Menú Cerrar

La sociedad como elemento narrativo: ¿para qué sirve?

sociedad como elemento narrativo

La sociedad como elemento narrativo: ¿para qué sirve?

Uno de los gustos más culposos que suelen tener los escritores novatos es criticar a la sociedad en la que viven a través de sus historias. Ese gusto puede provenir de un lugar honesto, pero también puede aparecer gracias a un cierto narcisismo que evita que la crítica en sí sea profunda o interesante.

Por eso, pensé que valía la pena hablar sobre cómo funciona la sociedad como elemento narrativo; cómo podemos establecerla y utilizarla para hacer comentarios sociales que inviten a nuestra audiencia a pensar de una forma distinta sobre el mundo en el que ellos viven.

Si el tema te suena interesante, ¡asegúrate de leer hasta el final!

Vivimos en una sociedad…

La sociedad es un sistema organizado en el que se establecen y desarrollan relaciones entre un conjunto de personas. Estas personas suelen tener algo común que las clasifica como parte de la sociedad. Puede ser algo como la cultura, el país de nacimiento, algún tipo de relación económica, etcétera.

Los humanos somos seres sociales y, por ende, nuestro funcionamiento en el mundo está determinado por distintos sistemas sociales (o sociedades) que a su vez están compuestos por micro sociedades que amplían la complejidad del contexto del individuo.

Por supuesto, en el sentido general, cuando alguien habla de “vivimos en una sociedad que…” suele referirse a la forma más amplia del término, metiendo en un solo lugar todos los sistemas sociales que lo rodean.

Esto es justamente lo que tú, como escritor, debes evitar a la hora de explorar una sociedad dentro de tu historia que, inevitablemente, tendrá elementos que reflejan la realidad de la sociedad en la que vives.

¿Por qué? Bueno, porque justamente lo último que debes hacer a la hora de explorar la sociedad como elemento narrativo es simplificarla. El secreto de manejar este elemento está justamente en sumergirse en su complejidad para poder extraer algo valioso.

No es buena idea que caigas en clichés como que los ricos son malos y los pobres son víctimas o que todos los políticos son malvados y el protagonista es el único que lo ve. El mundo no funciona así (aunque algunos quieran pretender que lo hace) y tu historia debe reflejar eso.

¿Por qué explorarla en una historia?

Ahora, una pregunta muy válida que puedes tener es “¿por qué debería explorar la sociedad en mi historia?”, y lo cierto es que la respuesta probablemente es distinta a lo que crees.

La razón por la que exploras la sociedad en una obra no es para que los demás “tomen conciencia” de ciertos problemas o darle una lección a los demás sobre cómo deberían comportarse para crear esa utopía que ves con toda claridad en tu mente.

No. En una historia exploras una sociedad porque quieres entender cómo un punto de discusión particular sería abordado en un contexto social particular, lo que a su vez le da a la audiencia algo que reflexionar sobre la forma en que funciona el ser humano.

Por ejemplo, en la serie de Arcane: League of Legends, la sociedad está claramente dividida entre los ricos de Piltover y los pobres de la Undercity, pero esa es solamente la parte más superficial del conflicto.

Lo interesante es cómo ese contexto social lleva a los personajes de las distintas facciones a comportarse. Unos son arrogantes y piensan poco en el sufrimiento de los pobres; otros están resentidos y quieren descargar su furia sobre todos los de arriba, independientemente de su grado de culpabilidad; unos quieren unificar ambos lugares, mientras otros simplemente quieren vivir tranquilos, alejados del conflicto.

TODO eso es la sociedad de la historia, no solamente el sistema jerárquico que, de cierta forma, la define.

Ese contexto permitió a los escritores manejar temáticas muy interesantes sobre la pobreza, la desigualdad, el resentimiento y la posesión ideológica.

Entonces, como tal, la sociedad es algo que exploras con la intención de profundizar otra IDEA. Esto es importante porque, al final del día, una sociedad es eso: un conjunto de individuos con ideas y perspectivas distintas que se ven forzados a lidiar el uno con el otro.

¿Qué debes tener en mente a la hora de trabajar la sociedad como elemento narrativo?

Para que puedas trabajar la sociedad como elemento narrativo con éxito en una historia, existen tres cosas que debes tener en mente desde el principio hasta el final de tu historia. ¡Aquí te las comparto!

No critiques, explora

En caso de que no haya quedado claro antes, la realidad es que la sociedad no es algo que “criticas” como tal, sino un elemento que introduces para poder explorar una idea y cómo esta se desenvuelve en un contexto humano.

