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La promesa como elemento narrativo: ¿cómo utilizarla?

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La promesa como elemento narrativo: ¿cómo utilizarla?

Una de las mayores equivocaciones que cometen los críticos o los escritores novatos es creer que porque un elemento narrativo se utiliza con mucha frecuencia, entonces se debe evadir a toda costa.

Esto parte de un cierto deseo por lo originalidad, pero en su raíz revela una incomprensión básica de lo que le da fuerza a las historias. Nada es cliché hasta que la ejecución del autor lo vuelve cliché, y esto es especialmente cierto cuando hablamos de las promesas como elementos narrativos.

Ya sabes de qué estoy hablando. Es cuando un personaje mira a los ojos a otro y pronuncia unas líneas de diálogo de una forma seria y solemne, revelándonos lo que sucederá más adelante en la historia.

Es un recurso tan común, que quizás te sientas tentado a echar los ojos para arriba y suspirar con frustración, pero no necesariamente tiene por qué ser así.

Una promesa bien introducida en la historia puede apoyar muchísimo al arco de los personajes y establecer una motivación clara y poderosa que permite que los integrantes de la historia se muevan activamente por ella.

Si quieres aprender más al respecto, ¡no pares de leer!

¿Qué es una promesa en las historias?

Todos sabemos lo que es una promesa en la vida real. Después de todo, es muy probable que ya hayas cumplido e incumplido muchas a estas alturas.

Es una parte de la vida humana y por eso debe tener un lugar en la construcción de historias. Sin embargo, desde el punto de vista narrativo, una promesa no es simplemente un ofrecimiento solemne o una obligación voluntariamente adquirida.

Las promesas en las historias se utilizan para generar conflictos internos y entre personajes. Quizás esto suene raro, porque usualmente nos imaginamos esta clase de escenas siendo momentos tiernos en el que los personajes conectan o deciden finalmente qué es lo que quieren hacer, pero ni siquiera esas instancias se salvan de esta regla.

Verás, una promesa bien construida lo que hace es abrir una ruta narrativa nueva para la trama o subtrama de los personajes, obligando forzosamente a la historia a llegar a una conclusión; es decir, si la promesa se cumplirá o no.

Dependiendo de las personalidades y la importancia que el desenlace tiene para el personaje “prometedor” y el “prometido”, la forma en la que ambos interactúan y piensan se verá forzada a evolucionar a medida que la trama los aleja o acerca a la meta.

Es algo así como cuando en la serie de Gotham Jim Gordon le promete a Bruce que encontrará al que mató a sus padres, pero a medida que las pistas se enfrían y Jim no llega a ninguna parte, Bruce empieza a volverse más exigente y desconfiar de las capacidades de Jim.

Nada de esto hubiera pasado si el personaje no hubiera hecho la promesa, y por eso es un elemento que aporta mucho al conflicto de la narrativa.

¿Qué representa como símbolo?

A su vez, la promesa en las historias también es un símbolo que demuestra las convicciones y brújula moral del personaje.

Cuando este elemento se utiliza con la intención de que tenga impacto en la trama, siempre debe hacerlo mostrándonos la alineación ética y activa del personaje. Esto incluso cuenta cuando la promesa no es voluntariosa, sino que es forzada sobre el personaje.

Algo así como cuando el rey antes de morir le dice a su hijo “¡Prométeme que irás a la guerra y me vengarás!”, y este acepta a regañadientes porque detesta el círculo de violencia que se ha instaurado en su país. Ese simple hecho nos dice muchas cosas sobre el personaje y hace que su conflicto interno tome fuerza para el resto de la historia.

Por supuesto, esto solo tiene sentido si la promesa en sí es algo que demanda una evolución por parte del personaje. Si lo que se prometió ya es algo que está perfectamente alineado con el poder y madurez que tiene hoy, entonces no es más que un foreshadowing sin verdadero peso temático.

Me refiero a cuando Superman dice algo como “te prometo que bajaré a tu gato del árbol”, en realidad no hay valor simbólico, porque es algo que el personaje haría sin necesidad de estar atado a un contrato moral y que no requiere de él ningún tipo de crecimiento.

Sin embargo, si Superman le dijera a Lex Luthor algo como:

Debería dejarte aquí, eso sería mejor para todos; pero no lo haré. Te salvaré aunque me cueste la vida. Tienes mi palabra.

Esta situación le exige superar sus sentimientos personales hacia Lex y añade conflicto a la narrativa, porque ahora la interacción entre los personajes está forzada a evolucionar.

¡Así es como le das valor simbólico a una promesa!

¿Cómo darle peso narrativo?

Ahora llegó el momento de hablar de forma más detallada sobre cómo puedes construir una promesa que tenga un impacto real en la historia.

