El Mcguffin: ¿qué es? ¿Debes evitarlo?

Existen muchos tipos de conveniencias narrativas, pero, quizá, uno de los más comunes, especialmente en historias de fantasía, son los Mcguffin.

Pero, ¿qué es exactamente este elemento? ¿Cómo puedes identificarlo? ¿Qué clase de problemas puede ocasionar?

¡Sigue leyendo y descúbrelo!

¿Qué es un Mcguffin?

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Un sujeto comenta que un Mcguffin es un aparato que se utiliza para capturar leones en Escocia. Alguien le explica que no hay leones allá. El sujeto responde “entonces, ese no es un Mcguffin” – Alfred Hitchcock.

Según Alfred Hitchcock, un Mcguffin (o Macguffin) es un punto de la trama que pretende ser muy importante para los personajes, pero que en realidad no tiene mucho significado ni para la historia ni la audiencia.

Es un dispositivo narrativo cuyo único propósito es producir algún tipo de acción en la historia que avance el relato.

Es el típico aparato del fin del mundo, como la Chispa Suprema en Transformers, o el Santo Grial en Monty Python. Es una excusa para que los protagonistas se embarquen en una búsqueda, pero se queda en eso.

Ahora, existen Mcguffins positivos y otros bastante negativos para una historia, y necesitas entender a fondo las características del concepto para que no sabotees tu propia narrativa.

Características de un Mcguffin

Después de leer esa definición, lo normal es que te queden grandes dudas sobre cómo puedes diferenciar un Mcguffin bueno de uno malo e, incluso, cómo identificar un elemento narrativo con todas las de la ley. Por ejemplo, quizás no te quede claro por qué por qué el hacker de The Last Jedi es un Mcguffin negativo y por qué los códigos nucleares de Misión Imposible son uno positivo.

¡Justamente de eso hablaremos en este apartado! ¡Presta atención a las características de un Mcguffin y cómo usarlas sin que rompan la historia!

Es importante, pero al mismo tiempo no lo es

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Es normal que una historia tenga ciertos elementos que busquen provocar un sentido de urgencia en la trama. Veremos a los personajes hablar constantemente sobre eso y avisarnos de todas las terribles consecuencias que pueden suceder si no ponen manos a la obra.

Sin embargo, lo que separa al buen Mcguffin del malo, es que con el segundo son los personajes los que establecen la importancia del Mcguffin de forma exclusiva, mientras que con el primero los símbolos son los que realmente lo transmiten.

El problema del mencionado hacker de The Last Jedi, es que su inclusión en la historia introduce un mensaje sobre la dualidad de la guerra que no se explora para nada y que no tiene relevancia con la temática que está más relacionada con el fracaso y la necesidad de crear algo nuevo, que con la persecución de ideales que produce conflictos bélicos. Es simplemente una excusa para darle algo que hacer a Finn y a Rose, y alargar la longitud de la película.

Los personajes nos dicen una y otra vez lo importante que es su misión, pero esta luego no tiene ningún tipo de relevancia en la narrativa, y eso lo convierte en un Mcguffin que afecta negativamente la obra.

A diferencia del Anillo Único que, aunque su poder es vago, ayuda a explorar con mucha profundidad la temática central de El Señor de los Anillos: la tentación del mal y su efecto en los hombres (o elfos, enanos y hobbits).

No es un simple aparato que se debe llevar de punto A a punto B, sino que su inclusión es crucial para el arco de los personajes y la evolución de los símbolos. ¡Intenta trabajar la transformación de Gollum y Frodo sin el anillo y verás que su importancia en la historia trasciende la “opinión” de los personajes!

No se entiende bien lo que hace ni su funcionamiento o su importancia

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¿Tienes algo que enseñarnos?

Los Mcguffin negativos, justamente porque tienen poca importancia, son fáciles de discernir porque el escritor pasará muy poco tiempo explicando su funcionamiento, o simplemente le aportará nuevas habilidades y características cuando sea conveniente.

Es decir, está bien que haya cierto misterios en los elementos de una historia, y esto no significa que cada artefacto extraño es un problema, pero sí significa que si la obra ni siquiera se dio la tarea de darle forma al símbolo, es porque genuinamente no tiene un valor simbólico.

Un ejemplo de esto serían muchos de los artefactos tecnológicos de las películas de acción que se vuelven la meta de los protagonistas. Usualmente es algo genérico, como un rayo láser para destruir el mundo o una piedra mágica poderosa.

La mayoría de estas películas ni siquiera intentan dar una justificación lógica al instrumento; simplemente existe y ya. Si hay algo en tu historia que está moviendo la trama, pero no sientes la necesidad de explicarla, ¡ten cuidado! ¡Lo más probable es que se trate de un Mcguffin malo!

Esto sucede igual cuando el Mcguffin es una persona o un animal, como el perro que hay buscar en la ladera o el general que se quedó tras líneas enemigas con el que no tienen ninguna relación nuestros protagonistas. Si no se explica la historia del personaje, ni tampoco existe una razón para explorarlo, entonces lo más seguro es que carezca de valor narrativo.

Esto es lo que permite que el soldado Ryan de sea un buen Mcguffin . La relativamente poca construcción del personaje a lo largo de la historia lo convierte en un Mcguffin, pero se le da lo suficiente para que impacte la temática de la historia, que gira en torno al valor que tiene la vida de un simple soldado en medio de la guerra.

Aunque es simple, también es irremplazable

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Si puedes simplemente agarrar tu artefacto dramático, y cambiar su esencia sin que nada ese modifique, entonces puede que tengas un problema entre manos.

Por supuesto, no estoy hablando de cosas superficiales, como cambiarle la forma de un círculo a un triángulo o cambiarle el nombre, me refiero a que si su esencia simbólica es irrelevante, también lo será su inclusión en la trama.

Por ejemplo, en la nuerva película de los Ángeles de Charlie con Kirsten Stewart, aparece un Mcguffin bastante descarado. En este caso, se trata de un aparato, diseñado para proveer energía limpia, que puede ser usado para provocar daños en el cerebro.

Si la historia dijera que se trata de un aparato que puede hackear cualquier computadora o provocar infartos, lo cierto es que nada cambiaría. Aunque la esencia del dispositivo cambie, la historia no sufriría modificaciones en su temática porque una cosa no congenia con la otra.

Sin embargo, en una película como ¿Qué pasó ayer?, la historia no tendría el mismo impacto si alguno de los otros personajes se perdiera en lugar de Doug. El hecho de que sea el personaje que los une a todos y el que está a punto de casarse, es vital para el ritmo narrativo de la película.

¡No podrías simplemente cambiarlo sin afectar drásticamente la historia!

¿Es algo que deberías evitar?

Ahora, la pregunta clave es: ¿debo evitar el Mcguffin a toda costa?

Curiosamente, la respuesta es NO. Como mencioné antes, el problema del Mcguffin es que por sí solo no tiene valor, pero si tu intención no es darle valor, sino que mueva la historia, entonces no tienes por qué temerle.

En los ejemplos que mencionamos antes hay buenos usos y malos usos del Mcguffin, y te pueden servir de guía para que el elemento beneficie tu historia en lugar de sabotearla.

Incluso con un Mcguffin, es posible crear buenos arcos de personaje y construir una temática hecha y derecha. El Mcguffin no tendrá mucho valor narrativo, pero puede ayudarte a potenciar otros aspectos de la historia.

¡Y eso es todo! Si te gustó este artículo, seguramente disfrutarás este otro sobre el Deus Ex Machina. ¡No te lo pierdas!

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