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¿Cómo manejar distintas perspectivas de personaje?

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¿Cómo manejar distintas perspectivas de personaje?

Una de las formas más interesantes de escribir una historia gira en torno al manejo de distintas perspectivas de personaje, en parte porque abre posibilidades únicas a la hora de armar la trama y construir a los actores del relato.

Por supuesto, como te podrás imaginar, manejar distintas perspectivas de personaje de la manera correcta no es tan sencillo como cambiar la voz cantante de una escena a otra, y necesitas entender a fondo sus ventajas y desventajas para sacarle provecho a este formato narrativo.

Si te interesa aprender más al respecto, ¡no pares de leer!

¿Qué es una perspectiva de personaje?

Una perspectiva de personaje es el tipo de interacción con el contexto narrativo que se define según las características de un personaje en particular.

En realidad, el 90% de una historia siempre se contará a través de una perspectiva de personaje; con la única excepción siendo los momentos en los que el narrador se apodera de la narrativa, ya sea para dar exposición o compartir de forma relativamente neutral la postura de los personajes.

De resto, una historia siempre debe contar los eventos de la historia a través de lo que ven los personajes, ya que de lo contrario será incapaz de dotar a esos momentos de un valor sentimental que justifique su valor narrativo.

¿Por qué trabajar varias perspectivas?

Como seguro ya te diste cuenta, es perfectamente factible contar una historia desde una sola perspectiva. Es algo que hacen novelas relativamente sencillas como Harry Potter y otras mucho más complejas como Memorias del Subsuelo.

Si esto es cierto, entonces quizás te estés preguntando por qué deberías complicarte la existencia con varias perspectivas, y esa sería la pregunta incorrecta. ¿Por qué? Bueno, porque, en realidad, el uso de varias perspectivas, aunque puede dar pie a una trama compleja, te facilita mucho el trabajo a la hora de explorar con profundidad una temática.

Verás, una de las formas más útiles de trabajar una temática es introduciendo en tu historia las distintas formas en que se puede analizar a través de los personajes.

Por ejemplo, si quieres explorar la venganza con profundidad, puedes trabajar un personaje que la usa como herramienta de justicia y otro que se aprovecha de ella para darle rienda suelta a su odio.

Se vale que manejes esta dualidad en un personaje, pero eso suele ser mucho más difícil de lograr en parte porque aumentará las probabilidades de que tu personaje pierda consistencia.

Si le dejas ese rol a alguien más, te puede resultar mucho más sencillo construir a tus personajes y darle a cada quien una participación memorable.

¿Cuál es la desventaja? Bueno, que como tienes que encontrar tiempo para explorar la lucha de un personaje secundario, la trama necesita una estructura mucho más amplia y compleja.

Si no tienes pensado crear una historia con una trama de ese estilo, el uso de muchas perspectivas pueden ser un detrimento para ti. Si de por sí ya tienes planeado crear una trama compleja, entonces esta técnica te ayudará mucho a encontrar rutas narrativas y darle algo que hacer a todos los personajes que introduces en la historia.

¿Cómo manejarlas?

Ahora que entiendes la parte buena y la parte débil de esta herramienta, es hora de que hablemos sobre cómo manejar distintas perspectivas de personaje en una historia.

¡Sigue estos consejos!

Crea una escaleta de personaje para cada una de las perspectivas que piensas manejar

Si no tienes al menos una idea de lo que un personaje te está ayudando a explorar, de costará muchísimo darle peso a su conflicto interno e identificar el rol que debe cumplir en la historia.

Una forma de saber si esto te está pasando es que cuando volteas a ver a un personaje en particular, no tienes ni la menor idea de qué hacer con él, hasta el punto que te preguntas si no sería mejor sacarlo de la obra por completo.

Si esto te sucede, lo primero que debes hacer es trabajar una escaleta de personaje y mirar de una forma más crítica y cercana a ese personaje en específico. Si después de un exhaustivo análisis concluyes que es innecesario, remuévelo. Sin embargo, si el análisis de revela cuál es su propósito, verás con gusto como las ideas empiezan a fluir por tu cabeza como un caudal.

¡Por eso la escaleta es un gran ejercicio para salir de un bache creativo!

Las subtramas siempre deben relacionarse con el protagonista

Uno de los retos más grandes que tienen los escritores que intentan sacarle provecho a las distintas perspectivas de sus personajes, es que es muy fácil olvidar que el PROTAGONISTA sigue siendo el personaje más importante del relato y, por ende, el que debe llevar la voz cantante.

Por mucho que te “enamores” de la lucha de uno de tus personajes secundarios, debes asegurarte que las escenas en las que este toma la batuta sigan estando relacionadas con el conflicto central marcado por el personaje principal.

Un ejemplo genial de esto lo vemos en Los Miserables, donde los personajes secundarios de más peso como Fantine, Cosette, Javert y Marius siempre aparecen en la narrativa cuando su conflicto se relaciona con el de Jean Valjean, pero el autor tarda tiempo en darse cuenta de esto.

Esto nos demuestra de inmediato la importancia de amarrar el conflicto de los personajes secundarios con el protagonista, porque mientras esa relación no sea aparente, el lector sentirá que la historia no progresa y se frustrará o aburrirá.

El ritmo narrativo de Los Miserables tiene estas subidas y bajones justamente porque Víctor Hugo no forma esa relación de inmediato, sino que cuenta una historia paralela que luego junta con la historia central.

La relación finalmente existe (y es bastante profunda) y por eso no lo considero un error narrativo en lo absoluto. Lo menciono simplemente porque es un caso de estudio bastante interesante donde podemos ver de forma incuestionable lo mucho que importa conectar las perspectivas de los personajes con la del protagonista.

La relación existe = ritmo narrativo eficiente e interesante.

La relación NO existe = el ritmo narrativo se detiene en seco.

La construcción de personaje es más importante que la información

Otro error que te recomiendo que evites es que no caigas en la trampa de creer que las perspectivas de personaje se utilizan principalmente para dar información que sería muy difícil de transmitir de otra forma.

Es decir, si quieres poner la perspectiva de tu villano para que la audiencia entienda algo importante para la progresión de la trama, entonces asegúrate que la escena está principalmente enfocada en desarrollar al villano (motivaciones, personalidad, filosofía de vida, etcétera) y que, además, consigue que la trama avance.

Las perspectivas no se utilizan para avanzar la trama o compartir información expositiva. Su principal rol es construir a los personajes que te ayudarán a explorar distintas áreas de tu temática. ¡No lo olvides!

¡Y con eso llegamos al final del artículo! Si te gustó este contenido, considera leer este otro sobre los personajes secundarios y cómo hacerlos memorables. ¡Échale un ojo!

Publicado en Escribir

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