¡No te pierdas estos consejos!

Une su resolución con el arco del personaje

Como mencioné antes, las promesas son una forma genial de introducir conflicto a la historia y por eso siempre debes estructurar tu narrativa de forma que el contrato se cumpla al mismo tiempo que el arco del personaje se cierra o está por cerrarse.

Existen varias razones temáticas y simbólicas para esto, pero desde un punto de vista más técnico lo que esta práctica te permitirá es tener espacio para expandir ese conflicto que introdujiste para empezar.

Después de todo, tiene muy poco sentido que hagas que un personaje prometa algo que se resolverá en la siguiente escena. Digo, puede quedar por la forma en la que estructuraste la historia, pero la promesa no será la razón por la que la escena funcionó.

Si de verdad quieres aprovechar este elemento tienes que darle espacio, y añadirlo al arco del personaje también te permitirá unirlo al crecimiento que vivió a lo largo de la trama.

Relaciónala con la temática

Las promesas son algo así como rutas narrativas que estás marcando con tinta indeleble. Una vez colocadas, necesitas llevarlas hasta sus últimas consecuencias, independientemente de si el resultado es positivo para el personaje o no.

Sin embargo, te harás un flaco favor a ti mismo si esa promesa no está amarrada con la temática de la historia.

¿Y cómo logras eso? Bueno, de entrada, sabiendo cuál es la temática que quieres manejar y cómo el personaje en sí te ayudará a mostrarla. Una vez que tengas eso, la promesa simplemente será algo que fortalecerá las motivaciones del actor y marcará el norte que debe seguir la trama o subtrama.

Por ejemplo, una de las temáticas más importantes de Naruto es la importancia de los lazos fraternos, independientemente de si son sanguíneos o no. El conflicto entre este personaje y Sasuke es un reflejo de la exploración de ese tópico, algo que los escritores realmente querían poder enfocarse con mucha fuerza.

Es por eso que Naruto le promete a Sakura y al mismo Sasuke que, sin importar qué, salvará el lazo que tienen, aunque le cueste la vida.

Aunque es cierto que después de 400 capítulos y un sinnúmero de plotlines después la promesa pierde mucho de su dramatismo, el valor temático y simbólico está ahí, porque la naturaleza de la promesa no puede despegarse del mensaje central de la obra.

¡Así es como se hace!

Permítele crear conflicto

A lo largo de este artículo he expuesto muchas veces la facilidad que las promesas tienen para generar conflicto en una historia, pero lo cierto es que no quiero que te vayas de aquí con la idea de que esto sucede de forma espontánea.

Bueno, si eres un escritor muy honesto y que maneja a la perfección la agencia de los personajes, es posible que hagas un buen trabajo sin proponértelo con mucha intensidad, pero en general esta no será tu experiencia.

En realidad, uno de los retos que las promesas presentan viene principalmente del hecho de que trazan una irrevocable ruta narrativa. Si abandonas esta ruta y no te aseguras que tiene una resolución, entonces tu obra perderá cohesión y calidad artística.

Por esta razón, no es muy extraño que a la mitad de la historia sientas la tentación de retractarte o de lentamente quitarle todo su peso a la promesa, forzando la ruta narrativa a tomar otro cauce, pero esto es una pésima idea. Si vas a hacer esto, es mejor que quites la promesa de la historia y punto.

No, una vez que esté incluido este elemento, tu trabajo es permitirle que genere conflicto cuando hace falta, especialmente en la interacción de personajes porque de ahí siempre deben nacer los puntos dramáticos que avanzan la trama.

¡No lo olvides!

Deja que esté presente la opción de romperla

Volviendo un poco a lo que mencioné al inicio del artículo, la verdad es que esos críticos y escritores principiantes no están del todo equivocados. Después de todo, las promesas mal usadas no son más que meros foreshadowing que nos spoilean lo que sucederá en la película.

Es muy comprensible que no quieras arriesgarte a que esto ocurra, y por eso debes reservar las promesas para instancias narrativas que genuinamente están abiertas a que el personaje se eche para atrás.

Es algo así como cuando Peter Quill le prometió a Gamora que si Thanos la atrapaba, él la mataría. Es una promesa ruda, que de inmediato nos dice que, en algún punto de la historia, el personaje se enfrentará a esa situación, pero como audiencia no sabemos si Quill la cumplirá o la romperá.

Esto introduce tensión, pero principalmente le aporta mucho al conflicto interno del personaje y su relación con la persona a la que le hizo la promesa.

¡Y este el fin del artículo! Muchas gracias por darte la vuelta y espero que hayas aprendido mucho sobre la construcción de historias.

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