La controversia en las historias: ¿vale la pena introducirla?

Para bien o para mal, yo nunca he sido una persona que le huye a las historias perturbadoras y controversiales. Si bien eso muchas veces me ha hecho arrepentirme de ver historias que me han hecho más daño que bien, con el paso de los años me han permitido descubrir joyas geniales como Berserk, Precious, Joker e Invencible.

El hecho que una historia sea controversial no significa que sea mala; al contrario, en algunos casos son las únicas capaces de manejar de una forma madura y profunda dilemas tabú a los que se enfrenta nuestra sociedad.

Sin embargo, lo mismo aplica al revés: la controversia no eleva necesariamente la calidad narrativa de una obra.

Estoy escribiendo este artículo porque hace poco me di la tarea de ver la película calificada como la “más controversial y perturbadora” que existe: A Serbian Film. Y sí, efectivamente, tiene elementos de sobra para que se argumente a favor de darle ese título.

Sin embargo, aunque pueda coronarse como la película más terrible jamás hecha, también es cierto que NO ES UNA BUENA HISTORIA. Incluso, hubo situaciones en que los elementos perturbadores eran tan ridículos y exagerados que me sacaban una risa incrédula.

La trama se volvió falsa y tonta de repente, y ya no me pude tomar en serio nada de lo que sucedía, por muy tétrico que fuera. El final, en particular, es de lo más estúpido que he visto en una película “seria”.

Pero, entonces, ¿cuál es el punto de la controversia? ¿Qué lugar ocupa en las historias? ¿Cómo introducirla sin que sea un detrimento para la historia?

En este artículo, hablaremos justamente de eso, ¡no te lo pierdas!

¿Por qué las historias contienen controversia?

Una de las razones por las que decidí escribir este contenido, es que constantemente me llegan muchos correos y mensajes de escritores hablándome sobre la obra en la que están trabajando y cómo quieren que esta maneja de forma cruda y directa temas tabú que sus familiares y amigos no se atreven a tocar.

Esto no lo comparto como crítica a estos escritores, ¡sino todo lo contrario! Su mente artística y creativa les está implorando explorar con una historia esos temas que todavía no comprenden del todo precisamente porque la sociedad no se atreve a plantéarselos de forma detallada.

La historias contienen controversia porque los artistas muchas veces sienten la necesidad y el deber de meterse en temas que no son fáciles de digerir o comprender, y este ejercicio, en realidad, puede ser muy positivo para las audiencias, porque les invita a reflexionar sobre estos tópicos también.

Pedirle a los autores que nunca escriban historias con controversia, sería matar el arte y el discurso racional humano, porque los dilemas narrativos suelen ser las mejores ventanas para observar de manera relativamente segura estos fenómenos humanos aterradores, viciosos y crueles.

Estos ejercicios abren la mente de las personas y les permiten sacar conclusiones únicas por su cuenta, logrando conocerse más a sí mismas y el mundo que las rodea.

Es por esto que los regímenes dictatoriales e ideológicamente cerrados promueven tanto la censura artística: no les interesa que su población piense por su cuenta.

Las historias controversiales deben tener un lugar en nuestro diálogo social si no queremos caer en pozos ideológicos y dogmatismo barato.

El problema de perseguir la controversia como meta narrativa

Ahora, no quiero que eso último haga parecer que toda historia controversial que salga por ahí es una obra de arte a la que hay que prestarle atención por lo que “intenta comunicar”.

Verás, después de ver A Serbian Film, decidí investigar sobre el director, preguntándome seriamente qué clase de persona haría algo así y con qué meta. No me sorprendí al encontrar una entrevista en la que aseguraba que lo hizo para poner en su sitio al “fascismo” de la izquierda liberal en Serbia obsesionada con “political correctness” (un término utilizado para definir la censura de elementos arbitrariamente considerados por el público como “inaceptables”).

Y entonces, hizo clic conmigo por qué la película es tan mala: desde el inicio, el propósito no fue contar una buena historia, sino hacer revuelo y mandar un mensaje político.

Ese es el problema que muchas historias controversiales enfrentan, ya que dejan de convertirse en exploraciones artísticas reales y se convierten en propaganda hecha por un sujeto edgy que solamente quiere ver quién pica el anzuelo.

Hay muchos ejemplos de esto además de A Serbian Film (como Dead Girl y Martyrs, o incluso ocasionalmente con series como Game of Thrones y The Boys) que demuestran que la controversia no debe nunca ser una meta, sino algo que llega como consecuencia inevitable de explorar una idea tabú en el contexto social.

De lo contrario, la narrativa muere y los personajes se vuelven figuras de cartón cuyo único propósito es cargar un mensaje político.

Si tu principal meta con tu historia es alterar a ciertos grupos sociales, entonces es mejor que repienses bien lo que haces. Es muy probable que termines con algo como A Serbian Film: una historia que, en el mejor de los casos, resulta una completa pérdida de tiempo para el que la ve.

¿Cómo puedes asegurarte que tu historia no usa mal la controversia?

Como seguro ya pudiste deducir, simplemente no escribas historias con la controversia como meta y aumentarás las probabilidades de que esta no termina siendo un detrimento para tu historia.

Es normal escuchar por ahí a escritores famosos decir cosas como “el propósito de una historia es causar un impacto” o “si todos amaran mi historia, significa que hice algo mal”, y lo cierto es que muchas veces estas frases se dicen sin que haya justificaciones de por medio o se sacan de contexto descaradamente.

Sí, es cierto que muchas de las grandes historias dejan una impresión eterna en la audiencia, pero eso no se logra con controversia, sino con calidad narrativa.

No hagas que tu historia sea recordada como “esa que salió en las noticias un día”, sino como algo especial que realmente tiene algo importante que decir.

¡Ya llegamos al final del artículo! Si te gustó este contenido, seguro disfrutarás este otro sobre cómo manejar dilemas filosóficos en las historias. ¡No te lo pierdas!

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