Daredevil: cómo hacer que una historia fantástica se sienta real

Así como muchos, yo también fui uno de los que se emocionó en cuanto empezaron a aparecer las series de superhéroes en la televisión. Sin embargo, quizás también fui uno de los primeros en sentirse un poco decepcionado a medida que las series progresaban. Pero eso fue hasta que llegó Daredevil.

Tanto Arrow como Flash dejaron mucho que desear en mi opinión, ya que parecían más unas soap operas con superhéroes que historias realmente enfocadas en estos personajes.

Por esta razón, cuando vi que Netflix tenía planeado sacar una serie sobre nuestro ciego favorito, no estaba muy emocionado y tardé bastante en encontrar tiempo y motivación para verla… ¡pero vaya que estaba equivocado!

Probablemente, Daredevil de Netflix es una de las mejores historias de superhéroes que existen justamente porque sabe manejar bastante bien el lado fantástico de estos personajes, y darle un toque de realidad que hace que te sientas identificado con lo que sucede.

Obviamente, no estoy diciendo que la serie es “realista” ni nada por el estilo, está claro que tiene muchos elementos fantásticos que no tienen cabida en el mundo real. A lo que me refiero es que “te la crees”, sientes que lo que ves tiene sentido por muy fantástico que sea.

Eso no es algo fácil de lograr y, en este artículo, quisiera hablar un poco sobre los elementos que le permitieron a Daredevil conseguirlo y cómo otras historias podrían beneficiarse (o se benefician) de ellos.

¡Aquí va!

Nota: en este artículo trataré de evitar los spoilers lo más que pueda y solo me enfocaré en la primera temporada y la segunda.

Las reglas tienen que ser claras

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“¡No puedes hacer eso!”

Como mencioné en mi artículo sobre la lógica en los libros de fantasía, las historias fantásticas no pueden simplemente ser ilógicas. Una cosa es tener elementos fantasiosos y otra muy distinta es construir una historia que no tiene ni pies ni cabeza.

El mundo tiene que tener reglas claras y precisas que todos deben respetar, incluso el escritor. De lo contrario, la historia se sentirá incongruente y falsa.

Desde el inicio, Daredevil marca las pautas de los límites que tienen sus personajes así como las situaciones con las que se pueden topar y lo que sucede a lo largo de la historia no hace otra cosa que reforzar esas reglas.

Por ejemplo, quizás las habilidades de Daredevil sean bastante exageradas, pero quedan bien plasmadas en las reglas del mundo gracias al personaje de Stick. Verás, Stick es un ciego que tiene habilidades idénticas a las de Matt Murdock (el nombre real de DD) y fue quien lo entrenó para que se convirtiera en un luchador experto.

Tal vez no parezca mucho, pero en realidad es brillante. El hecho de que Daredevil no sea el único con esas cualidades hace que sea mucho más fácil que quede claro que, en este mundo, lo que le sucedió a él no es algo tan extraño, simplemente es una habilidad difícil de adquirir.

Eso le permite a los escritores humanizar a Daredevil y normalizar su extraña situación hasta cierto punto, sin que por eso deje de ser un personaje especial y atractivo para la audiencia.

Ahora, otra clave aquí es que Daredevil colocó implícitamente una regla que dice “no hay superpoderes, solo habilidades extraordinarias”. Por lo tanto, si de repente empezáramos a ver sujetos en ropa interior volando por las calles, rápidamente tendríamos la sensación de que no queda con la historia.

Por suerte, esta regla nunca se rompe (por lo menos en las dos primeras temporadas, no he visto la tercera) y los héroes la siguen tanto como los villanos.

Por supuesto, no quiero decir que una historia de superhéroes no puede tener superpoderes para sentirse real, simplemente que se debe marcar la regla y seguirla para lograrlo.

Por ejemplo, Watchmen hace un buen trabajo de introducir los poderes de Dr. Manhattan para no romper con la historia. Se le da una justificación científica y se hace todo lo posible por hacerlo sentir genuino.

Claro está, esto es algo que es cierto para todas las historias fantásticas, no solo las que están relacionadas con superhéroes.

Deben existir contrapartes

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“Yo gané. Tú perdiste”.

Algo que suele fallar en las representaciones cinematográficas de superhéroes es la falta de villanos que tengan sentido con respecto al héroe contra el que luchan.

Un ejemplo de esto sería Steppenwolf, el villano de La Liga de la Justicia, un desastre de CGI que no tiene otro propósito que actuar como un saco de boxeo para que nuestros héroes tengan algo que hacer.

Si bien puede ser divertido ver a Superman golpear a alguien con todas sus fuerzas y lanzarlo a la estratosfera, eso no da mucho más que unos cuantos minutos de distracción. Si lo que buscas es una buena historia que te cautive, hace falta que el villano actúe como una contraparte del héroe.

Ahora, quiero que quede claro que no estoy hablando de opuestos (aunque, en algunos casos, pueden funcionar), sino que hablo de contrapartes. Es decir, nuestros héroes y villanos no necesariamente serán representaciones del “blanco” y el “negro”, sino que serán dos caras de la misma moneda.

Seguramente, has escuchado mil veces a los villanos decirle a los héroes “tú y yo no somos tan distintos”. Eso es porque, los grandes villanos, tienen muchas similitudes con el héroe y le muestran un lado suyo que este quisiera evitar a toda costa.

