¿Qué es el setting y por qué importa?

Una de las primeras decisiones que todo escritor debe tomar, es el setting o escenario en el que situará su historia. Esto es crucial, porque condicionará la clase de obra que crearás y las puertas narrativas que estarán disponibles para ti.

Por eso, es muy peligroso que solamente elijas un setting porque te gusta o te parece interesante, sin pensar en la forma en que se relaciona con los personajes y la historia que quieres contar.

Si quieres aprender todo sobre el setting, por qué es importante y cómo puedes elegir el correcto para tu obra, ¡lee hasta el final!

¿Qué es el setting o escenario?

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El setting es el lugar y/o momento histórico en el que se desarrolla la trama de una historia.

Por supuesto, en la mayoría de las obras siempre aparece más de un micro setting (como es el caso de la oficina del protagonista, su casa, el bosque, etcétera), pero en un sentido más macro, el setting es el contexto que rodea el personaje.

Esta parte de la estructura de las historias puede ser tan específica como quieras, ya que incluso puedes crear escenarios que no existen en la vida real y desarrollar tu trama ahí. Por eso es que es posible que existan obras como El Señor de los Anillos o Eragon.

A su vez, también puedes crear algo que mezcla distintos tipos de setting, creando una experiencia única. Tal es el caso de obras como La Historia Interminable, Harry Potter o Narnia, donde los personajes viajan de un setting común y mundano, a un universo fantástico y maravilloso.

¿Cuál es su relevancia?

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Muchos escritores eligen el setting de su historia casi antes de decidir siquiera por dónde irán los tiros de la trama.

Esto no es necesariamente una mala práctica, pero te puede jugar una mala pasada si piensas que el escenario es solamente una excusa para explorar las ideas narrativas más locas que tienes en la cabeza.

Eso es porque un setting demasiado abierto y vasto puede hacer que crees un sistema mágico con reglas mal elaboradas o, por el contrario, tener un escenario demasiado limitante puede hacer que tu obra se vuelva aburrida rápidamente.

La idea es que sepas utilizar el setting como algo que potencie la trama de tu obra y la evolución de los personajes, tanto por la clase de conflictos que impone sobre ellos como por las herramientas que tienen para resolverlos.

Por ejemplo, una película en la época moderna, donde todos tienen celulares y distintos medios de transporte, no se beneficiará de que la trama gire en torno a un mensaje que se debe llevar a un lugar lejano, mientras que un setting medieval podría hacer de este conflicto algo verdaderamente complejo y peligroso.

Quizás ahora estás pensando “Pero JEFS, esa película moderna podría meter otros elementos para justificar el conflicto como un apocalipsis o algo por el estilo, ¿no se vale eso?”. ¡Por supuesto! Pero eso ya haría que el setting se convirtiera en algo totalmente distinto y generaría otro tipo de demandas narrativas, como desarrollar las reglas del apocalipsis, el estado del mundo y el funcionamiento social exclusivo de ese universo en ruinas.

Si tu intención no era explorar esos elementos, entonces ni el setting moderno ni el setting de zombies te servirá, y equivocarte de escenario prácticamente garantiza que tu historia estará muerta desde su nacimiento.

¡Por eso debes tener mucho cuidado!  

¿Cómo elegir el setting ideal para tu historia?

Por suerte para todos, elegir el setting perfecto para tu obra no es tan complicado como parece. De hecho, sigue estos tres consejos y verás que tendrás éxito.

Investiga a profundidad el setting que más te gusta

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Si bien antes comenté que no deberías elegir un setting basándote únicamente en lo que te gusta, es indispensable que escojas un escenario que realmente te interese.

¿Por qué? Porque si te estás tomando en serio esto de escribir, deberías procurar investigar más sobre ese setting, qué han hecho otros escritores con él o con conceptos parecidos, qué es lo que les ha dado su éxito y cuáles son las peores desventajas que ofrece.

Eso significa que de verdad te tiene que gustar muchísimo el setting, porque empezarás a verlo hasta en la sopa, tanto por el hecho de que estás escribiendo una novela situada en ese escenario como porque deberás exponerte a otras que hacen algo similar.

Cada setting tiene ciertos elementos que es importante tomar en cuenta, como la superstición social de la época medieval, la flexibilidad moral de la era moderna, el razonamiento idealizado y científico de las sociedades del futuro, etcétera.

Estos elementos son parte de lo que hace que esos settings sean tan apasionantes y que la audiencia se sienta atraída hacia ellos, ¡así que descubre cuáles son y aprovéchalos!

Evalúa la clase de personajes que quieres incluir

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Es normal que al inicio de tu obra todavía no tengas una escaleta de personajes bien desarrollada (especialmente si todavía no sabes cuál es el setting que usarás), pero lo más probable es que tengas varias ideas de lo que te gustaría incluir.

Quizás estamos hablando de un vampiro guapo, un superhéroe en mallas o una doncella guerrera. El punto es que probablemente hay algunos esterotipos de personaje que te interesa explorar.

Si no sabes todavía qué setting quieres para tu historia, es bastante útil que pienses desde el punto de vista de los personajes que quieres presentar y así desarrolles un escenario en el que es posible que todos ellos puedan aparecer.

Por ejemplo, si quieres incluir una figura religiosa, un héroe pistolero, una mujer vengadora y un personaje místico y mágico, quizás te iría genial si desarrollas un setting situado en el lejano oeste.

Si te interesa colocar un científico nihilista, un detective cínico, un androide rebelde y un fantasma, entonces quizás te convenga elaborar un setting futurista donde también suceden eventos sobrenaturales que la ciencia no puede explicar del todo, pero lo intenta.

En realidad, este consejo te puede ayudar siempre que estés trabado con una historia, ya sea por el setting o cualquier otra cosa: cuando estés perdido, deja que los personajes te guíen.

Determina cuál es el conflicto central que quieres manejar

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Toda historia necesita un conflicto central para mantener enganchada a la audiencia y para que exista algún tipo de progresión en ella y, por supuesto, el setting es en buena parte lo que te permitirá darle fuerza y explorarlo de una forma idiosincrásica.

Por ejemplo, el Conde de Montecristo es una historia cuyo conflicto central es la venganza, y Dumas eligió como setting el contexto moderno de su sociedad, cargada de un inmenso caos político, social y filosófico ideal para mostrar el barbarismo escondido en una población altamente civilizada.

Tolkien, en El Señor de los Anillos, presenta como conflicto central la tentación del mal, y decidió un setting medieval (mezclado con fantasía), ya que en esa época la moralidad era mucho más rígida e importante en el pensamiento colectivo.

El setting apoya de manera directa el conflicto central, y eso es lo que ayuda a que estas historias, de entrada, estén encaminadas al éxito.

¡Y ya estamos en el final del artículo! Muchas gracias por llegar hasta aquí y espero que el artículo te haya resultado útil.

Si fue así, seguramente este contenido sobre la estructura narrativa según John Truby te gustará todavía más. ¡No te lo pierdas!

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