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La atracción entre personajes: ¿cómo hacer que se sienta real?

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La atracción entre personajes: ¿cómo hacer que se sienta real?

La atracción es algo que sentimos todos en algún punto de nuestra vida y muchas veces puede ser algo tan fuerte que todas las acciones que realizamos están enfocadas hacia una motivación exclusiva: estar cerca de aquella persona que nos atrae.

Precisamente por lo poderoso que puede ser este sentimiento, es que puede tener mucho valor si sabes cómo utilizarlo en una historia.

Si quieres aprender más al respecto, ¡no pares de leer!

¿A qué me refiero con atracción entre personajes?

La atracción entre personajes es la inclinación que tiene un personaje hacia otro por una motivación romántica o platónica, o una fuerte admiración.

Es decir, cuando hablamos de atracción, no nos referimos solamente al chico que se queda boquiabierto al ver a una muchacha hermosa, sino también al niño que decide seguir al héroe que le salvó la vida y que representa aquello en lo que se quiere convertir.

Un personaje que se siente atraído por otro alineará sus motivaciones con esa persona, pudiendo incluso convertirla en una parte fundamental de su meta. Esto lo vemos en la película de Goofy, donde casi todas las decisiones de Max están orientadas a gustarle a Roxanne.

Lo curioso de todo es que, aunque la atracción pueda estar fuertemente atada a la motivación del personaje, no necesariamente tiene que estarlo con su necesidad, y ahí es donde la historia puede tomar rutas narrativas interesantes.

Por ejemplo, puedes tener un secuaz que sigue al villano porque lo admira y se siente atraído por él, pero al descubrir su verdadera naturaleza el secuaz se ve forzado a replantearse su lugar en la ecuación.

Esto también se ve reflejado en las clásicas historias románticas en las que uno de los personajes está obsesionado con la chica hermosa y popular de la escuela, sin darse cuenta que su amiga de toda la infancia es mucho mejor para él.

En ambos casos, la meta del personaje es una, pero su necesidad es otra. En el primer ejemplo podríamos decir que el personaje necesitaba abrir los ojos y dejar de ser ingenuo, mientras que en el otro podemos decir que hay un elemento de inmadurez y ceguera involuntaria.

La atracción es un componente muy útil porque, al ser algo que no se controla del todo, el personaje puede ser claramente imperfecto, pero conservar un aura de inocencia que lo hace fácilmente redimible a los ojos de la audiencia.

Por supuesto, este es uno de los usos más complejos de la atracción; en realidad, lo normal es que se utilice como un “rompehielos” en la relación entre dos personajes. Es decir, si quieres que un personaje y otro interactúen más, con introducir la idea de que uno se siente atraído a su contraparte, ¡ya tienes suficiente!

Además, si quieres empezar una relación romántica, tan sencillo como que hacer que el sentimiento de atracción sea mutuo. Es una herramienta muy útil y fácil de establecer para simplificarte la vida a la hora de manejar ciertas dinámicas entre personajes.

¿Por qué es importante construirla bien?

Aunque es cierto que la atracción puede ser utilizada como una excusa muy sencilla para que dos personajes interactúen, no debes caer en la trampa de creer que cualquier implementación del concepto producirá el mismo efecto.

Las comedias suelen ser las que más fallan en esto, muchas veces introduciendo una atracción exagerada entre un personaje y otro sin realmente establecer nada de peso que justifique dicha atracción.

Está claro que de gustos no hay nada escrito, pero en el contexto narrativo la atracción debe, de todas formas, decir algo sobre los personajes y tener un propósito narrativo. No debe ser simplemente algo que introduces para que la gente se ría (“wow, mira, la mujer guapísima está vuelta loca por el personaje más feo de la historia, QUÉ RISA), sino algo que apoya el desarrollo de los personajes y te permite abrir rutas narrativas interesantes.

La atracción puede ser algo muy fuerte, pero también es algo que evoluciona con el tiempo y pasa a ser “otra cosa”. Quizás amor, quizás lealtad o quizás decepción, y si no la construyes bien no podrás sacarle provecho a nada de esto.

¿Cómo darle profundidad?

Si quieres que la atracción tenga profundidad narrativa en tu historia, es importante que tomes en cuenta ciertas cosas. ¡Aquí te las comparto!

Debes establecer aquello que el personaje prefiere

Como expliqué antes, la atracción también dice algo sobre el personaje porque al final del día muestra de una forma clara y directa qué es lo que él o ella “prefiere” o “valora”.

Por ejemplo, si tu personaje se siente profundamente atraído por una mujer hermosa, a ti como escritor te conviene explorar qué es exactamente lo que le atrae de su belleza. ¿Es el hecho de que tenga un mirada inocente y pura, o más bien se debe justamente a que sus ojos son desafiantes y astutos? ¿Es su figura esbelta y delicada, o el porte fuerte y seguro con el que se desenvuelve? ¿Es la alegría detrás de su sonrisa o la misteriosa melancolía que esconde?

Como ves, incluso algo que todo el mundo calificaría de superficial como lo es la belleza externa, en realidad puede tener connotaciones bastante profundas sobre las preferencias del personaje y, por ende, sobre la clase de persona que es.

Si lo que le atrajo, por ejemplo, eran los ojos desafiantes y la sonrisa misteriosa y melancólica, probablemente es un personaje que le gusta la aventura y la intriga, alguien que quiere un reto o algo que rompa la monotonía de su vida. Quizás quiere recuperar la energía que perdió tiempo atrás, y le atrae esta persona porque parece regalarle justamente eso.

Nota: curiosamente, esa es la razón por la que es tan común ver que “los opuestos se atraen”, porque ambos ven en la otra persona aquello que a ellos mismos les falta. Interesante, ¿no?

El personaje se debe ganar la “conquista”

Si piensas que tu atracción pase a ser algo más tangible, como el romance o la lealtad inquebrantable, necesitas trabajar con cuidado los elementos posteriores a la atracción.

Eso quiere decir que el personaje que genera la atracción, de cierta forma debe “ganarse su conquista”. Dicho de otra forma, sus acciones harán que la percepción que tiene el “atraído” sobre él sea reafirmada y evolucione en algo más.

Claro está, es perfectamente posible que la atracción se rompa justamente porque nace de un espejismo, pero el punto aquí es que, SI PIENSAS LLEVARLA A ALGO MÁS, te asegures de darle sustancia.

Sí, el sujeto puede ser el hombre más guapo de la historia, pero si no posee ninguna de las características que el otro personaje valora, sería un error continuar la relación basándote solo en la atracción.

Esto generará escenas forzadas y afectará la química entre los personajes, lo cual terminará afectando negativamente la historia.

La atracción entre personajes debe tener un impacto en la trama

La atracción se usa para abrir puertas narrativas en las interacciones entre personajes, esa es su principal función; por ende, no tiene sentido introducir el elemento si no piensas sacarle provecho en la trama.

Esta es una trampa en la que caen muchas comedias románticas que piensan incluir subtramas en las que ciertos personajes secundarios se “enamoran”. La historia entre ellos no tiene relevancia alguna para el conflicto central y termina siendo algo que solo quita tiempo para otras escenas más interesantes.

Si la atracción entre los personajes no te ofrecerá algo de valor, quizás te convenga más replantear esa parte de la historia.

¡Y listo! Espero que este contenido haya resultado interesante para ti. ¿Tú qué piensas? ¿Estás de acuerdo con lo que digo? ¿No lo estás? ¡Dímelo en los comentarios! ¡Me encantaría escucharte!

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