posarse.

Esto es porque al final del día tanto la obsesión como la adicción están amarradas a la motivación del personaje, y toda motivación debe “nacer de algo” y tener un propósito.

Por ejemplo, en The Haunting of Hill House, tenemos un personaje llamado Oliver que sufre de una fuerte adicción a las drogas, pero no es “solo porque sí”. Oliver está traumatizado por los eventos que ocurrieron en su infancia, y las drogas son una forma de escapar de esos recuerdos.

Esta es una justificación muy sencilla, pero que ayuda a que su adicción ayude a establecer la clase de persona que es, empezando por transmitirnos hasta qué punto los sucesos de su pasado le afectaron. Esto cobra especial importancia cuando lo comparamos con la reacción de sus hermanos, cada uno lidiando con los mismos traumas a su manera.

Esta “justificación”, a su vez, nos da a nosotros como audiencia las bases necesarias para empatizar con el personaje y entender la complejidad de su lucha, ya que primero hay muchos demonios que debe derrotar antes de abandonar el camino destructivo que sigue con tanta insistencia.

Explora la lucha moral del personaje

En las historias, tanto la obsesión como la adicción representan algún tipo de lucha contra una debilidad moral del personaje; quizás sea la incapacidad para perdonar o dejar el pasado atrás, o un miedo terrible a la soledad.

Ese defecto llevará al personaje a desarrollar una obsesión o adicción malsana que, si no se controla, eventualmente lo destruirá. El personaje irá perdiendo poco a poco las cosas que realmente importan, y su sufrimiento aumentará empujándolo todavía más hacia el objeto de su obsesión/adicción.

Ahora, ese proceso de desgaste es justo lo que narrativamente tiene más valor y por eso debes asegurarte de hacer a la audiencia partícipe de ese conflicto moral interno, en el que el personaje es consciente del mal que hace, pero aún así se resiste a cambiar porque eso significaría enfrentarse a los demonios que lo arrojaron a ese hoyo para empezar.

¡Ahí es donde está el drama que hará que tu audiencia se meta de lleno en la historia!

Dales consecuencias fuertes en la trama

Por supuesto, no quiero que te quede la impresión de que la obsesión y la adicción son elementos que solo se exploran a través de conflictos internos. En realidad, ambos necesitan tener un fuerte impacto en la trama, creando conflictos externos de los que el personaje no puede huir.

Quizás es abandonado por su esposa, quizás abandona su puesto en el peor momento o, quizás, se torna violento con alguien que ama.

Estos son los momentos en los que tanto la obsesión como la adicción pueden mostrar su verdadero y horrible rostro, demostrando narrativamente que son un enemigo real y peligroso contra los que el personaje debe pelear.

Esta pelea puede tener un final positivo (como en Aladdín y los Cuarenta Ladrones) o un final trágico (como en El Señor de los Anillos con Gollum), pero necesitas forzosamente que su impacto se vea reflejado en el progreso de la trama.

¡Y ya llegamos al final! Espero que este artículo te haya resultado interesante. Si fue así, seguro que te encantará este otro sobre el romance obsesivo. ¡No te lo pierdas!

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