Por ejemplo, si quisieras “criticar el consumismo de la sociedad”, lo fácil es crear una sociedad caricaturesca donde todos los personajes secundarios piensan en gastar dinero y comprar, y solo el protagonista se siente incómodo por eso.

¿Sería una crítica de una sociedad consumista? Sí, pero ¿de qué le sirve a tu audiencia? Al final del día, incluso si ellos están de acuerdo con que viven en una sociedad con esas características, lo más probable es que opinen que ellos no forman parte de las masas y que la lección que estás dando es para alguien más.

Lo realmente interesante y complejo, es crear una sociedad que crea productos y servicios tan increíbles que el consumismo es una tentación palpable para los personajes, los cuales, a medida que consiguen más dinero y poder, empiezan a darse cuenta cómo esa práctica, aunque placentera, viene también con sus problemas y excesos.

Entonces, no estás simplemente haciendo una crítica y diciéndole a tu audiencia qué no hacer, sino que estás explorando el contexto y demostrando cómo una persona normal puede verse arrastrada por la misma tentación que los personajes.

A través de la exploración de la sociedad, logras criticar la idea del consumismo y ponerla en tela de juicio, sin desechar de inmediato aquellas cosas buenas que hacen que ese vicio nazca para empezar.

Los personajes son parte de la sociedad, no están fuera de ella

¿Alguna vez te has preguntado por qué suena tan superficial y hueco cuando alguien argumenta diciendo algo como “vivimos en una sociedad” o “las personas de hoy en día…”? Todos somos culpables de este cliché (me incluyo, por supuesto) y sucede porque tenemos la mala costumbre de colocarnos por encima de los demás y creer genuinamente que, cuando criticamos nuestra sociedad, estamos fuera de ella.

Es decir, decimos cosas como “en nuestra sociedad todos se preocupan por el dinero, excepto yo, por supuesto” o “estoy harto de que todos en este país sean tan ignorantes y no se informen; deberían ser más como yo”.

Este tipo de generalizaciones son precisamente las que empujan a los escritores al cliché del protagonista que es un pez fuera del agua, metido en una sociedad que solamente él critica mientras casi todos los demás son borregos que siguen ciegamente a su gobernante.

El problema es que la sociedad en la que vives también eres tú, y los vicios que ves no son vicios compartidos por todo el mundo, así como tú tampoco eres la cúspide de las virtudes de tu contexto social.

Entonces, tus personajes nunca deberían ser avatares diseñados para “romper el sistema”, sino que deben formar parte de él y reflejar tanto los vicios como las virtudes de la sociedad en la que habitan.

Piénsalo de esta forma. Si opinas que tu sociedad es egoísta, puede serlo porque una buena parte de los que viven en ella lo son, pero si tú NO eres una persona egoísta, eso significa que dentro de esa misma sociedad existen personas generosas. Al sacarte de la ecuación por tu supuesta virtud, evitas que exista la posibilidad de redención para tu sociedad y, por ende, ni siquiera tiene sentido criticarla. Sería como criticar al sol por ser muy caliente. No hay nada que el astro pueda hacer para cambiar ese hecho.  

La sociedad y la construcción de mundo van de la mano

La mejor forma de pensar en una sociedad en el contexto narrativo es como una congregación de filosofías distintas y personajes idiosincrásicos unidos por un punto en común.

¿Por qué? Bueno, porque de esa forma tu sociedad adquiere un rostro particular (o mejor dicho “rostros particulares”) en lugar de ser un concepto abstracto y poco definido.

Esto también nos explica que la construcción de mundo debe ir, forzosamente, unida a la manera en que se estructura tu sociedad.

Un ejemplo perfecto de esto lo vemos en Avatar: La leyenda de Aang, donde la sociedad se ha transformado alrededor de los elementos que domina cada nación.

Los de la tribu del aire son nómadas que se dedican a la vida espiritual, los del agua son viajeros que se sienten cómodos en las costas, los de la tierra son una gran nación que construyen fortalezas y castillos, y los del fuego son expertos en el manejo de metales que constantemente buscan expandirse.

La sociedad de esta serie se siente muy viva porque es el contexto del mundo lo que dicta la lógica de su funcionamiento.

¡Y con eso llegamos al final! Si te gustó el artículo y quieres leer otros parecidos, ¡no olvides suscribirte al newsletter del blog!

Publicado en Escribir

3 comentarios

    • J.E.F.S

      No he escuchado mucho sobre el tema, para ser honesto. No tenía pensado verla porque no me llama tanto la atención, pero ¿está buena? ¿Qué andan diciendo sobre ella?

Responder a J.E.F.S Cancelar respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.