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Reseña crítica: ¿qué es y cómo hacerla?

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Reseña crítica: ¿qué es y cómo hacerla?

Cualquiera puede dar una opinión, pero no cualquiera puede construir una que sea objetiva y útil para aquel que la escucha o la lee. Es por eso que los críticos tienen una tarea importante que, lamentablemente, no siempre se toman en serio. Es por eso que vale la pena que sepas diferenciar una reseña crítica de una que no es más que una opinión mal elaborada.

Y es importante no solo porque te ayudará a identificar buenas reseñas que puedas tomar en cuenta para utilizar tu dinero en productos de entretenimiento que realmente disfrutarás, sino porque también puedes convertirte tú mismo en un crítico decente que sabrá recomendar y analizar piezas artísticas de forma honesta.

En este artículo hablaremos a fondo sobre el tema, así que si te llama la atención, ¡no pares de leer!

¿Qué es una reseña crítica?

La reseña crítica es un texto argumentativo y expositivo que analiza el contenido y las ideas presentes en una obra artística.

En el contexto narrativo, este tipo de trabajos deben ser realizados por un crítico que es capaz de interpretar y valorar con un alto grado de precisión la efectividad y ejecución de los elementos narrativos de una obra, ya sea que estemos hablando de un libro, una película, una serie o un videojuego.

Una buena reseña será clara y concisa, con argumentos bien trabajados que exploran los aspectos superficiales y profundos del proyecto artístico en cuestión; dejando de lado, en la medida de lo posible, los sentimientos personales del crítico.

¿Cuál es su propósito?

Lo curioso es que el principal propósito de una reseña crítica, en realidad, no está en decirle a otros qué tan buena o mala es una obra, sino permitirle al lector en cuestión elaborar con más precisión su análisis crítico sobre la historia.

Es decir, cuando creo una reseña, en realidad el ejercicio me beneficia principalmente a mí, porque me obliga a aterrizar las ideas que tengo en mi cabeza sobre la obra y analizar con cuidado cada uno de sus elementos. Si algo no me gustó, no puedo quedarme simplemente con el sentimiento, sino que tengo que evaluar cómo ese “presentimiento” se justifica en el contenido narrativo de la obra.

Es una práctica genial para todo miembro de la audiencia que quiere entender con mayor profundidad las historias a las que se expone.

Por supuesto, la reseña también tiene mucho valor para el autor de la obra, porque una buena  reseña crítica le permitirá identificar tanto los aciertos como los desaciertos de su narrativa, ayudándole a pulir sus habilidades y evolucionar como autor.

A su vez, es obvio que la reseña crítica también tiene valor para las audiencias, ya que les permite identificar con facilidad aquellas obras que “probablemente” le gustarán y también escuchar una voz (en principio) más conocedora que le ayude a desmenuzar las ideas más complejas de sus historias favoritas.

Dicho de una forma resumida, las reseñas críticas son geniales porque invitan a todos los miembros del proceso creativo (críticos, autores y audiencia) a PENSAR; a ir un paso más allá de lo superficial y sacarle mayor provecho a una historia, tanto para aprender de sus virtudes como de sus fallas.

Elementos de una buena reseña crítica

Las reseñas críticas pueden ser construidas con distintos niveles de rigurosidad, desde un denso texto académico hasta una opinión resumida de primeras impresiones.

Sin embargo, las buenas reseñas críticas en general están compuestas por los mismos elementos. ¡Aquí te los comparto!

Título introductorio

El título introductorio suele contener un breve resumen de la hipótesis que el crítico manejará a lo largo de la reseña. Suele ser una introducción de la línea argumentativa que se seguirá y que ayudará al lector a darse una idea de si la crítica es positiva o negativa.

Por lo general, lo recomendable es que el crítico espere hasta terminar su análisis para dar una especie de veredicto en el título, ya que es posible cambiar de opinión a medida que se evalúan con cuidado los diversos elementos narrativos de una obra.

Presentación de la obra (y el autor, si lo consideras necesario)

Incluso si el lector ya experimentó la obra por su cuenta, es buena idea ofrecer un breve recuento al menos de la premisa de la historia, de esa forma será más fácil para los lectores recordar los eventos principales de la narrativa y que aquellos que todavía no la conocen, se den una idea de por dónde van los tiros.

Si vas  a hacer un resumen de la obra en su totalidad, una buena práctica es presentar el argumento en orden cronológico en lugar de la trama; de esa forma será más fácil para el lector seguir la línea de hechos y entender la obra.

El resumen debe contener los momentos cruciales de la obra así como las motivaciones y decisiones principales de los actores más importantes del relato.

También puede ser una buena idea introducir una mini biografía del creador de la obra, aunque esto puede ser contraproducente con autores polémicos, porque puede hacer más difícil que el lector de la reseña se mantenga objetivo.

Por ejemplo, si resulta que el autor en público tiene una opinión muy abierta sobre la temática que explora su obra, es posible que caigas en la trampa de creer que la historia se inclinará deshonestamente a favor de su visión del mundo y te cierres de entrada a sus argumentos.