En Daredevil, tanto a Kingpin como a Matthew les mueve la misma visión: proteger su ciudad. La diferencia es que el Kingpin cree que el fin justifica los medios y Daredevil no está dispuesto a permitir que la gente sufra.

Esto provoca un conflicto interno potentísimo en nuestro héroe, porque incluso empieza a dudar de sus propias convicciones al ver que no le son suficiente para detener la voluntad de Kingpin, hasta el punto que se plantea seriamente echarlas a la basura y convertirse en aquello que intenta destruir.

Ese es el tipo de interacción que un villano y un héroe necesitan tener para que su enfrentamiento sea profundo, memorable y creíble.

Los personajes secundarios tienen que formar parte activa de la historia

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“Puedo cuidarme a mí misma”

Uno de los mejores recursos que las historias de superhéroes pueden utilizar a su favor son los personajes secundarios. Después de todo, por lo general, estos personajes tienden a ser personas comunes que ayudan a la audiencia a interactuar con los semidioses vestidos en spandex.

Dicho de otra forma, es difícil para nosotros ver el mundo a través de los ojos de Superman, pero es mucho más sencillo ver el mundo en el que habita Superman a través de los ojos de Lois Lane.

Esa perspectiva nos ayuda muchísimo a creernos lo que estamos viendo y hacer clic con la historia. Sin embargo, para que esa visión sea lo más clara posible, es importante que los personajes secundarios no solamente estén ahí para que los salven o hacer comentarios y preguntas, sino que tienen que formar parte activamente de la historia.

¿Esto que significa? Pues que tienen que tener sus propios arcos de personaje, sus propias metas y motivaciones.

En esto, Daredevil le atinó increíblemente, especialmente con el personaje de Karen, quizás uno de los personajes secundarios más activos que he visto en una serie de televisión.

Karen no se queda a esperar que DD le resuelva las cosas, pero tampoco está estorbándolo. Es inteligente, precavida y, aunque esté muerta de miedo y frustrada, sabe recomponerse y voltear la situación.

Pero ella no es la única que sabe destacarse. Foggy, Elektra, Stick e incluso Vanessa actúan independientemente del villano y del héroe, y hacen que el mundo se sienta grande, poblado y real.

¡Nunca hay que subestimar el poder de los personajes secundarios!

El mundo debe responder a las acciones de los personajes

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“No vivimos en un mundo que sea justo. Vivimos en este”

Si hay una cosa que el mundo cinemático de Marvel ha logrado hacer a la perfección es dar la percepción de que lo que hace un héroe tiene un poderoso impacto en el mundo que habita.

Quizás esto pueda parecer obvio, pero es sorprendente la cantidad de historias fantásticas en general que no entienden este concepto o prefieren ignorarlo.

Uno de mis grandes problemas con los primeros libros de Harry Potter es la falta de impacto que las acciones de nuestros héroes tienen en el mundo, a pesar de que se nos recuerda una y otra vez lo increíbles que son.

O sea, ¡Harry encuentra la Cámara de los Secretos y el mundo mágico no se vuelve loco! Por suerte, esto cambia en el quinto libro y, a partir de entonces, el universo de Harry Potter se vuelve mucho más real.

Daredevil también maneja esto de manera increíble y constantemente muestra las impredecibles consecuencias que ciertas acciones de nuestros personajes tienen en la ciudad, de forma que tanto ellos como nosotros tengamos la percepción de que el mundo en el que habitan es más complejo de lo que parece a primera vista.

Es difícil escribir historias así, ¡pero cuando aparecen es una verdadera maravilla!

El viaje del héroe (y del villano) debe involucrar un conflicto interno

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Una de las cosas que hace que Batman sea un héroe tan querido es que, cada vez que se enfrenta a sus enemigos, está combatiendo una lucha interna dentro de él: matar o no matar.

Independientemente de lo que pienses del personaje (a lo mejor se te hace un santurrón o un idiota), esto es algo vital para él porque lo que representa Batman no es a un “tipo perfecto” como Superman. No, Batman es alguien deshecho por el sufrimiento y que está lleno de pensamientos oscuros y de odio, pero que aún así decide hacer lo correcto siempre que tiene la oportunidad.

Verás, la razón por la que Batman no mata no es porque no quiera o pueda: es justamente porque quiere y puede. Batman puede convertirse en un monstruo mucho peor que cualquiera de los villanos a los que se enfrenta, y su trabajo de superhéroe le obliga a caminar al borde del abismo con demasiada frecuencia.

Si se deja ir, aunque sea una vez, jamás podrá volver, pero tampoco puede darse el lujo de quedarse a un lado y ver a las personas sufrir. Ese es el poderoso conflicto interno que siempre vemos representado en Batman y la razón por la que el Guasón es su archirrival: él no quiere matarlo, quiere corromperlo.

Algo muy parecido es lo que atormenta a Daredevil, pero él no es el único que tiene un conflicto parecido. Kingpin, Karen y hasta el mismo Punisher tienen cientos de desgarradoras heridas en sus almas que amenazan con destruirlos constantemente, y parte de su arco es lidiar con ellas de la mejor manera que puedan.

Esto hace que se sientan como individuos en vez de partes de una serie con mucho presupuesto. Les da profundidad y sentido, y hace que se sientan de carne y hueso.

¡Y listo! Estos elementos ayudan a que Daredevil, a pesar de ser una historia sobre superhéroes, tenga ese toque de realismo que a veces hace falta.

¡Te recomiendo que le des una oportunidad a la serie si todavía no la has visto! 

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