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La soledad como elemento narrativo: ¿qué le puede aportar a una historia?

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La soledad como elemento narrativo: ¿qué le puede aportar a una historia?

La soledad es algo que muchas personas vivimos a lo largo de nuestra vida y que puede causar bastante problemas y traumas a futuro.

Quizás por eso es que muchos escritores incluyen personajes en sus historias que batallan de alguna forma con la soledad, pero eso no significa que siempre se maneje con profundidad.

Si quieres aprender más al respecto, ¡no pares de leer!

¿Qué es la soledad?

Para efectos de una historia, la soledad es algo que se define como el sentimiento de tristeza o melancolía que experimenta un personaje por la falta, ausencia o muerte de una o varias personas.

Esto es importante entenderlo porque no es lo mismo estar solo que experimentar la soledad, y esta diferencia es crucial para que le puedas dar a este elemento valor narrativo.

Un personaje que experimenta este mal está perseguido por el fantasma de alguien, y se encuentra, de cierta forma, atormentado.

La soledad de la que hablamos aquí no es aquella que experimenta un personaje que se encuentra solo en medio de un campo de flores con el sol y la brisa acariciando su rostro, sino la del sujeto que, incluso estando en un lugar así, se siente miserable y vacío.

A su vez, un personaje que ha vivido la soledad puede estar aterrado de ella, hasta el punto que, incluso cuando recupera a la persona que extrañaba, la misma idea de perderla otra vez lo llena de ansiedad.

Dicho de otra forma, la soledad puede seguir teniendo relevancia narrativa incluso cuando el personaje no está sometido en ese estado. Esto te debería dar una pista de lo variadas que pueden ser las rutas narrativas que se recorren gracias a la soledad como elemento narrativo.

¿Qué aporta a una historia?

Quizás, de buenas a primeras, tengas la impresión de que la soledad es algo que utilizas para explorar la relación entre un personaje y otro; después de todo, la soledad aparece cuando falta alguien, ¿no es así?

Sin embargo, ese no es el caso. En realidad, aquí nos sirve más irnos a lo obvio. La soledad, al final del día, es un momento para que el personaje interactúe consigo mismo y se conozca mejor.

Aunque sea extraño pensarlo, el hecho de que un personaje se derrumbe por la pérdida o falta de alguien que quiere demuestra una cierta flaqueza en su carácter, algo que antes estaba cubierto gracias a que la otra persona se encontraba presente.

Dicho de otra forma, la razón por la que el personaje está destruido por la ausencia de esa persona, indica que una parte de su ser dependía de ella y, al perderla, no sabe qué hacer.

Por supuesto, esto no lo digo como algo necesariamente malo. Está claro que estar triste por perder a alguien que amas es saludable, pero, narrativamente hablando, lo que eso representa es un conflicto interno que el personaje debe resolver.

Si está bien construido, la soledad ayudará al personaje a lidiar con su falla central exponiéndole a ella, obligándole a mejorar como persona para poder superar esa tristeza y continuar con su vida.

Por esa razón, es que la soledad puede convertirse en un elemento muy poderoso para el arco de tus personajes.

¿Cómo construirla?

Ahora que entiendes lo que es la soledad y lo que puede aportar a una historia, hablemos un poco sobre cómo puedes construirla con éxito. ¡Aquí vamos!

La soledad debe contener cierto remordimiento

El remordimiento y la soledad van un poco de la mano. Si bien es cierto que no todos los remordimientos vienen acompañados de soledad, la realidad es que toda soledad debe estar acompañada de remordimientos.

Quizás esos remordimientos provengan de algún tipo de culpa que detonó en la partida del otro personaje o, todavía más interesante, vengan del hecho de que se dejaron muchas cosas por decir y hacer.

Tal vez estemos hablando de un hombre que nunca le dijo a su hijo que lo amaba antes de perderlo en la guerra.

O puede que lidiemos con un muchacho que, al intentar mejorar las cosas para su hermano y él, termina causando la muerte del primero.

En ambos casos, el remordimiento es importante porque ayudará al personaje a entender su falla central, ya que es en realidad POR CULPA DE ESA FALLA que carga el remordimiento y, por ende, la soledad lo atormenta.

En el primer caso, estamos hablando de un padre cuya falla central es la frialdad y la lejanía; mientras que en el segundo estamos hablando quizás de alguien impulsivo e irresponsable.

El remordimiento llevará al personaje a interactuar con esa falla le guste o no y, tal vez, también le ofrezca el sufrimiento que necesita para motivarse a arreglar ese vicio de su persona.

La soledad está atada a una debilidad del personaje

En caso de que no haya quedado obvio con el punto anterior, quiero quede claro que la soledad debe estar directamente relacionada con la debilidad central del personaje.

Si no lo estás manejando de esa forma, entonces la soledad no tiene valor narrativo real y no está ofreciéndole nada a tu historia ni a tu personaje.

Para lograr esto, debes asegurarte primero que entiendes muy bien cuál es la falla central de tu personaje y que el contexto que lo lleva a sentir soledad está relacionado con ella.

Recuerda, esto no significa, por ejemplo, que la soberbia de un personaje deba acabar con que alguien muera, ese no es el punto. El punto es que, por culpa de la soberbia, el personaje sea incapaz de superar su soledad y esté eternamente siendo torturado por ella.

Un ejemplo genial de esto lo vemos en Up, donde el protagonista sufre por la pérdida de su esposa porque, durante toda su vida, vivió para ella. Cuando ella se va, el personaje pierde su propósito, cae en la antipatía y se rehúsa a aceptar la muerte de su mujer.

Es gracias a Russel que el viejo Fredricksen descubre que, aunque no esté su esposa, todavía puede continuar aventuras por sí mismo y aprender a amar a otros, que era, de hecho, justamente lo que su esposa quería para él.

Sus fallas centrales eran la dependencia exagerada en su esposa y su reticencia a conectar con otros. Una vez que las supera… Fredricksen finalmente deja de sentirse solo.

La soledad solo desaparece cuando se llena el agujero que dejó la persona “desaparecida”

Eso último que dije nos lleva directamente al último consejo que te daré con respecto a la soledad como elemento narrativo: la soledad solo desaparece cuando se llena el agujero que dejó la persona ausente.

Ahora, muchos escritores creen que ese hueco se debe llenar con alguien más, pero en eso están completamente equivocados.

Si, en Up, por ejemplo, al final resulta que la esposa no está muerta, sino dormida y el personaje puede tranquilamente volver a ignorar a todas las demás personas y depender completamente de su mujer, entonces realmente no creció como personaje, incluso si parece que la historia tuvo un final feliz.

En realidad, llenar ese hueco solo puede ocurrir a través del crecimiento del personaje; a través de un arco de personaje que le ayude a superar la falla central que produce la soledad.

Todo lo demás no es más que un parche superficial que no favorece en nada al personaje ni a la historia.

¡Y con eso ya llegamos al final del artículo! Espero que te haya resultado, al menos, un poco interesante.

Si te gustó este contenido, considera leer este otro sobre el resentimiento en las historias. ¡Seguro que te encantará!

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