En realidad, si el proceso artístico fue llevado con honestidad, las posturas políticas y sociales del escritor deberían ser irrelevantes, ya que la obra trabajará con respeto las distintas facetas del argumento.

Es algo así como lo que vemos en 1984, un libro espectacular sobre los peligros de la ideología, el extremo poder gubernamental y el socialismo que fue escrito por George Orwell, ¡un ávido socialista!

Si te sorprendiste al descubrir ese detalle sobre el autor, esa es la mejor evidencia del gran trabajo que hizo Orwell, ya que su obra parece todo menos el trabajo de un izquierdista.

Sin embargo, si eres alguien empujado al prejuicio y no has leído 1984, quizás asumas que la obra reflejará la postura del escritor y será una oda al socialismo que a lo mejor te interesa o te repugna.

Por supuesto, incluir al autor no es siempre negativo, ya que en ocasiones te puede ayudar a interpretar algunas de las ideas más abstractas que el escritor quería explorar. Un ejemplo sería como el pasado de Tolkien, quien peleó en la Primera Guerra Mundial, nos explica su interés por trabajar la crueldad del ser humano y los horrores de la guerra.

En pocas palabras, incluir al autor tiene sus ventajas y desventajas. ¡Agrega esta parte según veas conveniente!

Análisis crítico

El análisis crítico contiene la opinión educada del crítico donde, basado en el contenido de la obra y la forma en que los elementos narrativos se apoyan entre sí, se argumenta de forma clara y lógica las fortalezas y debilidades de la obra.

Aquí debe imperar la objetividad, algo que no es nada fácil, pues el arte siempre tiene un alto grado de valor subjetivo que es imposible de eludir al 100%.

Un buen crítico minimiza este problema olvidándose de factores externos y enfocándose únicamente en lo que la obra explora. No se mete en temas de contexto social, sino que analiza lo que los elementos narrativos están manejando y cómo lo hacen.

Esto no significa que no se pueda realizar un análisis crítico que incluya una evaluación del impacto social y político de una obra artística, simplemente que esto no es lo que se estudia en una reseña crítica.

Lo que nos importa aquí es interpretar el contenido de la obra y alabarlo o criticarlo según sus propios méritos.

Conclusión final

La conclusión final es donde el crítico puede incluir con mayor libertad sus opiniones personales nacidas a través los argumentos que desarrolló y sus propios gustos individuales.

Esta es una valoración general de la obra, haciendo un último juicio de valor que determina el nivel de calidad narrativa que el crítico reconoce en el trabajo analizado.

4 consejos para hacer una reseña crítica

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Trata de ser lo más objetivo posible

La pregunta clave aquí es “¿cómo sé si estoy siendo objetivo?”. Bueno, en realidad no hay una fórmula mágica para garantizar esto, en parte por eso es que los buenos críticos son raros y altamente valorados.

Dicho esto, una de las mejores prácticas que puedes seguir es que procures basar todos tus argumentos en eventos tangibles de la obra, dejando de lado lo que el momento en sí “te hizo sentir”.

A medida que reduzcas el factor subjetivo, serás capaz de aumentar el factor objetivo.

Analiza lo que está en la historia, no lo que está fuera

Como mencioné antes, es importante que los críticos no dejen que los conflictos externos a la obra les creen prejuicios o introduzcan ideas que la historia en sí no contiene o no trabaja de la misma forma.

En parte es por esto que nunca deberías tomar demasiado en serio al crítico que se dedica a meter ideología y críticas a políticos dentro de sus reseñas. Está claro que su enfoque está en todo menos en lo que tiene que estar, y por eso su análisis no te ofrecerá mucho para darte una idea del verdadero valor artístico de la narrativa.

Ten la mente abierta

Aunque sé que es bastante difícil, es importante que no te cierres a ninguna historia, incluso si esta tiene una premisa que no te encanta o forma parte de un género que está lejos de ser tu favorito.

Una buena narrativa te llegará independientemente de estos factores, pero debes estar dispuesto a siquiera darle una oportunidad. De hecho, también es cierto que una increíble historia será incapaz de marcarte si te cierras por completo a esa posibilidad.

No asumas que tu primera impresión es la correcta

Que una historia te deje con mal sabor de boca no significa que sea mala ni tampoco que su narrativa esté mal construida.

Es por eso que no te recomiendo que plasmes en tu reseña crítica la primera impresión que tuviste, sino que primero te dediques, al menos por un día, a pensar con cuidado los elementos que viste en la obra y dejes que la lógica poco a poco venza los sentimientos.

Puede ser que ese trabajo te ayude a identificar todo lo que está mal con la historia y que, por ende, te permita justificar tu primera impresión; pero también es posible que te dé una lección de humildad y te muestre que tus sentimientos no tienen fundamentos narrativos en los que basarse.

¿Eso significa que tus sentimientos están mal? No, simplemente que ellos no deberían ser tu principal métrica para definir la calidad de una obra artística. ¡No lo olvides!

¡Y con eso llegamos al final del artículo! Espero que haya resultado educativo y útil. Si fue así (o no), ¡no olvides dejar tu comentario!

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